sábado, 24 de septiembre de 2016

Avenida de la Democracia

Avenida de la Democracia (Foto J. Barroso)
Llamada anteriormente y conocida todavía como Teniente Coronel Seguí, han sido cinco las denominaciones de dicha calle en su corta historia: "Taller de Bloques", por el taller del mismo nombre situado en ese lugar; "Teniente Mejías", oficial de la Campaña de 1909; "Fermín Galán", sublevado de Jaca y antes de pasar a convertirse en Avenida de la Democracia, después del Pleno Municipal del 12 de febrero de 1991, llevó el que más ha perdurado, el citado "Teniente Coronel SeguÍ", que fue Teniente de la Policía Indígena, agregado militar en las Embajadas de París, Bruselas y Berlín y figura importante en la Circunscripción de Melilla durante los meses anteriores al Alzamiento, como enlace y jefe de la conspiración.

Avenida de la Democracia (Foto J. Barroso)
Murió en acción de guerra en Santa Marta de los Barros (Badajoz) el 19 de agosto de 1936.

El 11 de septiembre de ese mismo año, a las once de la mañana, se procedió al descubrimiento de una lápida que daba su nombre a la calle, hasta entonces de Fermín Galán. Posteriormente fue aprobado ese cambio por la Dirección de Administración Local, según Orden de 13 de abril de 1938.

A mediados de los años 90, se produjo el cambio definitivo del nombre de la calle, pasando a denominarse Avenida de la Democracia, aunque muchas personas, sobre todo mayores, siguen recordándola con el nombre de Teniente Seguí.

Parque Hernández y Avenida de la Democracia
Esta calle une la rotonda de Duquesa de la Victoria con la Plaza España y discurre paralela al parque Hernández.

El edificio más destacable de la ciudad es el que todos conocemos como "Edificio Mapfre", del arquitecto Enrique Nieto, y en el que se encuentran las oficinas de esta aseguradora, y del que hablaremos en otra entrada.

El resto de edificios modernistas pertenecen al arquitecto Francisco Hernanz Martínez y son de los años 30.

Edificio Modernista de Enrique Nieto






Avenida de la Democracia hacia los años 20
Avenida de la Democracia
Avenida de la Democracia (Foto Barroso)
Bar en el parque Hernández al final de la Avenida de la Democracia
Avenida de la Democracia (Foto Salvador Soler)
Avenida de la Democracia en los años 50
Avenida de la Democracia
Avenida de la Democracia

sábado, 17 de septiembre de 2016

Cardenal Cisneros nº 9

A mediados del siglo XX
Edificio situado en la esquina situada entre las calles Cardenal Cisneros y Gabriel Morales, con acceso principal al edificio por Cardenal Cisneros con número 9, por su situación se encuentra cerca del centro neurálgico de la ciudad, la Avenida de los Reyes Católicos y el Parque Hernández. El edificio consta de planta baja y dos plantas piso, con cubierta transitable en forma de terrado.

Los primeros datos que se tienen de éste edificio corresponden al año 1918, año en el que finalizó la construcción, tal y como queda reflejado en la placa conmemorativa del edificio.El edificio se distribuye en un solar de esquina entre la Calle Cardenal Cisneros nº9, fachada principal, y la calle Gabriel Morales nº2, fachada lateral, con dos usos claramente diferenciados el residencial en las plantas superiores y el comercial en la planta baja,

En planta baja originariamente podíamos encontrar dos usos, uno en la fachada principal con el acceso al edificio y el otro en la fachada lateral dónde se situaban dos locales comerciales. En cambio en las plantas superiores, las diferencias no eran tan evidentes, estaban destinadas ambas al uso de viviendas, sólo diferenciadas por un mirador central en la fachada principal.

La geometría de las fachadas presenta enmarques de vanos geométricos formando una cuadrícula. Formado por el acceso al edificio y a los locales en planta baja, balcones con balconeras sobre ménsulas con cierre de forja en primera y segunda planta. Cada una de las fachadas tiene un eje de simetría, en la principal coincide a la mitad del mirador y en la lateral coincide con el centro de la longitud de la fachada, manteniendo las alturas de los huecos en ambas fachadas.

Ventana planta primera
En planta baja todas las aperturas se encontraban alineadas por la parte superior e inferior a excepción de los accesos que llegaban a nivel de calle. Las ventanas disponían de un antepecho siguiendo con la decoración de la fachada. En esta zona encontramos una decoración a base de un almohadillado hasta la cota inferior del nivel del balcón de planta primera, y claves con formas florales de acanto los vanos.

En planta primera soportando los balcones se encuentran de forma repetitiva mensuras con motivos florales con cenefas ovales en la parte superior, y geométricas en su parte inferior. El espacio restante entre ménsula y ménsula se encuentra ocupado por una guirnalda de dos cuerpos con enmarcados y centro con lágrimas del mismo estilo.

Los balcones son de forja fina pintada con modelo repetitivo con formas helicoidales, sujetas con barrotes y pasamano superior. En la fachada principal encontramos ocho balcones individuales, mientras que en la lateral encontramos cuatro individuales y dos de dobles. Los vanos situados en planta primera se encuentran enmarcados por jambas laterales y un dintel superior de parecido espesor. Estas jambas a medida que se aproximan al dintel superior se abren con punto curvo. En esta zona se sitúan cenefas ovales del que descuelgan racimos florales. Esta misma cenefa ovalada se repite en la parte inferior de los dinteles. Situándose simétricamente al centro de vano podemos observar dos molduras circulares con flores en su interior. Sobre dichos dinteles encontramos un óvalo rodeado por dos guirnaldas, una que lo envuelve por completo, y otra que se extiende alrededor del dintel, ambas guirnaldas siguen motivos vegetales.

