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sábado, 13 de enero de 2018

Los íberos y beréberes

Origen de los íberos
La zona Norte del actual Reino de Marruecos, la parte que en la actualidad muchos llaman «el Rif», y que abarca desde el Atlántico hasta el cauce del río Muluya, y limitado al Sur por el conocido paralelo del «pasillo« o «boquete» de Taza, es la región que nos acontece, por su vinculación con Melilla y Ceuta, así como con sus habitantes, hermanos de nuestra raza íbera.

Esta nación, que ahora se encuentra anexionada al sultanato de Marruecos, por obra, gracia y capricho francés; siempre fue parte indisoluble del Sur de la Península Ibérica y en todo caso, independiente.

Ya sabemos que la historia es irreversible, pero también sabemos que no siempre es la justicia de la razón. Que a veces perdona o engrandece al culpable y se salta generaciones; pero nunca se le escapa los pueblos. ¡Cuántos herederos inocentes, individuos o sociedades, no han perecido por sus antepasados culpables!

Podemos pues decir, con todo el conocimiento de causa que nos ampara, que el Rif, debería ser hoy, según su tradición étnica e histórica un Estado independiente.

Mujer íbera
En el estudio realizado profundamente sobre el Rif de Michaux Bellaire, traducido por Cerdeira, e institulado «Apuntes para la historia del Rif», en la página 76, dice lo siguiente: «Son, pues, los rifemos la genuina representación de los habitantes del tan conocido Blades Siba, y el territorio del Rif puede y debe desde luego considerarse como uno de los tres grandes estados beréberes de Marruecos, independientes de hecho, país normalmente insumiso en continua y franca hostilidad contra los sultanes, a los que, sin embargo, no dejan de respetar cuando les conviene, y en general, región que ha perdurado en su rebeldía contra todo poder exterior, romano, godo, cristiano o musulmán, que pretendió con o sin pretexto justificado, inmiscuir con ellos su vida social».

Con inquietud, continuando investigando sobre el origen de las primeras tribus que poblaron la parte Nororiental de África, vemos que Mármol, siguiendo al León Africano, da como más digna de crédito la tradición de que lo primeros pobladores de África Septentrional fueron cinco linajes beréberes, que en su época conservaban los antiguos nombres de Zinhagia, Muçamuda, Zeneta, Havara y Gumera. Y en relación con los últimos indica que «moran en la sierra el menor Athalante (cordillera rifeña), que caen sobre la costa del mar Mediterráneo, y ocupan desde los confines de la ciudad de Ceuta hasta la última parte de la Mauritania Tingitana, donde confina con la Cesariense (río Muluya).

En la zona de Utlega (Gumera) existe un cementerio en donde está enterrado un alfaquí llamado Agmir, que fue el fundador, oriundo de Gumer.

Ptolomeo, distingue en el Norte de África los llamados «Metagónicos», que habitaban en las zonas próximas al Estrecho, de los cuales obtenían los cartagineses sus mercenarios, los «Socossi», en el mar de la Iberia, es decir, los habitantes del Rif, y d los que Tissot afirmó existen en la actualidad una fracción en el Uarga; los «Mazices» antiguos, que eran los actuales beréberes (Amazigh), recuerdan las palabras transcritas en documentos egipcios: matices y maxuax (de Masoc).

Guerrero íbero
Tácito describe a los mauritano tingitanos como gentes rebeldes pero nobles, aunque, a veces, de carácter quisquilloso y pendenciero.

