sábado, 20 de agosto de 2016

La protohistoria en Melilla

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
El conocimiento que tenemos actualmente sobre los momentos referidos a la protohistoria o etapa previa a la entrada del territorio de Melilla y de sus gentes en los textos escritos, resulta muy desalentador. La escasez, la dispersión y la disparidad de datos en el área norteamericana no permiten por el momento establecer un registro estructurado de los más de tres mil años que transcurren entre el Neolítico y el mundo púnico. Si nos centramos en el área estrictamente melillense hay que apoyarse en hallazgos de los que no han quedado nada más que noticias en prensa o algún escueto informe. Destacamos de ellos las sepulturas de piedra ovaladas del barrio del Real con los esqueletos que portaban aretes de oro. Sin embargo, no contamos con descripciones certeras o con un dibujo de los adornos, lo que hubiera aportado algún indicio de identificación. El único paralelo que conocemos son los aritos o pendientes de bronce que el equipo de arqueólogos germano-marroquí recogió en uno de los túmulos de enterramiento de la pequeña necrópolis de Malu Sidi Lahsen, en la llanura del Guerroaou, y que se han clasificado de un segmento cronológico muy amplio entre la edad del Cobre y la del Bronce.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
También hay que relacionar en este apartado los fondos de cabaña con enterramientos del Bronce excavados en Melilla y, también de época protohistórica el hallazgo de unas presuntas tinajas de gran tamaño que servirían de enterramiento, llegando incluso a ser adscritas al mundo agárico que se desarrollaba entonces en el sur de la Península Ibérica. Sin embargo, de nuevo estamos ante un descubrimiento perdido y del que sólo contamos con un dibujo que puede responder a una idealización.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Es cierto que en la protohistoria se atestiguan ya con seguridad los contactos entre las costas de ambos lados del Estrecho, por lo que aparecen en la zona norteafricana restos de cerámicas campaniformes en los horizontes de la edad del Cobre o Calcolítico. El vaso campaniforme tiene su origen en la península Ibérica y fue objeto de exportación como elemento exótico (sus modelos también fueron copiados), distribuyéndose hacia Europa y África. El gran interés de su aparición en Marruecos radica en que demuestra fehacientemente los contactos entre las dos regiones del Estrecho y la ruptura definitiva del aislamiento de un territorio que durante 20.000 años observó una gran continuidad en el modo de vivir, al parecer, en perfecta adaptación con el medio. En la cercanías de Melilla de nuevo se han hallado fragmentos campaniformes en los lugares ya citados de Hassi Ouenzaga y en otras cuevas cercanas.
Museo de Arqueología e Historia de Melilla

De momentos protohistóricos, entre el neolítico y bronce, son también la serie de hachas pulimentadas que documentamos en las prospecciones de Pallary en el lecho del río de Oro (una de ellas un hacha de omita) y de Fontenilles, la encontrada en el Uixan en 1929, la excavada por Enrique de Álvaro en 1994 y la que se conserva la colección Rutllant, todas ellas encontradas en la ciudad de Melilla.

Finalmente comentaremos que Posac hace adscripciones genéricas a momentos postneolíticos para algunas piezas halladas en la estación de Haddú y en la Piedra del Burro, sin concretar mucho más. Por lo demás dejamos a futuros estudios la cronología de yacimientos más cercanos a nosotros, como el de Sidi Guariach, que Tomassetti clasifica como protohistórico al contar con morfotipos posteriores al período neolítico. Entre los restos de El Zafrín de Chafarrinas y la necrópolis tardopúnica de San Lorenzo en Melilla, se desarrolla una edad oscura en nuestra prehistoria que representa un vacío o discontinuidad de más de tres mil años que deberá ser completado con futuras investigaciones.

(Extractos de Historia de Melilla, de Antonio Bravo y Pilar Fernández)

sábado, 13 de agosto de 2016

El Neolítico en Melilla

Museo de fósiles de Melilla
Desde el año 2000 en la zona nororiental de Marruecos y cota mediterránea de Melilla se vienen publicando nuevos hallazgos. Su investigación se ha desarrollado muy recientemente, viniendo a rellenar un vacío en la prehistoria regional, ya que entre el estrecho de Gibraltar y la región del oranesado argelino (unos 450 kilómetros) esta fáciles cultural era hasta el momento desconocida. señalaremos que estos nuevos yacimientos, tanto El Zafrín en Chafarrinas como el abrigo de Hassi Ouenzga en la llanura del Guerrouaou, están englobados plenamente dentro del grupo del neolítico mediterráneo cordial.