Ventana planta segunda
En planta segunda, como se ha dicho anteriormente, los huecos coinciden con los de la planta inferior, con mensuras semejantes a las de planta primera e idéntico balcón. La decoración de los vanos a diferencia de la planta primera solo se presenta a base de jambas, dónde se ha sustituido el dintel superior, por una gran cenefa perimetral a todo el edificio. El capitel de dichas jambas presenta detalles florales, coincidiendo con el primer módulo de la gran cenefa superior. Esta cenefa se compone de tres cuerpos diferentes, el primero siendo el inferior corresponde con el dintel del vano, de poco grosor y escasa decoración, el segundo corresponde al de mayor tamaño, con dos zonas diferenciadas, la correspondiente encima el vano de balconera con formas zoomorfas de grifos simétricos y un jarrón central antiguamente éstas molduras eran de cerámica vidriada y por el deterioro de las mismas se repintaron. En la otra zona observamos óvalos con guirnaldas alrededor y un lazo en su parte superior. Por último su tercer módulo está compuesto de varias cenefas que toman relieve respecto el plano de fachada, la inferior con motivos florales, las siguientes de trazos rectilíneos y la superior en forma de óvalos.

Encima de ésta última cenefa se encuentra la continuación del paramento de fachada que compone la barandilla de la cubierta. Este paramento carece de decoración alguna, solo enmarcado por las pilastras laterales y el remate superior con un relieve de diferente color. Los laterales siguiendo las paredes medianeras del edificio se ornamentan con pilastras verticales lisas, de un color diferente al principal de la fachada.

Forjado actual
El eje central de la fachada principal está constituido por un mirador de fábrica sustentado sobre mensuras geométricas, de formas totalmente rectilíneas que rompe totalmente con el estilo del edificio, cosa que hace sospechar que proviene de una reforma posterior. Estos miradores contienen tres ventanas en cada planta, una central a la fachada y otras dos laterales al mirador.

El acceso principal es uno de los puntos de relevancia del edificio, con molduras superiores en la zona del dintel, con una orla central que deriva en guirnaldas laterales de influencia vegetal.

La carpintería exterior del edificio era únicamente de madera tanto en planta baja como en las plantas superiores. En la planta baja destacar la puerta principal del edificio, de rico trabajo de ebanistería, con formas curvas y enmarcamientos con relieves. En su parte superior destacar dos ventanas de pequeña dimensión con reja de forja en su interior. El resto de la carpintería de madera poco trabajada, dispuesta con trazos cuadriculados, se protege mediante porticones de madera de cuatro hojas, con lamas horizontales.

Durante las reformas, se sustituyeron parte del forjado techo de planta segunda y repicando el revoco de paredes de las estancias interiores. Gracias al estado en que se encontraba el edificio pudimos contemplar su estructura portante. Que raramente por su época, se utilizó una estructura metálica con pilares y jácenas que soportan las viguetas de los forjados y bovedillas cerámicas a la catalana. Las divisorias interiores, igual que el entrevigado del forjado, son de cerámica maciza, con rejuntado de mortero de cal. Las paredes revestidas con yeso, contienen molduras de escayola que siguen un estilo clasicista.

Estado actual del edificio
Exteriormente los cambios sufridos en el edificio se encuentran en planta baja, donde se han modificado las aperturas y las carpinterías, siendo estas actualmente de aluminio. En la fachada principal se han eliminado todos los antepechos, pasando de ventanas a accesos y escaparates para los locales comerciales.

En la fachada lateral se han suprimido las carpinterías de madera por unos plafones metálicos en las zonas de ventana, convirtiendo las estancias interiores en zonas privadas y sin aportación de luz exterior.

En cuanto a la pintura, originariamente la volumetría general de la fachada era de un color gris claro, mientras que los detalles y el zócalo inferior era de un color gris oscuro. En la actualidad sólo se mantiene el mismo tono en las plantas de uso residencial, planta primera y segunda, mientras que en la zona almohadillada ha pasado de gris claro a un color amarillento pálido, y los detalles correspondientes a ésta planta son ahora de color granatoso. Igualmente utilizando dicho color se ha pintado el zócalo inferior.

Se puede observar un gran desorden en la fachada, esto es debido a la colocación por parte de los locales comerciales de rótulos identificativos sin guardar ninguna semejanza entre ellos. Otro de los factores que agrava éste desorden es el cerramiento de parte de las ventanas y la colocación de aparatos de climatización en fachada sin ningún tipo de criterio estético.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Duquesa de la Victoria nº 10

Duquesa de la Victoria nº 10
Edificio situado entre medianeras, en la amplia calle Duquesa de la Victoria nº10. Por su situación, se encuentra cerca del Parque Hernández, uno de los centro neurálgicos de la ciudad, siendo la continuación de la calle Avenida de la Democracia. Por el otro lado, la calle finaliza con el encuentro con el Río Oro, dónde se sitúa el Puente del Tesorillo.

Según el libro “Historia de Melilla a través de sus calles y barrios”, escrito por la Asociación de Estudios Melillenses, la Avenida de la Duquesa Victoria toma su nombre definitivamente en 1991 aunque anteriormente ya había contado con esa denominación. Lo obtiene en honor de Doña Carmen Angloti y Mesa (1876), directora en los años veinte del hospital de la Cruz Roja de Melilla y personaje reconocido por su dedicación humanitaria a los heridos y las víctimas de la Campaña de Marruecos de 1922. El antiguo hospital asoma su fachada a esta vía.

Observando los rasgos característicos del edificio como su clara simetría y dado que no sabemos con exactitud de que año data y quienes fueron sus autores, suponemos que el edificio sigue la línea de otras obras del autor Emilio Alzugaray. Se sabe que este ingeniero realizó cientos de edificios en la Melilla de la época. Viendo la geometría de su fachada es posible que en el estado original hubiera un edificio de planta baja y posteriormente una reforma lo ampliara hasta el estado actual: un edificio de planta baja y tres plantas piso, destinado todo ello a uso residencial, en línea con muchos otros edificios de la ciudad.

Durante la remodelación
Este edificio, en comparación con la mayoría de los que hay en la ciudad, se mantiene con todos los elementos originales, conservando la totalidad de las balaustradas y los huecos.

La composición ornamental de este edificio se divide en dos zonas claramente diferenciadas: la planta baja y las plantas superiores.