Existen muchísimas opiniones de tratadistas árabes y berberiscos, que con respeto a los orígenes del beréberes, dicen lo siguiente:

  • 1º Que descienden de Abraham por Yeksan
  • 2º Que son yemenitas
  • 3º Que son ghasanidas
  • 4º Que son himyeritas
  • 5º Que es una fracción del pueblo de Goliat
  • 6º Que es una mezcla de cananeo y amalectiras que se extendieron después de la muerte de Goliat y fueron transportados por Ifrico, desde Siria, para invadir el Maghreb, llamándoles berberiscos.
  • 7º Que proceden de Cam, hijo de Noé, siendo su abuelo Beréber.
  • 8º Análoga a la anterior por su procedencia de Beréber, pero descendiente éste de Ser, hijo de Noé.
  • 9º Que son procedentes de diferentes tribus Himyeritas, modestias, comptos, amalecitas, cananeos y coreichitas, reunidas en Siria, formando una sola tribu, que se llamó beréber por Ifrico.
  • 10º Que son descendientes de Cobt, hijo de Cam, y que al establecerse éste en Egipto sus hijos fueron hacia el Occidente, fijando su residencia en el territorio que se extiende, desde la frontera de Egipto, hasta el océano Verde (Atlántico) y el mar de Andalucía, pasando por Barca hasta el límite del gran desierto, encontrando allí vecinos inmediatos de raza negra y ocupando una de sus familias, los Luotas, a Trípoli y otra, los Nefza, un lugar cerca de dicha ciudad, desde donde avanzaron a Cairuan para internarse y llegar a Toherf, Tánger, Sigilmasa y Sus-el-Acsa, siendo el núcleo de la población Senhaya y Ketama.
  • 11º Ibn Jaldún, como el más célebre historiador en asuntos beréberes, también nos da su opinión: «Los berberiscos son descendientes de Canaán, hijo de Cam, hijo de Noé; su abuelo se llamaba Mazigh, sus hermanos eran los gergesianos y parientes suyos los filisteos. En Siria sostuvieron luchas éstos contra los israelitas y durante ellas apoyaron a los primeros descendientes de Canaán y los gergesianos». Añade que son falsas las pretensiones de los genealogistas berberiscos acerca del origen árabe de éstos, fundándose para ello en que la situación de los lugares habitados por estas tribus y el examen del lenguaje extraño, hacen ver suficientemente claro que no tienen nada de común con los árabes exceptuando solamente a los senhayas y a los retamas que, «según la genealogía árabe, pertenecen a esa raza».
Localización de los beréberes
Como hemos visto, en todo lo dicho hasta ahora, no está nada claro el origen de los beréberes, dados las diferentes opiniones que existen entre los autores árabes y beréberes.

Con respecto a la lengua beréber, Tamazigh, Tarifit, o como yo creo, la Jafetit, tiene diferencias fonéticas muy marcadas de un lugar a otro, por lo que durante algún tiempo se creyó que se trataba en realidad de lenguas diferentes, siendo así que la unidad común es indudable, debiéndose toda diferenciación a que la evolución ha sido desigual, según el carácter étnico de unas tribus con respecto a las otras, influyendo, asimismo, la compartimentación geográfica del país. Siendo así que la lengua de los quebrantas es semejante a la de los beni senasen; que la de los kelaias próximos a Melilla sufren en la fonética profundas atenuaciones que se acentúan en Beni Said y que llegan al máximo en Tensaman, quedando aislados los de la punta del cabo de Tres Formas.

En esta punta de Tres Forcas, desde algo antes del arroyo de Aguilman o Charranes, línea separadora de lo que es el final del cabo, encontramos, quizá, uno de los núcleos más primitivos de los íberobereberes. ahí, donde el arte, los oficios, las costumbres y todo lo referente a la vida, continúa en el «status quo», que constituye la esencia de su civilización. Nada ha variado en el íberobereber; nada ha progresado, nada ha cambiado, ni en la materia ni en la forma.

Bandera Amazigh
Para Renán, no parece muy claro a cuál de las grandes agrupaciones lingüísticas pertenece el idioma de las tribus del Norte de Marruecos. No parece pertenecer el beréber a la familia semítica, pero sí, en cambio, haya experimentado la influencia secular de estas lenguas, como consecuencia de las relaciones mantenidas por los cartaginenses y con los árabes que invadieron el África septentrional.

Otras autoridades, como Neuman y Slane, creen adivinar en el beréber la trilitaridad de las raíces de sus voces, lo que es una característica peculiar de ciertas lenguas semíticas, y del árabe concretamente, opinión que comparte modernamente Ricard.