En la llanura del Guerrouaou, cerca de Afsó y a unos sesenta kilómetros al suroeste de Melilla, un equipo germano-marroquí dirigido por A. Mikdad y J. Eiwanger ha localizado y excavado a partir de 1996 varios yacimientos tanto al aire libre como en cuevas en los que han identificado asentamientos atenienses, iberomauritanos y neolíticos. Pero la importancia de los hallazgos estriba en que por primera vez en esta región se han excavado estratigrafías de épocas prehistóricas bien conservadas. El yacimiento de Hassi Ouenzga, "Fuente de las Gacelas", es un abrigo que domina un corredor o paso que comunica la cuenca del río Muluya con las costas del Mediterráneo, por lo que siempre ha tenido una gran importancia estratégica. La potencia estratigriáfica del yacimiento superó los 150 centímetros, destacando el nivel IV en el que aparecieron diversas cerámicas (algunas con decoración cordial) e industria lírica. Otros elementos recuperados fueron adornos, cuentas, perlas fabricadas con la cáscara del huevo de avestruz y útiles de hueso como punzones y agujas. Pero la originalidad de este yacimiento radica en la existencia de un nivel V más antiguo que el anterior, que ofrece cerámicas decoradas no cordiales, lo que parece indicar que hubo un momento neolítico anterior al cordial. Por otra parte, la fecha de radiocarbono obtenida para este yacimiento es considerada por sus investigadores como demasiada antigua al estar dentro del sexto milenio, lo que no encaja bien en el modelo dominante. Las excavaciones de este grupo de investigación continúan y seguirán aportando nuevos e interesantes datos en el futuro.

El otro yacimiento de referencia para el neolítico regional es El Zafrín, en las islas Chafarrinas a unos cincuenta kilómetros al este de Melilla. Se trata de un asentamiento al aire libre de unos mil metros cuadrados de extensión, lo que representa un tamaño medio si lo comparamos con los encontrados en la Península Ibérica de la misma época.

Museo de fósiles de Melilla
De los diferentes sectores arqueológicos localizados en el archipiélago hasta el momento, los trabajos se han centrado en el asentamiento al aire libre situado en el hombro sur de la isla del Congreso, la más occidental del grupo. En esta zona se han excavado hasta del momento cuadrículas con una superficie próxima a los 60 metros cuadrados, sobre una ladera con una pendiente del 7%. Pudo comprobarse que conservaba una estratigrafía cuya potencia oscilaba en un segmento de 20 a 170 cm, respecto del "punto cero" o referencia inicial de la superficie general del terreno. Se han realizado hasta el momento tres campañas de excavación, dos de ellas dirigidas por nosotros dentro del marco del Instituto de Cultura Mediterránea y una tercera que realizamos en colaboración con la Universidad de Valladolid. Ésta última ha contado con la codirección del profesor Manuel Rojo Guerra y ha estado dirigida por los arqueólogos Rafael Garrido e Iñigo García. Todos los resultados indican la existencia de un nivel de ocupación adscrito al círculo del neolítico mediterráneo cordial.

En el espacio abierto se han exhumado diferentes estructuras negativas, improntas sobre el terreno de las estructuras generadas por el hombre sobre la roca madre, con varios hogares y dos hoyos-cubetas de distinta morfología. Pero lo más destacado es la aparición de una estructura de habitación de contornos pseudocirculares con un aterrazamiento previo del terreno que ha supuesto una de las escasísimas representaciones de vivienda hallados en el neolítico español. En ella destaca una clara diferenciación del espacio según qué actividad se desarrollara en él: un hogar con varios molinos alrededor, restos de comida, cerámica, industria de sílex, etc., además de identificar un muro y varios hoyos de poste.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La primera muestra de radiocarbono, que procede de la primera campaña, ha dado la cronología más elevada del asentamiento situándolo a principios de la segunda mitad del V milenio antes de Cristo. Otras muestras, de las campañas siguientes, arroja una cronología más moderna de finales del V milenio antes de Cristo, lo que sitúa cronológicamente El Zafrín dentro de un arco de cinco signos que comprende la segunda mitad del V milenio a.C.

Los materiales exhumados son muy numerosos. Desde un punto de vista arqueozoológico se observan restos óseos producto del consumo de carne tanto de animales domésticos, especialmente ovicaprinos, como salvajes. Se identifica en la dieta la explotación intensiva de los recursos marinos y así podemos advertir tanto la presencia de huesos de focas, así como de una amplia tipología d peces, esperados, serránidos como son los meros, doradas o largos y que en varios casos alcanzarían los 4 y 5 kilos de peso, sin desdeñar los moluscos marinos o lapas, como son las patella ferrugínea, patella safianas (las más abundantes), patilla caerulea y patilla lusitánica, éstas estudiadas por el profesor de la Universidad de Granada Juan Antonio González y el especialista en medio marino Isidoro Bueno, que señalan como las idlas aún conservan grandes patellas que se pueden contemplar hoy día sin dificultad. También existen multitud de caracolas terrestres o Sphincterochilla sp., que presentan una perforación sistemática en todos los casos en su ápice con el fin del extraer el alimento.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Del escaso residuo polínico conservador podemos deducir que la vegetación que rodearía el asentamiento neolítico de El Zafrín estaría formado, como mínimo por modales de encinas /coscojas y pinos, acompañados de matorrales de efedras y jaras. Asimismo,  en los lugares en los que la acción del hombre fue más intensa, proliferarían los prados naturales o antrópicos, junto a espacios abiertos para el cultivo agrícola y el pastoreo. Destaca la incipiente explotación de cereales, cebada, en un medio semisilvestre, lo que está en consonancia con los diversos molinos de mano que se han recogido en excavación y prospección.