La planta baja carece de decoración en los huecos. En las ventanas destacar una moldura central en el dintel con elementos florales, semejante a hojas de acanto. Siguiendo la tónica de los otros huecos la puerta tiene una moldura central, a diferencia del resto con un rostro femenino guarnecida con elementos florales.

A partir de este nivel empieza la gran decoración del edificio, con dos tipos diferenciados, uno central con un mirador, y otros laterales con huecos de ventana. En la planta primera y segunda encontramos un balcón de balaustre continuo que empalma con el mirador, que se sustenta mediante cuatro mensuras de diferente tamaño para cada una de las plantas, mientras que el mirador central es sustentado por dos grandes mensuras. Las balaustradas están formadas por pilastras y balaustras de temática floral. El mirador de fábrica guarnecido con molduras forma guirnaldas en la parte superior y tres pilastras que reposan en el antepecho de la ventana del mirador, éste opaco con pilastras similares al de las barandillas y en los vanos centrales con molduras circulares. En la planta tercera encontramos, a diferencia del resto del edificio, tres balcones independientes con barandillas de forja, con el central de mayor longitud a los laterales, adaptándose a la anchura del mirador.

Detalle de las ventanas
Las ventanas del edificio mantienen el mismo patrón, jambas de poco relieve y dintel de cornisa siguiendo la funcionalidad de un guardapolvo, rematando su parte central una moldura en forma de concha.

A nivel del último forjado, se aprecia en fachada una cornisa con diferentes cenefas, la inferior floral y otra superior lineal, cortando la cornisa se encuentran dos pilastras que dividen el coronamiento, que a la vez actúa de barandilla de cubierta, en tres tramos. Finalmente remarcar que al igual que estas pequeñas pilastras superiores, el edificio queda enmarcado por dos pilastras laterales, del mismo tipo que llegan hasta a nivel de pavimento de calle.

Actualmente el edificio se encuentra en fase de reformas, habiéndose restaurado por completo la fachada de las plantas superiores y pendiente de acabar el estuco de planta baja. Tras las reformas del mismo se ha realizado un nuevo sistema estructural del último forjado, formado por viguetas metálicas.

Planta baja
En la planta baja, durante su reforma, se ha podido observar que la estructura portante del edificio era de fabrica de mampostería con recercados de huecos de fachada con ladrillo macizo.

Por último centrándonos en la Planta Baja y sus huecos, están protegidos por unas rejas de acero con geometría muy rectilínea, cosa que nos hace pensar que fue una aportación posterior a su estado original, seguramente para adquirir más seguridad.

Detalle de la puerta principal
La puerta principal conserva su carpintería original, con trabajos de ebanistería rectilíneos. Tanto la carpintería de las balconeras, como sus correspondientes particiones y las hojas batientes de los miradores, se conservan en bastante buen estado, manteniendo el color blanco y la geometría de sus cristaleras translucidas.


Edificio tras la remodelación

sábado, 3 de septiembre de 2016

Significado de Rusaddir

Cabo Tres Forcas
Addir es el epíteto que se asignó al cabo Tres Forcas, en estrecha correspondencia con su aspecto imponente. Un calificativo que excede el sentido de "grande" (akra megas), como lo tradujeron algunos autores griegos, pues tiene en lengua fenicia el significado preciso de "poderoso", un adjetivo frecuente para dioses, jefes militares o reyes y élites urbanas en la epigrafía fenicio-púnica. La localidad incrustada en su flanco oriental no podía por menos que arrogarse el distinguido nombre del promontorio protector, el Rus-Addir.

El nombre pertenece a un contexto espacial en el que los promontorios constituyen precisamente los referentes más útiles para los navegantes, dada la escasez de ensenadas y donde, además, éstos también aportan las señas de identidad a los asentamientos que surgen a su amparo. Una especial concentración de localidades con este tipo de denominación en la Antigüedad se registra en Argelia oriental, donde encontramos Rusguniae, Rusubbicari, Rusuccuru, Rusippisir. La sucesión aparentemente se interrumpe en la costa occidental argelina, pero hallamos un eslabón en el asentamiento fenicio de la isla de Rachgoun, cuyo nombre actual procede el fenicio-púnico Rus-igan. También contamos con fundaciones fenicias o cartaginesas en la costa oriental de Túnez y Sicilia que recurren al nombre del saliente inmediato: Rusicade, Ruspina, Ruspe, Rsmlqrt. En el caso que nos ocupa el apelativo elegido parece una útil indicación o aviso para los navegantes semitas de las características del poderoso cabo para componer sus derrotas, siempre en relación con su contexto próximo, en el cual destaca especialmente de los otros salientes costeros. Sin embargo la denominación no es totalmente expresiva si extendemos nuestra pesquisa a un ámbito más amplio: un portum Rhysaddir menciona Plinio en la costa atlántica de Marruecos y los nombres de algunos cabos y sus ciudades anejas de Argelia oriental tenían significados equiparables: Rusguniae es por su parte el "Cabo majestuoso", Russubbicari el "Gran Cabo" y Rusazus un "Cabo fuerte".

Vista de la costa melillense y el Cabo Tres Forcas
Pero las lecturas no son siempre unívocas. La frecuente sacralización de espacios afectó también a los promontorios, así nos encontramos con el cabo de Melqart en Sicilia (Rsmlqrt), otro de idéntico nombre en la costa atlántica marroquí, que vemos después transformado en Pinta de Heracles, y un cabo consagrado al dios senador Eshmun en Túnez. Addir, por otra parte, es un epíteto frecuente de Astarté, Sid, Isis, Tanit y Baal, precisamente Baal Addir ("Seigneur puissant") y Abaddir ("Pierre du Puissant") eran adveraciones o manifestaciones numéricas de Baal Hamón especialmente queridas en el norte de África. Innecesario, pues, recabar más apoyos para confirmar que el cabo y la ciudad se encontraban bajo la protección de una o varias divinidades tutelares. Por su parte Ptolomeo, el admirable geógrafo, transcribe Séstiaria akra como el cabo que precede a la localidad de Rusaddir, lo que M. Tissot, siguiendo a Movers, considera una corrupción de Sesseth arâim, "los seis altares".