Laoust cree más seguro la concomitancia del «corto» con el beréber influenciados ambos idiomas por las lenguas habladas por otros pueblos no sometidos, tal como el egipcio, el abisinio, el púnico, el latino, el griego y el árabe.

Schuhart, en cambio, afirma que en este idioma hay formas que marcan afinidad con el griego, pero no así con las formas de latín correspondiente.

El gran autor berberólogo, Fr. Esteban Ibáñez, en su «Diccionario rifeño-español», nos dice: «La lengua beréber, a la que los indígenas denominan Tamaxirk o Tamaçirt (Serha), se nos presenta hoy ramificada en variedad de dialectos que, aunque idénticos sustancialmente en su urdimbre gramatical (fonética, morfología, sintaxis) y con el fondo lexical común, ofrecen, no obstante, características que determinan las aludidas agrupaciones dialectales. los dominios lingüísticos actuales de la lengua beréber resultan muy difíciles de señalar con precisión, ya que la invasión de lenguajes extraños -el árabe principalmente- han convertido el norteamericano en una especie de mosaico en el que aparecen entrecruzados ambos idiomas, con las más arbitrarias modalidades. El árabe ha dominado los llanos y las vías y pasillos de comunicación, conservándose el beréber en las montañas y puntos aislados de la moderna civilización. A veces emergen focos berberógenos en zonas ya casi totalmente arcaizadas. Tampoco es infrecuente el fenómeno del bilingüismo. El árabe es el lenguaje oficial en zocos, transacciones comerciales y actos político-religiosos-judiciales, reservándose el uso de la lengua beréber para los actos privados y de vida familiar. En este aspecto, jugo un papel importantísimo en lo referente a la conservación y prolongación de la lengua, la mujer beréber, muy al margen del mundo exterior».

Tienda bereber
Con respecto a la mujer beréber, Ghirelli, en su obra, «El norte de Marruecos», nos confirma diciendo que el beréber tiene una vitalidad extraordinaria. Recuerda el autor a este efecto, cómo al desaparecer la influencia romana, desapareció también el uso del latín, volviendo los beréberes a usar su idioma primitivo. Una de las razones principales de la vitalidad del idioma beréber es la fidelidad de las mujeres a su antiguo lenguaje. Allí donde se habla beréber éste es el único idioma que saben casi todas las mujeres, y de ellas lo aprenden sus hijos.

La generalidad de los autores berberólogos distinguen claramente tres grandes sectores dialectales: el rifeño, el beréber y el susi, cuyos dominios lingüísticos se hallan enclavados, como si de Estados independientes se tratara, en las regiones Septentrional, Central y Meridional del actual Marruecos respectivamente. Más concretamente: el rifeño en las regiones montañosas del Rif; el beréber en el macizo y estimaciones del Medio Atlas, y el susi en las vecinas zonas del Grande y Anti-Atlas.

El continuo investigar sobre estas tribus norteamericanas que nos rodean, y que nadie puede precisar su origen, me llevó lógicamente a consultar el primer libro de historia sobre el mundo, el «Antiguo Testamento de la Sagrada Biblia».

sábado, 6 de enero de 2018

La Rada

La Rada de Melilla - 1909
Al doblar la punta Sur de la península rocosa en que se encuentra la «ciudad», si nos situamos hace muchos años, nos encontraríamos con una estupenda rada, llamada durante mucho tiempo por los fenicios y más tarde los romanos, por el nombre de «puerto Rusaddir».

Para hablar de ella comenzaremos diciendo que no era de mucha profundidad, ya que su calado máximo no debió pasar de los 4 y 6 metros, en la entrada de su bocana o junto a las murallas actuales de Melilla «La Vieja».

Al ser el único puerto natural existente en muchas millas de costa hacia ambos lados, fue muy deseada por cuantos pueblos, a lo largo de la historia, se han dedicado al comercio y a la navegación dentro del mar Mediterráneo.