En la campaña de 2004 el 15% de la cerámica está decorada con patrones sencillos (espigas, líneas oblicuas en dirección alternante, etc) y en técnicas cardial, impresa y también en el que se denomina "aterciopelado". Este último tipo de ornamento es muy frecuente en el material cerámico procedente de este yacimiento, y consiste en arrastrar por la pasta aún fresca el dorso de una concha con estrías, que deja el característico patrón lineal. En ocasiones con esta técnica se ejecutan patrones desordenados o un tanto descuidados, que no dejan traslucir intención ornamental alguna, sino un acabado superficial. Sin embargo, en otros casos la ejecución de diseños geométricos es tan evidente que no se puede discutir que nos encontramos ante una técnica decorativa, que suele disponerse generalmente en la cara interna, aunque no faltan ejemplos de su aparición en el exterior, o incluso en ambas caras. Tampoco es frecuente su comparecencia junto a otras técnicas y motivos en el mismo recipiente.

Las formas son sencillas, con las ollas y cuencos como protagonistas principales, junto a algunos vasos de cuello indicado y perfiles en S. Es también destacable la aparición de recipientes de grandes dimensiones, claramente realizados para el almacenaje. Otros elementos identificados con fines de almacenamiento han sido los huevos de avestruz.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
En cuanto a la industria pulimentada destaca el claro protagonismo de los molinos y manos de molino, relacionados con actividades de molienda desarrolladas en la cabaña y sus aledaños. Sólo escapa a este predominio un magnífico ejemplar completo de hacha pulimentada, que se descubrió en el interior de una oquedad practicada en la pared rocosa más profunda de la cabaña. Hasta el momento echamos en falta industria ósea.

En lo que se refiere a la industria lítica tallada destaca el predominio de los restos de talla, sobre las piezas retocadas, que indican claramente que se trabajó en el yacimiento. En este mismo sentido, llama la atención la abundancia de lascas de decorticado y de restos de talla con córtex. Aunque muy por detrás, destaca también la importante presencia de perforadores que no resulta disparatado relacionar con la explotación de los moluscos, tan abundantes en el registro arqueológico del yacimiento. Menos frecuentes son los raspadores, con 12 ejemplares, entre los que destaca un auténtico microrraspador. Los restantes tipos son claramente minoritarios, pero por su interés cronotipológico, destacaremos la presencia de tres microbios segmentos y un cuchillo de dorso. El panorama se completa con algunas muescas, núcleos agotados y fragmentos de laminitas.

Museo de fósiles de Melilla
Finalizaremos señalando que los lugares de ocupación de las gentes neolíticas fueron diversos, tanto en cueva como al aire libre. Sin embargo, de los hallazgos regionales parece deducirse que con el paso del tiempo se abandona el hábitat de montaña a favor de los lugares llanos, reduciéndose los emplazamientos a las zonas con existencia de agua dulce. Sin embargo, parece que la población neolítica regional se reduce drásticamente con respecto al número de estaciones epipaleolíticas que conocemos y salvo los dos yacimientos comentados, apenas si podemos añadir otras leves referencias. Este es el caso del abrigo de Taghit Haddouch que cuenta con un nivel neolítico con cerámicas decoradas no cordiales y de un yacimiento cercano a la localidad de Cabo de Agua prospectado por Posac en los años cincuenta. En ambos casos sin referencias radicarbónicas.

(Extractado de Historia de Melilla, de Antonio Bravo Nieto y Pilar Pérez Uriel)

sábado, 6 de agosto de 2016

El Paleolítico en Melilla

Paleolítico Inferior
Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La secuencia cronológica que se utiliza actualmente está establecida por Pierre Biberón para la zona atlántica marroquí. Existe una fase preachelense de cantos trabajados que se desarrolla desde 1.800.000 años antes del presente a 650.000 años antes del presente y un achelense propiamente dicho que se identifica entre 650.000 años antes del presente y 120.000 años antes del presente y se caracteriza por las hachas bifocales y achuelas. Esta industria evolución posteriormente generando unos útiles sobre lasca más complejos, con triedros, hendedores, raederas, cuchillos de dorso y raspadores.

Recordemos que en la ciudad de Melilla, Posac encontró algunos bifaces en el arroyo Mezquita y un hacha bifacial cerca del arroyo de Sidi Guariach. J. Mª. Tomassetti también documenta un hendedor tipo 1, según la tipología de Jacques Tixier, en el mismo arroyo de Sidi Guariach. Por su parte, ya en Marruecos, el mismo Posac encontró varias piezas en la playa de Yazanen que podrían adscribirse a este mismo período. Recientemente, los arqueólogos Abdevlam Mikdad y Joseph Eiwanger localizaron en prospección una amplia serie de bifaces pertenecientes al achelense evolucionado en la zona marroquí de Inantarás-Iammorenne. Este período sigue ofreciendo fuertes incógnitas pues ninguno de los hallazgos ha sido establecido en una excavación estratigráfica.