La explicación que podemos dar de la permanencia del nombre fenicio-púnico hasta el final de la época romana no tiene que ver con supuesto interés local por el cambio. Hemos de recordar que este nombre constituye un depurado ejemplo de representación metonimia del espacio al que se refiere y como tal entra en la esfera de lo sagrado. Este, a su vez, permanece inmutable pues eliminar un signo de este tipo supone acabar con la realidad mitificada que representa, como muy bien advierte Almudena Hernando. Baste señalar ahora que el propio nombre del accidente geográfico y su transferencia a la localidad son hechos explicables dentro del complejo sistema cognitivo de los fenicios que, al igual que otros pueblos antiguos, codifica, resalta y tiñe de sacralizado unos pocos segmentos del espacio, los cuales con su reforzada identidad envuelven cualquier realidad próxima, como la localidad que surge al lado del cabo que se hace así partícipe de la misma.

sábado, 20 de agosto de 2016

La protohistoria en Melilla

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
El conocimiento que tenemos actualmente sobre los momentos referidos a la protohistoria o etapa previa a la entrada del territorio de Melilla y de sus gentes en los textos escritos, resulta muy desalentador. La escasez, la dispersión y la disparidad de datos en el área norteamericana no permiten por el momento establecer un registro estructurado de los más de tres mil años que transcurren entre el Neolítico y el mundo púnico. Si nos centramos en el área estrictamente melillense hay que apoyarse en hallazgos de los que no han quedado nada más que noticias en prensa o algún escueto informe. Destacamos de ellos las sepulturas de piedra ovaladas del barrio del Real con los esqueletos que portaban aretes de oro. Sin embargo, no contamos con descripciones certeras o con un dibujo de los adornos, lo que hubiera aportado algún indicio de identificación. El único paralelo que conocemos son los aritos o pendientes de bronce que el equipo de arqueólogos germano-marroquí recogió en uno de los túmulos de enterramiento de la pequeña necrópolis de Malu Sidi Lahsen, en la llanura del Guerroaou, y que se han clasificado de un segmento cronológico muy amplio entre la edad del Cobre y la del Bronce.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
También hay que relacionar en este apartado los fondos de cabaña con enterramientos del Bronce excavados en Melilla y, también de época protohistórica el hallazgo de unas presuntas tinajas de gran tamaño que servirían de enterramiento, llegando incluso a ser adscritas al mundo agárico que se desarrollaba entonces en el sur de la Península Ibérica. Sin embargo, de nuevo estamos ante un descubrimiento perdido y del que sólo contamos con un dibujo que puede responder a una idealización.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Es cierto que en la protohistoria se atestiguan ya con seguridad los contactos entre las costas de ambos lados del Estrecho, por lo que aparecen en la zona norteafricana restos de cerámicas campaniformes en los horizontes de la edad del Cobre o Calcolítico. El vaso campaniforme tiene su origen en la península Ibérica y fue objeto de exportación como elemento exótico (sus modelos también fueron copiados), distribuyéndose hacia Europa y África. El gran interés de su aparición en Marruecos radica en que demuestra fehacientemente los contactos entre las dos regiones del Estrecho y la ruptura definitiva del aislamiento de un territorio que durante 20.000 años observó una gran continuidad en el modo de vivir, al parecer, en perfecta adaptación con el medio. En la cercanías de Melilla de nuevo se han hallado fragmentos campaniformes en los lugares ya citados de Hassi Ouenzaga y en otras cuevas cercanas.
Museo de Arqueología e Historia de Melilla

De momentos protohistóricos, entre el neolítico y bronce, son también la serie de hachas pulimentadas que documentamos en las prospecciones de Pallary en el lecho del río de Oro (una de ellas un hacha de omita) y de Fontenilles, la encontrada en el Uixan en 1929, la excavada por Enrique de Álvaro en 1994 y la que se conserva la colección Rutllant, todas ellas encontradas en la ciudad de Melilla.

Finalmente comentaremos que Posac hace adscripciones genéricas a momentos postneolíticos para algunas piezas halladas en la estación de Haddú y en la Piedra del Burro, sin concretar mucho más. Por lo demás dejamos a futuros estudios la cronología de yacimientos más cercanos a nosotros, como el de Sidi Guariach, que Tomassetti clasifica como protohistórico al contar con morfotipos posteriores al período neolítico. Entre los restos de El Zafrín de Chafarrinas y la necrópolis tardopúnica de San Lorenzo en Melilla, se desarrolla una edad oscura en nuestra prehistoria que representa un vacío o discontinuidad de más de tres mil años que deberá ser completado con futuras investigaciones.

(Extractos de Historia de Melilla, de Antonio Bravo y Pilar Fernández)

sábado, 13 de agosto de 2016

El Neolítico en Melilla

Museo de fósiles de Melilla
Desde el año 2000 en la zona nororiental de Marruecos y cota mediterránea de Melilla se vienen publicando nuevos hallazgos. Su investigación se ha desarrollado muy recientemente, viniendo a rellenar un vacío en la prehistoria regional, ya que entre el estrecho de Gibraltar y la región del oranesado argelino (unos 450 kilómetros) esta fáciles cultural era hasta el momento desconocida. señalaremos que estos nuevos yacimientos, tanto El Zafrín en Chafarrinas como el abrigo de Hassi Ouenzga en la llanura del Guerrouaou, están englobados plenamente dentro del grupo del neolítico mediterráneo cordial.