Melilla La Vieja
Ya los íberos la utilizaron, construyeron en ella los astilleros donde se hicieron los primeros barcos que los transportaron a las costas de Almería. También los fenicios, cuando fundaron Rusaddir, además de utilizarla como punto de refugio para sus embarcaciones, continuaron con sus astilleros para la reparación de sus naves. Esta rada fue utilizada como puerto de abastecimiento y vértice de travesías, bien directamente hacia las costas europeas o costeando hacia las Columnas de Hércules.

Los cartaginenses vieron en ella un lugar estratégico militar para su luchas contra los romanos.

Y también los romanos, cuando derrotaron a los cartaginenses y se apoderaron de ella, la utilizaron para los mismos fines de defensa en el mar de Alborán.

Así, sucesivamente, fueron pasando sobre la rada, pueblos, naciones e imperios, todos con el propósito de aprovechar tan magnífico puerto, protector de los fuertes temporales de Levante.

Barrio de la Alcazaba
Este trocito de mar, tan insignificante en los mapas antiguos y que en la actualidad ya no existe, conjuntamente con el cabo de Tres Forcas y la fértil vega del río de Oro, constituyeron la cimentación de la historia de Melilla. Los límites costeros que enmarcaban este puerto natural o mar Chica de Melilla, los podemos delimitar para mejor entendimiento, según está la ciudad en la actualidad, de la siguiente forma:

Partimos de la punta Sur del pueblo caminando por la base de la muralla de Melilla «La Vieja» hasta el Foso de los Carneros y desde este lugar continuamos por la espalda del edificio donde está ubicado el hotel Ánfora y pasamos al de Correos y Telégrafos, para después pasar por la base de la cuesta al parque Lobera, la iglesia del Sagrado Corazón, la calle López Moreno hasta su final y la unión a la de Castelar y desembocamos en la Avenida Principal. Desde aquí, pasando por la plaza del Comandante Benítez y la calle García Cabrelles llegamos hasta el Polígono, lugar más interior de la rada y donde desembocaba un arroyo que recogía las aguas pluviales de Cabrerizas Altas y Bajas, por un lado, y las del barranco de Horcas Coloradas, por otro.

Alcazaba y puerto
Partiendo nuevamente de esta desembocadura, empezamos el recorrido por la espalda de lo que antes fue el edificio del primero Instituto Nacional de Enseñanza Media y la Escuela de Comercio (hoy Mercado Central), pasando por la calle Sor Alegría doblamos a la del Cardenal Cisneros, atravesamos lo que hoy es la Jefatura de la Comandancia de Ingenieros o de Obras para salir a la calle Plus Ultra. Continuando por ésta hasta su final y enlazando con la del Alférez Guerrero llegamos hasta el puente del Tesorillo en la plaza Alférez Provisional.

Muy cercad de este puente, entre él y la calle Pedro Antonio de Alarcón, desembocaba antiguamente el río de Oro, en la rada. Aún, de vez en cuando, y como queriendo recordar tiempos de antaño, el río se desborda por este lugar, haciendo su antiguo recorrido.

Puente sobre el río Oro
Desde este punto, pasando por detrás del Instituto Nacional de Bachillerato «Leopoldo » y del hospital de la Cruz Roja, por la calle Querol hasta su unión con la de Villegas y por ésta hasta su final, terminamos llegando al puente del Mineral o principio de la calle Actor Tallaví, donde se encontraba la punta del cerro de San Lorenzo. Punta que con la del pueblo delimitaban la bocana de la bonita y segura rada de Melilla Antigua.

Los montes que abrigaban esta bahía son: Roca de Melilla «La Vieja», La Alcazaba, Parque Lobera, Ataque Seco, El Carmen, María Cristina, Polígono, General Gómez Jordana, Comandancia de Obras (donde el Colegio de Los Hermanos de la Salle), y el cerro de San Lorenzo. Entre los dos últimos existía y existe una zona baja, antes encharcada, hoy edificada, llamada como barrio del Tesorillo.

sábado, 14 de octubre de 2017

La silla de montar de la reina Isabel II

Silla de montar
En el Museo Militar están desarrollando una campaña de divulgación de los fondos patrimoniales que existen en el Centro de Historia y Cultura Militar, iniciada por este mismo organismo. Así durante este mes de octubre la pieza "joya" del Museo es la silla de montar para amazona de la reina Isabel II de España (1830-1904).