Paleolítico Medio y Superior
Museo de Arqueología e Historia de Melilla
El final del paleolítico inferior representa el fin de la hegemonía del hacha de mano sustituida por útiles más especializados, habitualmente preparados para enmangar. La existencia del Musteriense en el norte de África ha sido asumida plenamente por todos los investigadores, lo que plantea un problema en torno a la existencia o no de neanderthales en esta zona geográfica, hecho que admiten los autores clásicos como M. Almagro y L. Balou. Recientemente, se ha planteado la posibilidad que tanto Musteriense como Ateriense formen una unidad cultural con diferentes manifestaciones materiales.

Sobre el sustrato musteriense, caracterizado por un tipo de industria lítica fabricada con una técnica muy elaborada que se denomina Levallois, y en un contexto climático de una gran humedad, aparece el horizonte cultural del mundo Ateriense. Esta facies fue bautizada así por M. Regases en 1922 y arranca del paleolítico medio ocupando también gran parte del paleolítico superior. El nexo entre musterienses y atenienses parece situarse en torno a 32.000/30.000 años antes del presente, tal y como lo señaló Jean Roche en la cueva de Taforalt, aunque las excavaciones de Mikdad y Eiwanger en Ifi n'ambar al suroeste de Melilla, parece elevar la cronología del Ateriense antiguo a 40.000 años antes del presente. En este sentido hay que esperar a la finalización de las campañas y a las conclusiones definitivas de este equipo de arqueología para establecer una cronología definitiva sobre este asunto. Por otra parte, tampoco descartan atribuciones meramente instrumentales de esta industria que sería producto de las necesidades del hombre en determinadas circunstancias aún por definir.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
La industria Ateriense se caracteriza por un complejo de láminas de técnica Levallois y entre sus morfotipos se encuentran piezas bifocales foliáceas que cuentan con un característico pedúnculo que singulariza una gran proporción de las armas y utensilios de esta industria. Antropológicamente nos encontraríamos ante individuos de complexión fuerte, sin duda expertos cazadores muy especializados que utilizaban puntas de lanza y jabalinas. En la región cercana a Melilla, Posac encontró cinco yacimientos que pueden adscribirse a este período. Tres de ellos cuentan con piezas elaboradas con la técnica levallois o musteriense: Tazuda, Sidi Taquirás y Barranco del Lobo, y otros dos presentan claramente las piezas con el característico pedúnculo ateriense: Haddu y Sidi Mesaud que está junto a la costa. Enrique Gozalbes ha analizado los fragmentos encontrados por Posac y establece que las piezas pedunculadas son menos numerosas (de 3% al 5%), que las que aparecen en las colecciones de yacimientos argelinos, lo que equipara este Ateriense con el de la zona oriental marroquí de Taforalt o Ain Fritissa.

En marzo de 2003, los arqueólogos Roberto Redondo y Luis del Caño realizaron un estudio del yacimiento de Huerta de Reyes junto al aeropuerto de Melilla, adscribiendo sus etapas de ocupación más antigás a este horizonte cultural localizando varias piezas pedunculadas.

Paleolítico Superior y Epipaleolítico
En el paleolítico superior perdura el Ateriense hata el 18000 a.C., momento en el que desaparece en un momento climático de fuerte aridez en el que se impone un paisaje con vegetación más abierta que en el período anterior. Es entonces cuando encontramos un nuevo horizonte cultural, denominado Iberomauritano, tal y como lo bautizó Paul Pallary en 1909. En esos momentos se produjo un recalentamiento de la tierra cuya principal consecuencia fue la transgresión Flandriense o ascenso del nivel del mar, que culminará en etapas cercanas al tercer milenio a.C., si bien la línea de costa continuó fluctuando en épocas históricas.

Museo de Arqueología e Historia de Melilla
Las gentes iberomauritanas presentan unas características físicas muy específicas que, según autores como Muzzolini, deben explicarse por el supuesto aislamiento de los mismos en la región del Magreb. Esta etnia sería la Mechta el Arbi, el homo sapiens relacionado con el Cromagnon que se superpone o evoluciona a partir de la población ateniense. Los iberomauritanos eran hombres de complexión fuerte y gran talla que practicaban unas características mutilaciones dentarías en los incisivos superiores que sin duda les dotó de un aspecto peculiar. David Lubell ha estimado que su presencia en la región abarcaría desde el 18000 a.C. al 5500 a.C., cronología que ha sido aceptada por otros autores.

Los iberomauritanos comparten el área norteafricana con gentes pertenecientes a otro horizonte cultural llamado Capsiense, cuyas características no abordamos aquí al quedar sus zonas de habitación un tanto alejadas de la región de Melilla y no existir constancia de ningún yacimiento de este círculo cultural en nuestra zona.

Los yacimientos iberomauritanos se caracterizan por la aparición de un utillaje lítico arcaico y restringido en el número de piezas. Se trata de útiles muy pobres: microlitos, láminas de borde abatido, muescas con denticulados y microburiles y es característica la ausencia de los microlitos geométricos, rasgo característico del Capsiense. A este grupo no se le conocen actividades artísticas, aunque recientemente Mikdad y Eiwanger han descubierto un astil de gacela con decoraciones incisas perteneciente a este período.