En la llanura del Guerrouaou, cerca de Afsó y a unos sesenta kilómetros al suroeste de Melilla, un equipo germano-marroquí dirigido por A. Mikdad y J. Eiwanger ha localizado y excavado a partir de 1996 varios yacimientos tanto al aire libre como en cuevas en los que han identificado asentamientos atenienses, iberomauritanos y neolíticos. Pero la importancia de los hallazgos estriba en que por primera vez en esta región se han excavado estratigrafías de épocas prehistóricas bien conservadas. El yacimiento de Hassi Ouenzga, "Fuente de las Gacelas", es un abrigo que domina un corredor o paso que comunica la cuenca del río Muluya con las costas del Mediterráneo, por lo que siempre ha tenido una gran importancia estratégica. La potencia estratigriáfica del yacimiento superó los 150 centímetros, destacando el nivel IV en el que aparecieron diversas cerámicas (algunas con decoración cordial) e industria lírica. Otros elementos recuperados fueron adornos, cuentas, perlas fabricadas con la cáscara del huevo de avestruz y útiles de hueso como punzones y agujas. Pero la originalidad de este yacimiento radica en la existencia de un nivel V más antiguo que el anterior, que ofrece cerámicas decoradas no cordiales, lo que parece indicar que hubo un momento neolítico anterior al cordial. Por otra parte, la fecha de radiocarbono obtenida para este yacimiento es considerada por sus investigadores como demasiada antigua al estar dentro del sexto milenio, lo que no encaja bien en el modelo dominante. Las excavaciones de este grupo de investigación continúan y seguirán aportando nuevos e interesantes datos en el futuro.

El otro yacimiento de referencia para el neolítico regional es El Zafrín, en las islas Chafarrinas a unos cincuenta kilómetros al este de Melilla. Se trata de un asentamiento al aire libre de unos mil metros cuadrados de extensión, lo que representa un tamaño medio si lo comparamos con los encontrados en la Península Ibérica de la misma época.

Museo de fósiles de Melilla
De los diferentes sectores arqueológicos localizados en el archipiélago hasta el momento, los trabajos se han centrado en el asentamiento al aire libre situado en el hombro sur de la isla del Congreso, la más occidental del grupo. En esta zona se han excavado hasta del momento cuadrículas con una superficie próxima a los 60 metros cuadrados, sobre una ladera con una pendiente del 7%. Pudo comprobarse que conservaba una estratigrafía cuya potencia oscilaba en un segmento de 20 a 170 cm, respecto del "punto cero" o referencia inicial de la superficie general del terreno. Se han realizado hasta el momento tres campañas de excavación, dos de ellas dirigidas por nosotros dentro del marco del Instituto de Cultura Mediterránea y una tercera que realizamos en colaboración con la Universidad de Valladolid. Ésta última ha contado con la codirección del profesor Manuel Rojo Guerra y ha estado dirigida por los arqueólogos Rafael Garrido e Iñigo García. Todos los resultados indican la existencia de un nivel de ocupación adscrito al círculo del neolítico mediterráneo cordial.

En el espacio abierto se han exhumado diferentes estructuras negativas, improntas sobre el terreno de las estructuras generadas por el hombre sobre la roca madre, con varios hogares y dos hoyos-cubetas de distinta morfología. Pero lo más destacado es la aparición de una estructura de habitación de contornos pseudocirculares con un aterrazamiento previo del terreno que ha supuesto una de las escasísimas representaciones de vivienda hallados en el neolítico español. En ella destaca una clara diferenciación del espacio según qué actividad se desarrollara en él: un hogar con varios molinos alrededor, restos de comida, cerámica, industria de sílex, etc., además de identificar un muro y varios hoyos de poste.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La primera muestra de radiocarbono, que procede de la primera campaña, ha dado la cronología más elevada del asentamiento situándolo a principios de la segunda mitad del V milenio antes de Cristo. Otras muestras, de las campañas siguientes, arroja una cronología más moderna de finales del V milenio antes de Cristo, lo que sitúa cronológicamente El Zafrín dentro de un arco de cinco signos que comprende la segunda mitad del V milenio a.C.

Los materiales exhumados son muy numerosos. Desde un punto de vista arqueozoológico se observan restos óseos producto del consumo de carne tanto de animales domésticos, especialmente ovicaprinos, como salvajes. Se identifica en la dieta la explotación intensiva de los recursos marinos y así podemos advertir tanto la presencia de huesos de focas, así como de una amplia tipología d peces, esperados, serránidos como son los meros, doradas o largos y que en varios casos alcanzarían los 4 y 5 kilos de peso, sin desdeñar los moluscos marinos o lapas, como son las patella ferrugínea, patella safianas (las más abundantes), patilla caerulea y patilla lusitánica, éstas estudiadas por el profesor de la Universidad de Granada Juan Antonio González y el especialista en medio marino Isidoro Bueno, que señalan como las idlas aún conservan grandes patellas que se pueden contemplar hoy día sin dificultad. También existen multitud de caracolas terrestres o Sphincterochilla sp., que presentan una perforación sistemática en todos los casos en su ápice con el fin del extraer el alimento.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Del escaso residuo polínico conservador podemos deducir que la vegetación que rodearía el asentamiento neolítico de El Zafrín estaría formado, como mínimo por modales de encinas /coscojas y pinos, acompañados de matorrales de efedras y jaras. Asimismo,  en los lugares en los que la acción del hombre fue más intensa, proliferarían los prados naturales o antrópicos, junto a espacios abiertos para el cultivo agrícola y el pastoreo. Destaca la incipiente explotación de cereales, cebada, en un medio semisilvestre, lo que está en consonancia con los diversos molinos de mano que se han recogido en excavación y prospección.

En la campaña de 2004 el 15% de la cerámica está decorada con patrones sencillos (espigas, líneas oblicuas en dirección alternante, etc) y en técnicas cardial, impresa y también en el que se denomina "aterciopelado". Este último tipo de ornamento es muy frecuente en el material cerámico procedente de este yacimiento, y consiste en arrastrar por la pasta aún fresca el dorso de una concha con estrías, que deja el característico patrón lineal. En ocasiones con esta técnica se ejecutan patrones desordenados o un tanto descuidados, que no dejan traslucir intención ornamental alguna, sino un acabado superficial. Sin embargo, en otros casos la ejecución de diseños geométricos es tan evidente que no se puede discutir que nos encontramos ante una técnica decorativa, que suele disponerse generalmente en la cara interna, aunque no faltan ejemplos de su aparición en el exterior, o incluso en ambas caras. Tampoco es frecuente su comparecencia junto a otras técnicas y motivos en el mismo recipiente.