La silla está realizada en cuero repujado, marrón oscuro y claro y reproduce decoración de filigrana.

sábado, 7 de octubre de 2017

La "Guerra de Margallo"

La guerra de Marruecos, Muerte de Margallo

La "Guerra de Margallo" o Primera Guerra del Rif es una campaña casi desconocida y bastante marginada de las guerras de España en Marruecos, que tuvo lugar entre 1893 y 1894. En este caso la lucha no fue contra el sultanato de Marruecos, como ocurriera 34 años antes en la llamada Guerra de África de 1859 a 1860, sino contra las tribus o cabilas que rodeaban Melilla.

El nombre de Guerra de Margallo viene del apellido del entonces gobernador de Melilla, Juan García y Margallo, quien añadió la gota final en las tensas relaciones entre españoles e indígenas al comenzar la construcción de una fortificación cerca de la tumba de una persona santa para aquellas tribus. De este modo, en poco tiempo un grupo de unos 6.000 guerreros descendieron de las montañas para rodear y sitiar la ciudad de Melilla.

Tras la guerra de 1859 España había aumentado notablemente sus territorios en el norte de Marruecos, incluyendo Ceuta y Melilla, que habían aumentado su territorio a costa de los circundantes. Esto se aprovechó para intentar aumentar las defensas en ambas ciudades, que se consideraban notablemente vulnerables. Estas obras se vieron incrementadas en presupuesto y velocidad de construcción gracias a que la prensa aireó ciertos incidentes en el norte de África. Entre ellos destaca la captura de seis comerciantes españoles por parte de algún grupo armado en el norte de Marruecos. El equipo de rescate compuesto por el cañonero Isla de Luzón llegó a la conclusión de que los seis habían sido ya vendidos como esclavos. De esta forma los esfuerzos para aumentar las defensas de la ciudad de Melilla se incrementaron, especialmente en Peuta de Cabiza y Punta Dolossos.

Avanzadas del fuerte de San Lorenzo en 1893
Sin embargo, una de estas construcciones fue a llevarse a cabo cerca de la tumba de un santo de las cabilas, Sidi Guariach, colmando los ánimos de los nativos dentro de un ambiente ya tenso de por sí.

La guerra comenzó cuando el 3 de octubre unos 6.000 guerreros, procedentes de 39 cabilas y armados con rifles Remington, descendieron de las montañas y atacaron a los cerca de 400 soldados que guardaban la periferia de la ciudad. Los soldados lucharon durante todo el día sufriendo 20 muertos, mientras la ciudad se aprestaba a la defensa y sus ciudadanos se refugiaban detrás de las murallas. Aunque se organizó una milicia civil para ayudar en la defensa, la gran desproporción en número de atacantes y defensores era tal que finalmente estos últimos se vieron obligados a retirarse.

Debido a la ausencia de armamento pesado los atacantes trataron de tomar la ciudad asaltándola a cuerpo descubierto y escalando las murallas. Pese a la escasez de soldados que tenía la ciudad (400 y la recién formada milicia ciudadana), al contrario que los bereberes, los españoles sí tenían armamento pesado. La artillería, unida a los modernos fusiles Mauser que portaban los infantes españoles, causó en los atacantes cerca de 160 bajas, obligándoles a retirarse. Rechazado ese día el primer ataque, la artillería comenzó a castigar las tribus rebeldes, pero uno de esos disparos acertó en una de las mezquitas con tan mala suerte que logró derruirla. Este incidente convertiría la rebelión en una guerra santa.