Restos fósiles - Museo de Fósiles de Melilla
En la región de Melilla, Posac descubrió siete yacimientos iberomauritanos: Taxi el Arbi, Río Nano, Kerker, Puente Yazanen, Haduba, Taxdirt y Buhakeka, hecho que delata una abundante población en la región de Melilla durante este período. Posteriormente, Enrique Gozalbes tabuló la colección de piezas del Kerker y señalaba que en el conjunto existían pocos raspadores, los denticulados eran poco numerosos y las láminas representaban el 60% del total, lo que determinaría un Iberomauritano III, o sea, evolucionado o tardío.

Por su parte Mikdad y Eiwanger han excavado recientemente en Hassi Ouenzga tres niveles de Iberomauritano que han sido datados mediante técnicas de radiocarbono con los siguientes intervalos: antiguo del 16000 al 13000 a.C., medio del 13000 al 10000 a.C. y evolucionado, del 10000 a 7000 a.C.

(Extraído de Historia de Melilla de Antonio Bravo Nieto y Pilar Fernández Uriel)

sábado, 30 de julio de 2016

Historia geológica y paleoclima de Melilla

Vista aérea de la costa de Melilla
Los estudios geológicos generales sobre el Mediterráneo y las exploraciones de geólogos españoles en el entorno próximo, durante los primeros años del Protectorado, fueron sintetizados por Yus y Cabo en forma de historia geológica local.

Embalse de Michirahama en el Gurugú
El relato geológico que nos permitirá comprender nuestra realidad comienza en la era Terciaria, al comienzo del Mioceno, hace aproximadamente 22 millones y medio de años, al que pertenecen los sedimentos más antiguos de Melilla. Con anterioridad a este época, Melilla formaba parte del fondo del mar. En ese momento se comienzan a sentir movimientos de elevación de los fondos marinos, existiendo ya terrenos sobre el nivel del mar en forma de islas. Tras el Mioceno, la región acusó nuevamente un fuerte movimiento de eversión en el Plioceno, en el que la erosión formó depósitos de margas grises, que tendrán gran importancia para la vida de Melilla. Le siguió un período de inmersión considerable, en los que la erosión de las partes emergías fue muy fuerte y los sedimentos formados por arenas, carbonatos y arcillas adquirieron magnitudes considerables, constituyendo estratos que actualmente forman las rocas de Melilla tal como se encuentran en los acantilados de Aguadú. La distensión que se produjo al cesar los esfuerzos de eversión favoreció el desarrollo de volcanes. En este momento aparecen el Gurugú, la isla de Alborán, las Chafarrinas y la punta de Tres Forcas.

Costa de Melilla (Foto: FotografiasdeMelilla.blogspot.com)
Al comienzo del Cuaternario, en el Pleistoceno, el clima era tropical, cálido y con grandes lluvias. Se han encontrado restos fósiles de Elephas y Rhynoceros que permiten asociar vegetación de tipo tropical en toda la región. El relieve formado por la eversión de la zona comienza a erosionarse formando se la actual red hidrográfica. Se producen las últimas manifestaciones post-orogénicas, que provocan el basculamiento de toda la región hacia el este, por lo que nuestra costa acantilada es alta en contraste con la orilla occidental de la península de Tres Forcas. Por las mismas razones aparecieron fracturas en el Gurugú hacia el este, sentando las bases geológicas de la futura Mar Chica. El proceso termina con las últimas erupciones en la periferia del Gurugú, de la que el Atalayón es un ejemplo. El proceso de basculamiento reseñado tiene, por último, un importante efecto, pues las fracturas en dirección este determinarán un brusco cambio de dirección del río de Oro, que aprovechando las depresiones originadas por las fracturas llegará al mar en Melilla. El Holoceno tuvo el efecto de rellenar con depósitos aluviales la red hidrográfica recién formada, llegando al mismo tiempo grandes bolos de basaltos erosionados y acarreados por las lluvias, más intensas que las actuales, al tiempo que se acumularon arenas litorales formándose la Mar Chica.