Las formas son sencillas, con las ollas y cuencos como protagonistas principales, junto a algunos vasos de cuello indicado y perfiles en S. Es también destacable la aparición de recipientes de grandes dimensiones, claramente realizados para el almacenaje. Otros elementos identificados con fines de almacenamiento han sido los huevos de avestruz.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
En cuanto a la industria pulimentada destaca el claro protagonismo de los molinos y manos de molino, relacionados con actividades de molienda desarrolladas en la cabaña y sus aledaños. Sólo escapa a este predominio un magnífico ejemplar completo de hacha pulimentada, que se descubrió en el interior de una oquedad practicada en la pared rocosa más profunda de la cabaña. Hasta el momento echamos en falta industria ósea.

En lo que se refiere a la industria lítica tallada destaca el predominio de los restos de talla, sobre las piezas retocadas, que indican claramente que se trabajó en el yacimiento. En este mismo sentido, llama la atención la abundancia de lascas de decorticado y de restos de talla con córtex. Aunque muy por detrás, destaca también la importante presencia de perforadores que no resulta disparatado relacionar con la explotación de los moluscos, tan abundantes en el registro arqueológico del yacimiento. Menos frecuentes son los raspadores, con 12 ejemplares, entre los que destaca un auténtico microrraspador. Los restantes tipos son claramente minoritarios, pero por su interés cronotipológico, destacaremos la presencia de tres microbios segmentos y un cuchillo de dorso. El panorama se completa con algunas muescas, núcleos agotados y fragmentos de laminitas.

Museo de fósiles de Melilla
Finalizaremos señalando que los lugares de ocupación de las gentes neolíticas fueron diversos, tanto en cueva como al aire libre. Sin embargo, de los hallazgos regionales parece deducirse que con el paso del tiempo se abandona el hábitat de montaña a favor de los lugares llanos, reduciéndose los emplazamientos a las zonas con existencia de agua dulce. Sin embargo, parece que la población neolítica regional se reduce drásticamente con respecto al número de estaciones epipaleolíticas que conocemos y salvo los dos yacimientos comentados, apenas si podemos añadir otras leves referencias. Este es el caso del abrigo de Taghit Haddouch que cuenta con un nivel neolítico con cerámicas decoradas no cordiales y de un yacimiento cercano a la localidad de Cabo de Agua prospectado por Posac en los años cincuenta. En ambos casos sin referencias radicarbónicas.

(Extractado de Historia de Melilla, de Antonio Bravo Nieto y Pilar Pérez Uriel)

sábado, 6 de agosto de 2016

El Paleolítico en Melilla

Paleolítico Inferior
Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La secuencia cronológica que se utiliza actualmente está establecida por Pierre Biberón para la zona atlántica marroquí. Existe una fase preachelense de cantos trabajados que se desarrolla desde 1.800.000 años antes del presente a 650.000 años antes del presente y un achelense propiamente dicho que se identifica entre 650.000 años antes del presente y 120.000 años antes del presente y se caracteriza por las hachas bifocales y achuelas. Esta industria evolución posteriormente generando unos útiles sobre lasca más complejos, con triedros, hendedores, raederas, cuchillos de dorso y raspadores.

Recordemos que en la ciudad de Melilla, Posac encontró algunos bifaces en el arroyo Mezquita y un hacha bifacial cerca del arroyo de Sidi Guariach. J. Mª. Tomassetti también documenta un hendedor tipo 1, según la tipología de Jacques Tixier, en el mismo arroyo de Sidi Guariach. Por su parte, ya en Marruecos, el mismo Posac encontró varias piezas en la playa de Yazanen que podrían adscribirse a este mismo período. Recientemente, los arqueólogos Abdevlam Mikdad y Joseph Eiwanger localizaron en prospección una amplia serie de bifaces pertenecientes al achelense evolucionado en la zona marroquí de Inantarás-Iammorenne. Este período sigue ofreciendo fuertes incógnitas pues ninguno de los hallazgos ha sido establecido en una excavación estratigráfica.

Paleolítico Medio y Superior
Museo de Arqueología e Historia de Melilla
El final del paleolítico inferior representa el fin de la hegemonía del hacha de mano sustituida por útiles más especializados, habitualmente preparados para enmangar. La existencia del Musteriense en el norte de África ha sido asumida plenamente por todos los investigadores, lo que plantea un problema en torno a la existencia o no de neanderthales en esta zona geográfica, hecho que admiten los autores clásicos como M. Almagro y L. Balou. Recientemente, se ha planteado la posibilidad que tanto Musteriense como Ateriense formen una unidad cultural con diferentes manifestaciones materiales.

Sobre el sustrato musteriense, caracterizado por un tipo de industria lítica fabricada con una técnica muy elaborada que se denomina Levallois, y en un contexto climático de una gran humedad, aparece el horizonte cultural del mundo Ateriense. Esta facies fue bautizada así por M. Regases en 1922 y arranca del paleolítico medio ocupando también gran parte del paleolítico superior. El nexo entre musterienses y atenienses parece situarse en torno a 32.000/30.000 años antes del presente, tal y como lo señaló Jean Roche en la cueva de Taforalt, aunque las excavaciones de Mikdad y Eiwanger en Ifi n'ambar al suroeste de Melilla, parece elevar la cronología del Ateriense antiguo a 40.000 años antes del presente. En este sentido hay que esperar a la finalización de las campañas y a las conclusiones definitivas de este equipo de arqueología para establecer una cronología definitiva sobre este asunto. Por otra parte, tampoco descartan atribuciones meramente instrumentales de esta industria que sería producto de las necesidades del hombre en determinadas circunstancias aún por definir.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La industria Ateriense se caracteriza por un complejo de láminas de técnica Levallois y entre sus morfotipos se encuentran piezas bifocales foliáceas que cuentan con un característico pedúnculo que singulariza una gran proporción de las armas y utensilios de esta industria. Antropológicamente nos encontraríamos ante individuos de complexión fuerte, sin duda expertos cazadores muy especializados que utilizaban puntas de lanza y jabalinas. En la región cercana a Melilla, Posac encontró cinco yacimientos que pueden adscribirse a este período. Tres de ellos cuentan con piezas elaboradas con la técnica levallois o musteriense: Tazuda, Sidi Taquirás y Barranco del Lobo, y otros dos presentan claramente las piezas con el característico pedúnculo ateriense: Haddu y Sidi Mesaud que está junto a la costa. Enrique Gozalbes ha analizado los fragmentos encontrados por Posac y establece que las piezas pedunculadas son menos numerosas (de 3% al 5%), que las que aparecen en las colecciones de yacimientos argelinos, lo que equipara este Ateriense con el de la zona oriental marroquí de Taforalt o Ain Fritissa.