Operaciones de abastecimiento
del fuerte de Cabrerizas y Rostro Gordo
En España la reacción no se hizo esperar y se puso en alerta la flota, se movilizó el ejército de Andalucía y se envió el acorazado Numancia y dos cañoneras: el Isla de Cuba y el Conde de Venadito. Además, 3.000 soldados fueron trasladados a los puertos, listos para ser embarcados. Las bajas totales de ese día para los españoles ascenderían a 21 muertos y 100 heridos. Al día siguiente, día 4, el Numancia bombardeó numerosas de las tribus rebeldes. Así mismo, nueva artillería llegó hasta Melilla.

Por su parte la noticia de la mezquita destruida por la artillería se extendería por todo Marruecos, comenzando a llegar gente de todo el país para unirse a la yihad, así para el día 5, las fuerzas marroquíes ya se componían de unos 20.000 hombres desmontados y 5.000 a caballo.

En las semanas siguientes se mantuvo una calma tensa mientras la diplomacia actuaba. El sultán de Marruecos Hassan daba la razón a España en los términos de su derecho a la defensa y su derecho a la construcción de dichas fortificaciones. Sin embargo, la ausencia de firmeza y de ganas a la hora de pacificar a sus propios conciudadanos enfurecía al gobierno español, que se encontraba envuelto en una delicada situación, con su ejército y economía cargando con todo el peso de las operaciones, mientras el sultanato no hacía nada por restablecer la situación. Finalmente el sultán envió un contingente al mando de Baja-el-Arbi para restablecer el orden, pero fueron derrotados, empeorando aún más las relaciones con el sultanato.

Desembarco de refuerzos
Durante todo este tiempo y las semanas siguientes la lucha se centró en los fuertes de Camellos y San Lorenzo, hasta que los rifeños consiguieron destruirlos. De modo que el gobernador, Margallo, envió un nuevo contingente y trabajadores para cavar nuevas trincheras en los fuertes de Cabrerizas y Rostro Gordo, más defendibles al estar al amparo de la artillería de la ciudad.

El 22 de octubre el cañonero Conde de Venadito entró por el río Ouro y disparó 31 salvas a las trincheras de los rifeños y regresó al puerto de Melilla sin ningún daño. El 27, 5.000 bereberes atacaron la colina Sidi Guariach, que, pese al apoyo de los cañones del Venadito y de las baterías de la ciudad, lograron tomar, obligando al gobernador Margallo y al general Ortega a abandonar los fuertes e internarse en la ciudad.

Al día siguiente, día 28, el general Margallo organizó un contraataque destinado a recuperar las fortificaciones de Cabrerizas y Rostro Gordo. Al mando de 2.000 soldados, se enfrentó a los 3.000 rifeños allí atrincherados, a los que pronto se unieron otros 6.000 de refuerzo. Con este nuevo refuezo, estos intentaron flanquear a los españoles. Margallo interpretó este hecho erroneamente, pensando que el centro de los rifeños se dispersaba presa del pánico, de modo que ordenó cargar contar las trincheras rifeñas, siendo rechazado con terribles bajas. En ese momento parece que comenzó a darse cuenta de la realidad de la situación y comenzó a sopesar la retirada, pero minutos más tarde fue abatido de un disparo en la cabeza. Ante esta dramática situación de poco sirvieron las actuaciones del general Ortega en la retaguardía para evitar la desbandada, ya que en poco tiempo las tropas españolas comenzaron a huir en completo desorden hacia la ciudad. Durante esta acción destacó un joven y por entonces desconocido teniente llamado Miguel Primo de Rivera, quien más tarde sería recompensado por sus acciones con la más alta distinción, la Cruz Laureada de San Fernando y la promoción a capitán. Según el informe oficial español las bajas de esta acción fueron 70 muertos, incluyendo al propio gobernador, y 122 heridos; sin embargo, diversas fuentes apuntan a que las bajas reales fueron mucho mayores. Por otra parte, un rumor creció posteriormente sobre esta acción: se dijo que fue el propio Primo de Rivera quien disparó en la cabeza a Margallo, pero ninguna prueba lo sustenta y todo apunta a que fue un rifeño quien lo hizo mientras el general comprobaba la situación.