Playa de los Galápagos
La consecuencia directa de estos procesos geológicos ha sido hacer posible la vida humana en Melilla desde la Prehistoria hasta nuestros días. La vida humana se estableció allí donde las condiciones ecológicas la hacían posible, y la primera condición y principal es el acceso al agua. La formación de la capa de margas grises, de carácter impermeable, en contraste con la permeabilidad de los depósitos de carbonatos y sobre todo arenas que formaron las arenosas o asperón, permitiendo la infiltración en el subsuelo del agua de lluvia, ha sido la condición necesaria para la formación de acuíferos que han permitido a Melilla disponer de agua. Hasta la independencia de Marruecos, en 1956, el abastecimiento de agua de Melilla consistió en las acometidas desde el Gurugú, que actualmente se mantienen en Yasinen y Trara, más algunos manantiales locales y la traída de agua del Tigorfaten. El miedo a la dependencia de agua de Marruecos llevó a las autoridades españolas al estudio hidrológico de los acuíferos locales. De la Concha presentó su informe en 1958, localizando tres importantes acuíferos, el calizo en las orillas norte del río de Oro, el acuífero volcánico del Gurugú, al sur, y el del río de Oro, en el centro, aunque debido a la contaminación por los productos de la agricultura, especialmente nitratos, no se explota actualmente para consumo humano sino industrial y para riego. Los dos acuíferos restantes se comenzaron a explotar y proporcionan agua en la actualidad. El acuífero calizo, en parte por la proximidad al mar y en parte por la salinidad aportada por ella gua en su infiltración a través de las areniscas, es de peor calidad mientras que el acuífero volcánico presenta aguas de buena calidad pero que se resienten por la sobreexplotación. Esta causa, con la salificación y el aumento de consumo de agua tanto por el crecimiento demográfico como por la mejora de la calidad de vida y el crecimiento económico, hacen inviable hoy en día garantizar el abastecimiento de agua de Melilla, por lo que se ha sondeado en busca de acuíferos profundos, no renovables, para mantener los caudales necesarios, al tiempo que se ha apostado por la tecnología de desolación de agua de mar como solución a largo plazo y la construcción de un balcón o pequeño embalse comunicado con el puerto para ser llenado con buque-tanque.

Desoladora de Melilla
(Extraído de Historia de Melilla, de Antonio Bravo Nieto y Pilar Fernández Uriel)

lunes, 18 de julio de 2016

Avenida de Castelar

Avenida Castelar
Emilio Castelar y Ripoll nació en Cádiz el 7 de septiembre de 1832 y murió en San Pedro del Pinar el 25 de mayo de 1899. Político y orador español, presidente de la Primera República (julio de 1873-enero de 1874). Su niñez transcurre en Levante, entre Elda y Sax.

Realiza en Madrid estudios de Filosofía y Derecho, en los que coincide con Cristino Martos y Antonio Cánovas del Castillo, con los que mantiene mitad durante toda su vida, a pesar de las diferencias políticas entre ellos. Gana la Cátedra de Historia Filosófica y crítica de la Universidad de Madrid (1857), en 1854 había comenzado su actividad política como demócrata de ideas, afiliado al Partido Progresista.

Calle de Castelar
Destaca pronto en el periodismo y sobre todo, como orador. En la oposición política durante los dos últimos años del reinado de Isabel II, participa en el fracasado pronunciamiento del cuartel de San Gil (junio de 1866), por lo que huye a Francia para salvar la vida. De vuelta a España con motivo de la Revolución de 1868, fue Diputado por Zaragoza en las Cortes Constituyentes, en las que defiende su ideal republicano. Durante la Restauración influyó en la evolución del Partido Liberal de Sagasta.

Esta vía fue llamada antiguamente "La Cañada", tomó su nueva denominación, (antes era calle, hoy Avenida), en el acto que se realizó el 17 de julio de 1987, durante los festejos de la Virgen del Carmen (patrona del Barrio). El descubrimiento oficial de la placa con el nombre de Avenida de Castelar, que sustituía a la anterior "Calle Castelar" fue realizado por el alcalde accidental Ramón Dobaños.

Avenida Castelar
Esta emblemática avenida, que en sus tiempos estuvo llena de edificios modernistas, se ha convertido hoy en una de las más antiguas, llena de casas que están amenazando derrumbarse o solares que albergaron en sus tiempos hogares melillenses. Hoy sigue siendo una de las calles típicas del tapeo, con la Bodega Madrid, la Cervecería Castelar, el Bar Alhambra. Muchos comercios siguen abriendo sus puertas diariamente a pesar de su estado ruinoso.

Avenida Castelar
Cervecería Castelar

Bodega Madrid

Ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio cerrado (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla

Bodega Madrid

Antigua Calle de Castelar

Edificio en ruinas (Foto El Alminar de Melilla)

Solar vacío (Foto El Alminar de Melilla)

domingo, 27 de septiembre de 2015

Fauna en Melilla


Camaleón melillense
Consecuencia directa del diagnóstico de la vegetación, es el estado de la fauna salvaje. Dependiente de la vegetación, sufre las vicisitudes propias de ésta. Sin embargo, y en contra de toda lógica, la fauna salvaje sigue sobreviviendo a pesar de todo. Unas cincuenta especies de invertebrados terrestres endémicos de nuestro territorio, caracoles e insectos básicamente, lucha por sobrevivir a pesar de todo. La increíble cría del chacal en los terrenos del aeropuerto de Melilla, en la década de los 90, o las poblaciones de perdices morunas y liebres que corrían en el verano de 2001 por las mismas pistas del aeropuerto al atardecer, son un ejemplo de la tozudez animal, negándose al abandono de sus hábitats tradicionales hoy ocupados por nuestra especie. Llama la atención la presencia de reptiles que no están representados en ningún otro lugar del territorio nacional. El caso del camaleón y de la tortuga merecen mención aparte. Especies en peligro de extinción en el contexto español, una encuentra entre escolares de Melilla puso de manifiesto que casi el 50% de los hogares melillenses tenían o habían tenido tortugas en cautividad. Un hecho sorprendente relacionado con la tradición local de tener tortugas lo constituye la aparición en un solar frente al CEIP Constitución, hoy urbanizado, de los restos completos de una mujer en postura fetal con restos de cerámica y una tortuga a su lado. El hallazgo fue estudiado por el arqueólogo de zona del Ministerio de Cultura. Avisados de este hecho, pudimos comprobar que se trataba de la típica "tortuga mora" o Testudo greca, por lo que podemos afirmar que esta especie convive con los melillenses desde hace milenios.