En marzo de 2003, los arqueólogos Roberto Redondo y Luis del Caño realizaron un estudio del yacimiento de Huerta de Reyes junto al aeropuerto de Melilla, adscribiendo sus etapas de ocupación más antigás a este horizonte cultural localizando varias piezas pedunculadas.

Paleolítico Superior y Epipaleolítico
En el paleolítico superior perdura el Ateriense hata el 18000 a.C., momento en el que desaparece en un momento climático de fuerte aridez en el que se impone un paisaje con vegetación más abierta que en el período anterior. Es entonces cuando encontramos un nuevo horizonte cultural, denominado Iberomauritano, tal y como lo bautizó Paul Pallary en 1909. En esos momentos se produjo un recalentamiento de la tierra cuya principal consecuencia fue la transgresión Flandriense o ascenso del nivel del mar, que culminará en etapas cercanas al tercer milenio a.C., si bien la línea de costa continuó fluctuando en épocas históricas.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Las gentes iberomauritanas presentan unas características físicas muy específicas que, según autores como Muzzolini, deben explicarse por el supuesto aislamiento de los mismos en la región del Magreb. Esta etnia sería la Mechta el Arbi, el homo sapiens relacionado con el Cromagnon que se superpone o evoluciona a partir de la población ateniense. Los iberomauritanos eran hombres de complexión fuerte y gran talla que practicaban unas características mutilaciones dentarías en los incisivos superiores que sin duda les dotó de un aspecto peculiar. David Lubell ha estimado que su presencia en la región abarcaría desde el 18000 a.C. al 5500 a.C., cronología que ha sido aceptada por otros autores.

Los iberomauritanos comparten el área norteafricana con gentes pertenecientes a otro horizonte cultural llamado Capsiense, cuyas características no abordamos aquí al quedar sus zonas de habitación un tanto alejadas de la región de Melilla y no existir constancia de ningún yacimiento de este círculo cultural en nuestra zona.

Los yacimientos iberomauritanos se caracterizan por la aparición de un utillaje lítico arcaico y restringido en el número de piezas. Se trata de útiles muy pobres: microlitos, láminas de borde abatido, muescas con denticulados y microburiles y es característica la ausencia de los microlitos geométricos, rasgo característico del Capsiense. A este grupo no se le conocen actividades artísticas, aunque recientemente Mikdad y Eiwanger han descubierto un astil de gacela con decoraciones incisas perteneciente a este período.

Restos fósiles - Museo de Fósiles de Melilla
En la región de Melilla, Posac descubrió siete yacimientos iberomauritanos: Taxi el Arbi, Río Nano, Kerker, Puente Yazanen, Haduba, Taxdirt y Buhakeka, hecho que delata una abundante población en la región de Melilla durante este período. Posteriormente, Enrique Gozalbes tabuló la colección de piezas del Kerker y señalaba que en el conjunto existían pocos raspadores, los denticulados eran poco numerosos y las láminas representaban el 60% del total, lo que determinaría un Iberomauritano III, o sea, evolucionado o tardío.

Por su parte Mikdad y Eiwanger han excavado recientemente en Hassi Ouenzga tres niveles de Iberomauritano que han sido datados mediante técnicas de radiocarbono con los siguientes intervalos: antiguo del 16000 al 13000 a.C., medio del 13000 al 10000 a.C. y evolucionado, del 10000 a 7000 a.C.

(Extraído de Historia de Melilla de Antonio Bravo Nieto y Pilar Fernández Uriel)

sábado, 30 de julio de 2016

Historia geológica y paleoclima de Melilla

Vista aérea de la costa de Melilla
Los estudios geológicos generales sobre el Mediterráneo y las exploraciones de geólogos españoles en el entorno próximo, durante los primeros años del Protectorado, fueron sintetizados por Yus y Cabo en forma de historia geológica local.

Embalse de Michirahama en el Gurugú
El relato geológico que nos permitirá comprender nuestra realidad comienza en la era Terciaria, al comienzo del Mioceno, hace aproximadamente 22 millones y medio de años, al que pertenecen los sedimentos más antiguos de Melilla. Con anterioridad a este época, Melilla formaba parte del fondo del mar. En ese momento se comienzan a sentir movimientos de elevación de los fondos marinos, existiendo ya terrenos sobre el nivel del mar en forma de islas. Tras el Mioceno, la región acusó nuevamente un fuerte movimiento de eversión en el Plioceno, en el que la erosión formó depósitos de margas grises, que tendrán gran importancia para la vida de Melilla. Le siguió un período de inmersión considerable, en los que la erosión de las partes emergías fue muy fuerte y los sedimentos formados por arenas, carbonatos y arcillas adquirieron magnitudes considerables, constituyendo estratos que actualmente forman las rocas de Melilla tal como se encuentran en los acantilados de Aguadú. La distensión que se produjo al cesar los esfuerzos de eversión favoreció el desarrollo de volcanes. En este momento aparecen el Gurugú, la isla de Alborán, las Chafarrinas y la punta de Tres Forcas.