Lectura de las nuevas condiciones
Las noticias de la derrota convencieron al gobierno de mandar ese mismo día otros 3 regimientos de caballería y cuatro batallones de infantería más de refuerzo. Así el 29 se vuelve a intentar otro ataque, éste bajo el mando del general Ortega, con 3.000 soldados, logrando su objetivo y expulsando a los rifeños de sus trincheras en Cabrerizas. Pese al éxito parcial de esta última acción, no se logra romper el cerco a la ciudad.

Con la llegada de los cruceros Alfonso XII e Isla de Luzón, España comenzó a aplicar sobre las posiciones moras toda su potencial naval, sometiéndolas a un intenso bombardeo sin descanso desde la costa. El bombardeo fue de tal intensidad que el día 6 de noviembre los rifeños enviaron una delegación con una propuesta para comenzar las negociaciones de paz. Cuando los españoles comprobaron que los moros no estaban dispuestos para la rendición se reinició el bombardeo noche tras noche, usando por primera vez en la historia reflectores eléctricos para localizar objetivos.

En España, la hasta ahora aletargada maquinaria militar comenzó a despertar, recibiendo el general Macías, sucesor de Margallo, sufientes tropas para retomar el control de la situación y reconstruir las defensas de Melilla. Así, el 27 de noviembre el general Martínez Campos llegaría a Melilla al mando de más de 7.000 efectivos, suficientes ya para formar 2 cuerpos de ejército. En abril de 1894, Martínez Campos se reunió con el embajador de Marruecos para negociar directamente la paz con el sultán de Marruecos.

Las potencias europeas observaron desde la lejanía pero con mucha atención los acontecimientos que se desarrollaban en Marruecos. Francia, que buscaba un aliado para sus propios planes en la región, animó a España a expandir su territorio por Marruecos. Madrid, sin embargo, poco interesada en crear un imperio en África y cuidadosa para no enfurecer al Imperio británico (que veía la extensión territorial de España por el estrecho de Gibraltar con alarma), sólo solicitó aquellos territorios que el sultán estuviese dispuesto a ceder. Esto no desalentó las ambiciones francesas, resultando posteriormente, en el Tratado de Fez de 1912, Marruecos dividido en dos: una parte para España y otra para Francia.

Asimismo, a consecuencia de esta pequeña guerra se le concedió a Melilla su propio cuerpo de la Guardia Civil.

sábado, 8 de julio de 2017

La colectividad judía en Melilla

Fachada de la Sinagoga
Es Melilla crisol donde se funden varias religiones representadas por sus respectivas colectividades: católica, musulmana, judía, hindú y algunos núcleos de tipo evangelista.

Es normativa inherente a nuestra ciudad la comprensión y respeto mutuos, dentro de la historia moderna no podemos señalar hechos motivados por fisuras diamantes de la convivencia y que hayan creado enfrentamientos entre los diversos integrantes de tales colectividades. Prácticamente no existe labor de "apostolado" o captación de gentes, no es problema para nadie el conseguir conversiones. Tan sólo hace ya unos años se celebraron varias campañas misioneras y su objetivo eran los católicos más o menos conservantes, pero no hubo intento ni proyecto de conseguir nuevos adeptos.

Sobre el origen de judíos en Melilla no tenemos testimonios veraces. Podemos aludir al siglo VII donde aparece la figura legendaria de la Kahina o Bruja, que en mi opinión es la versión de Kohena (de la familia de Aaron el Sumo Sacerdote) que en el año 696 luchó contra los invasores de la ciudad.

Existiendo desde hace siglos judíos en Marruecos, independientemente de los que llegaron expulsados de España, no era nada extraño habitaran la ciudad en tiempos del Rey de Fez. Así la tradición oral nos habla de la existencia de una colectividad en 1492, precursora del abandono y destrucción de la ciudad. Tras la ocupación de la plaza por los españoles en 1497 y estando en vigor el Decreto de Expulsión es obvio considerar no existieran judíos.