Halcones y lechuzas en el Mercado Medieval
Halcones peregrinos, cernícalos y ratoneros durante el día y lechuzas, mochuelos y cárabos de noche, constituyen nuestro elenco de depredadores. La gran diversidad de aves, con más de cien especies citadas, se justifica por la existencia de vías migratorias que atraviesan el cabo Tres Forcas en dirección norte-sur, entre Europa y África, y este-oeste en el caso de aves marinas que entran y salen regularmente del Mediterráneo.

Tortuga mora
Nos limitaremos a tratar los ecosistemas terrestres por razones no sólo de espacio sino también de disponibilidad de datos históricos. Pero ello no debe entenderse por la falta de interés del medio marino de nuestras aguas. Entre los vertebrados marinos españoles en peligro de extinción, contamos con la presencia en nuestras aguas de la tortuga boba, la tortuga laúd y el delfín mula. Los avarientos de cetáceos son frecuentes, especialmente de calderos en la misma playa de los Cárabos. Los fondos comprendidos al norte de la punta de Rostrogordo contienen además especies de invertebrados del coralígezno mediterráneo de gran interés, y en las orillas rocosas aparecen especies de lapas que han desaparecido de la mayor parte de las costas españolas.

La biodiversidad melillense y la disponibilidad de hábitats para su vida es fruto de un conjunto múltiple de factores. Para comprender la situación actual debemos conocer el pasado, tanto geológico como biológico. El objetivo de este trabajo no es más que una primera aproximación formada a partir de un conjunto variado de datos de orígenes distintos sobre los procesos y fenómenos que han determinado la situación actual, considerando tanto la influencia de los factores naturales como los humanos. (Ver la entrada Ballena en Aguadú)

sábado, 26 de septiembre de 2015

Calle Severo Ochoa


Calle Severo Ochoa (Foto J. Barroso)
El nombre original de esta calle fue Ros de Olano, más tarde se denominó Poeta Quintana, en 1940 cambió por General Goded, y finalmente, por Acuerdo Municipal de 12 de febrero de 1991, tomó la denominación de Severo Ochoa.

D. Manuel Goded nació en San Juan de Puerto Rico en 1882. Desempeñó diferentes cargos, entre ellos el de Inspector General del Ejército, Jefe del Estado Mayor y Director General de Aeronáuticas. Se distinguió en Marruecos (participó en el famoso desembarco de Alhucemas) sobre cuyas etapas de pacificación publicó en 1932 un extenso estudio con numerosas fotografías y mapas. Fue considerado un cercano colaborador del General Sanjurjo.

Calle Severo Ochoa (Foto J. Barroso)
Secundó el levantamiento militar de 1936, que le acaudilló en Barcelona, trasladándose desde Palma de Mallorca, donde ejercía el supremo mando militar de las Baleares. La suerte le fue adversa, internado en prisión, fue fusilado en Barcelona, en el Castillo de Montjuic, el 12 de agosto de 1936.

D. Severo Ochoa de Albornoz, bioquímico español, cursó sus primeros estudios en Málaga, para continuar en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en medicina (1929). En 1931, año de su matrimonio con Dña. Carmen Cobián, fue nombrado profesor ayudante de Fisiología en la Universidad de Madrid. En 1941 se trasladó a Estados Unidos, donde adquirió, en 1956, la nacionalidad norteamericana.

Calle Severo Ochoa (Foto J. Barroso)
Doctor Honoris Causa por 30 Universidades, miembro de la academia de medicina desde 1978, recibió el Nobel de Medicina y Fisiología en 1959, por sus descubrimientos acerca de los diversos procesos bioquímicos de los ácidos nucleicos y en especial, de la biosíntesis.

Calle Severo Ochoa en Navidad

Calle Severo Ochoa (Foto J. Barroso)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Clima y vegetación de Melilla

Desembocadura del Río de Oro
El clima de Melilla es templado, de tipo mediterráneo, perteneciente al subtipo semiárido. Las horas de sol anuales son muy elevadas, 2.500 horas. La temperatura media es algo superior a 18º, las máximas pueden superar los 40º y las mínimas se sitúan entre 3º y 6º, siendo excepcionales las heladas. Las precipitaciones anuales medias son inferiores a 400 litros, y se concentran en invierno y primavera. El régimen de vientos es importante, con predominio de levantes y ponientes que alcanzan rachas máximas de 133 km/h.