Costa de Melilla (Foto: FotografiasdeMelilla.blogspot.com)
Al comienzo del Cuaternario, en el Pleistoceno, el clima era tropical, cálido y con grandes lluvias. Se han encontrado restos fósiles de Elephas y Rhynoceros que permiten asociar vegetación de tipo tropical en toda la región. El relieve formado por la eversión de la zona comienza a erosionarse formando se la actual red hidrográfica. Se producen las últimas manifestaciones post-orogénicas, que provocan el basculamiento de toda la región hacia el este, por lo que nuestra costa acantilada es alta en contraste con la orilla occidental de la península de Tres Forcas. Por las mismas razones aparecieron fracturas en el Gurugú hacia el este, sentando las bases geológicas de la futura Mar Chica. El proceso termina con las últimas erupciones en la periferia del Gurugú, de la que el Atalayón es un ejemplo. El proceso de basculamiento reseñado tiene, por último, un importante efecto, pues las fracturas en dirección este determinarán un brusco cambio de dirección del río de Oro, que aprovechando las depresiones originadas por las fracturas llegará al mar en Melilla. El Holoceno tuvo el efecto de rellenar con depósitos aluviales la red hidrográfica recién formada, llegando al mismo tiempo grandes bolos de basaltos erosionados y acarreados por las lluvias, más intensas que las actuales, al tiempo que se acumularon arenas litorales formándose la Mar Chica.

Playa de los Galápagos
La consecuencia directa de estos procesos geológicos ha sido hacer posible la vida humana en Melilla desde la Prehistoria hasta nuestros días. La vida humana se estableció allí donde las condiciones ecológicas la hacían posible, y la primera condición y principal es el acceso al agua. La formación de la capa de margas grises, de carácter impermeable, en contraste con la permeabilidad de los depósitos de carbonatos y sobre todo arenas que formaron las arenosas o asperón, permitiendo la infiltración en el subsuelo del agua de lluvia, ha sido la condición necesaria para la formación de acuíferos que han permitido a Melilla disponer de agua. Hasta la independencia de Marruecos, en 1956, el abastecimiento de agua de Melilla consistió en las acometidas desde el Gurugú, que actualmente se mantienen en Yasinen y Trara, más algunos manantiales locales y la traída de agua del Tigorfaten. El miedo a la dependencia de agua de Marruecos llevó a las autoridades españolas al estudio hidrológico de los acuíferos locales. De la Concha presentó su informe en 1958, localizando tres importantes acuíferos, el calizo en las orillas norte del río de Oro, el acuífero volcánico del Gurugú, al sur, y el del río de Oro, en el centro, aunque debido a la contaminación por los productos de la agricultura, especialmente nitratos, no se explota actualmente para consumo humano sino industrial y para riego. Los dos acuíferos restantes se comenzaron a explotar y proporcionan agua en la actualidad. El acuífero calizo, en parte por la proximidad al mar y en parte por la salinidad aportada por ella gua en su infiltración a través de las areniscas, es de peor calidad mientras que el acuífero volcánico presenta aguas de buena calidad pero que se resienten por la sobreexplotación. Esta causa, con la salificación y el aumento de consumo de agua tanto por el crecimiento demográfico como por la mejora de la calidad de vida y el crecimiento económico, hacen inviable hoy en día garantizar el abastecimiento de agua de Melilla, por lo que se ha sondeado en busca de acuíferos profundos, no renovables, para mantener los caudales necesarios, al tiempo que se ha apostado por la tecnología de desolación de agua de mar como solución a largo plazo y la construcción de un balcón o pequeño embalse comunicado con el puerto para ser llenado con buque-tanque.

Desoladora de Melilla
(Extraído de Historia de Melilla, de Antonio Bravo Nieto y Pilar Fernández Uriel)

lunes, 18 de julio de 2016

Avenida de Castelar

Avenida Castelar
Emilio Castelar y Ripoll nació en Cádiz el 7 de septiembre de 1832 y murió en San Pedro del Pinar el 25 de mayo de 1899. Político y orador español, presidente de la Primera República (julio de 1873-enero de 1874). Su niñez transcurre en Levante, entre Elda y Sax.

Realiza en Madrid estudios de Filosofía y Derecho, en los que coincide con Cristino Martos y Antonio Cánovas del Castillo, con los que mantiene mitad durante toda su vida, a pesar de las diferencias políticas entre ellos. Gana la Cátedra de Historia Filosófica y crítica de la Universidad de Madrid (1857), en 1854 había comenzado su actividad política como demócrata de ideas, afiliado al Partido Progresista.

Calle de Castelar
Destaca pronto en el periodismo y sobre todo, como orador. En la oposición política durante los dos últimos años del reinado de Isabel II, participa en el fracasado pronunciamiento del cuartel de San Gil (junio de 1866), por lo que huye a Francia para salvar la vida. De vuelta a España con motivo de la Revolución de 1868, fue Diputado por Zaragoza en las Cortes Constituyentes, en las que defiende su ideal republicano. Durante la Restauración influyó en la evolución del Partido Liberal de Sagasta.

Esta vía fue llamada antiguamente "La Cañada", tomó su nueva denominación, (antes era calle, hoy Avenida), en el acto que se realizó el 17 de julio de 1987, durante los festejos de la Virgen del Carmen (patrona del Barrio). El descubrimiento oficial de la placa con el nombre de Avenida de Castelar, que sustituía a la anterior "Calle Castelar" fue realizado por el alcalde accidental Ramón Dobaños.

Avenida Castelar
Esta emblemática avenida, que en sus tiempos estuvo llena de edificios modernistas, se ha convertido hoy en una de las más antiguas, llena de casas que están amenazando derrumbarse o solares que albergaron en sus tiempos hogares melillenses. Hoy sigue siendo una de las calles típicas del tapeo, con la Bodega Madrid, la Cervecería Castelar, el Bar Alhambra. Muchos comercios siguen abriendo sus puertas diariamente a pesar de su estado ruinoso.

Avenida Castelar
Cervecería Castelar

Bodega Madrid

Ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio cerrado (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla

Bodega Madrid

Antigua Calle de Castelar

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Solar vacío (Foto El Alminar de Melilla)

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