Los mejores suelos de Melilla se presentan en las terrazas aluviales de los ríos, especialmente en el río de Oro y en el Real por los arrastres de las laderas del Gurugú depositadas en Melilla. El resto del territorio, sometido a una fuerte erosión, presenta suelos pobres (litorales y regostes) y en los terrenos forestales de pinos aparecen rendzinas.

Acondicionado del Río Nano
En cuanto a las formaciones vegetales, existen especies indicadoras más o menos degradadas del típico encina mediterráneo, que se perdió hace siglos. En cambio subsisten árboles autóctonos pertenecientes al piso termocálido mediterráneo formadas por arares, algarrobos e higueras, acompañado de vegetación arbustiva de lenitivos, lavandas, aceches y whitanias, con aparición puntual de palmitos. ya hemos señalados que los pinares fueron introducidos entre 1931 y 1935. Aparecen igualmente restos de barrigas, con una rica representación de cistáceas (jaras y jarillas) y labradas (tomillos). Los peores suelos o litorales, como en la explanada de Rostrogordo, están ocupados por varitas de San José o asfodelos constituyendo pseudoestepas de gamones. En lugares que reciben influencia marina, en los acantilados, aparecen formaciones abusivas interesantes de carácter galófilo, llamadas así por la capacidad de aguantar las sales marinas de los vientos y suelos. En las orillas de los cauces aparece vegetación de ribera formada por adelfas y trajes. Las huertas abandonadas del Real, en las proximidades del Barrio Chino, han dado paso a la colonización de azufaifos y euforias y por todos sitios, en bordes de caminos y solares, aparece la típica vegetación nitrófila de suelos contaminados.

Los Pinos
Se trata de una vegetación en mosaico, producto de sucesivas etapas de degradación en donde se mezclan restos de los antiguos bosques y del matorral que lo sustituyó, con especies especializadas e invasiones de "malas hierbas". El estado de conservación general de la vegetación no es muy esperanzador, aunque en la zona norte, especialmente en los acantilados Aguadú y en el barranco del Nano, se presentan restos de vegetación autóctona que, bien gestionadas, permitirán técnicamente la recuperación de suelos y vegetación endémica, lo que da paso a la esperanza.

Río de Oro

Pinos y Adelfas

Pinos de Rostrogordo

Higueras

sábado, 19 de septiembre de 2015

Avenida Juan Carlos I Rey

Entrada desde Plaza España (Foto J. Barroso)
Es la vía principal de la ciudad. Su nombre original fue "Chacel", posteriormente recibió el de Avenida de Alfonso XII, Avenida de la República, Avenida de los Héroes, Avenida del Generalísimo (por acuerdo del Pleno Municipal celebrado el día 18 de diciembre de 1940) y por último Avenida de Juan Carlos I Rey.

Los melillenses siempre la han nombrado, popularmente, como "La Avenida".

Se trata del llamado Triángulo de Oro Modernista de Melilla, y muchos de los edificios que podemos encontrar en ella fueron diseñados por el famoso arquitecto Enrique Nieto, padre del modernismo melillense.

Desde García Cabrelles (Foto J. Barroso)
Sobre D. Juan Carlos de Borbón y Borbón decir que es miembro de una de las ilustres Casas Reales del mundo. Sus antepasados, que descienden de San Luis Rey de Francia, comenzaron a reinar en Navarra a mediados del XVI; y en Francia en 1589. Felipe V, nieto de Luis XVI, fue el primer Borbón de España (1700) y de sus hijos Don Carlos y Don Felipe proceden las ramas de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma.

El Rey Juan Carlos nació en Roma el 5 de enero de 1938. Fueron sus padres D. Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona, jefe de la Casa Real Española desde la renuncia de su padre el Rey Alfonso XIII, y Dña. María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

Hacia la mitad Plaza Menéndez Pelayo (Foto J. Barroso)
Don Juan Carlos fue proclamado Rey de España el 22 de noviembre de 1975, y cinco días más tarde, el 27 d noviembre tuvo lugar la brillante ceremonia de su entronización. Abdicó en favor de su hijo Felipe VI el 2 de junio de 2014.

Comercios en La Avenida (Foto J. Barroso)

Avenida todavía como Calle Alfonso XII

Comercios en la Avenida (Foto J. Barroso)

Avenida peatonal

Avenida hacia los años 60

Avenida (Foto J. Barroso)

Comercios en la Avenida

Comercios en la Avenida (Foto J. Barroso)

Avenida años 20

Librería Mateo un clásico (Foto J. Barroso)

Comercios clásicos en la Avenida (Foto J. Barroso)

Avenida totalmente peatonal

Avenida hacia el año 40

Edificio Casa David Melul

Edificio Casa David Melul

La Avenida centro de compras

Comercios en la Avenida (Foto J. Barroso)

Avenida en los años 50

Edificio Casa David Melul

Cruce con la Plaza España

Desde la Plaza España

Esquina con la Plaza Menéndez Pelayo (Foto J. Barroso)

Ferretería El Candado

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