Convivencia con otras confesiones
Las informaciones más veraces y lejanas se remontan al año 1862 en que llega a Melilla acompañado de su esposa un judío argelino llamado Moisés Abadía, casado con Simi Abecasis, que procedía de Tetuán y, sin duda, por las tropas españolas de ocupación, tuvo noticias de nuestra ciudad. Ya en ella, intentó realizar comercio con las cábalas próximas pero halló dificultades y regresó a su tierra de nacimiento; descendientes suyos he tenido ocasión de conocer en Niza.

Varios años después, alrededor de 1864 vienen varios miembros de la familia Abadía, sin lazos de parentesco con el anterior, al parecer originarios de la cábala de Beni Sidel, pero propietarios de terrenos en la región del Zaio, quedando aún descendientes de éstos en nuestra ciudad.

De una forma un tanto esporádica van llegando algunos más, pero es tras la promulgación de la Constitución de 1869, de tan gran espectro liberal y progresista, cuando la tolerancia de cultos queda permitida y se incrementa el número de judíos. La Guerra de 1893 (o de Margallo) trae algunos más.

Los sucesos de Taza, por el asalto a la ciudad por parte del Roghi Bu-Hamara, produce un éxodo de judíos que se establecen en nuestra ciudad y las autoridades tienen que establecer un campamento para alojarlos. Existen actualmente numerosos descendientes de aquellos fugitivos. Más tarde, la guerra de 1909, la Guerra Europea y por fin la Guerra de 1921, hacen incrementar notablemente el número de judíos residentes en Melilla, que en 1936 llega a tener unas 6 000 almas, sin contar la población flotante que procede de la zona sur de Marruecos, van y vienen en transacciones comerciales, como talabarteros, pequeños industriales abundantes y otros menesteres.

Esta población está compuesta por venidos de Tetuán (los de mayor potencia económica) Debdou, Gibraltar, Argelina, Taza, Rif (especialmente de la Región de Acudir) y de las vecinas cábalas de Guelaia, Quebdana, Ulad Settut, Beni Sidel y otras. Asimismo de la parte ribereña del Rif (Cuatro Torres, Villa Jordana, etc.), aparte de un nutrido número de los ya nacidos en la propia ciudad.

Posteriormente una serie de circunstancias motiva una notable reducción en el censo a consecuencia de corrientes migratorias, principalmente dirigida a Venezuela, Israel, Península y Francia.

Interior de la Sinagoga
Los judíos de Melilla pertenecen al rito serfardi (español), recordemos que el judaísmo está compuesto de dos grandes bloques: sefardí y askenazim (centroeuropeos). Al principio pertenece, además de los descendientes en sí de españoles expulsados, muchos otros que tienen el mismo tipo de liturgia, la prosodia en los rezos en lengua hebrea y otras costumbres. Los hay de Yemen, Siria, Egipto, etc.

Se debe consignar que prácticamente son todos de nacionalidad española, y sólo un reducidísimo cup de franceses, ingleses, venezolanos y marroquíes (estos de avanzada edad).

Es de señalar la alta cota de moralidad que preside la existencia de la comunidad judía. Son observantes de una buena conducta pública y privada; no crean problemas a las autoridades. Son fieles cumplidores de la leyes, y prácticamente no se les conoce hechos delictivos.

A principios de la Guerra Civil de 1936 comenzó una propaganda antijudía y se les quiso poner el sambenido de usureros. Por parte de falangistas y autoridades se realizó una investigación y, de los 12 individuos a los que se achacaba practicar la usura, sólo había un judío y precisamente de la única familia identificada con Falange antes del Alzamiento.

Menorá o candelabro de seis brazos
Son buenos observantes de la religión, contando con instalaciones para el sacrificio de aves y ganado con arreglo a las prescripciones mosaicas. Existe el cementerio para el rito judíos: las inhumaciones se realizan en tierra, no existen nichos ni tampoco exhumaciones para traslado a osarios o fosas comunes.

La comunidad cuenta con un Colegio Hispano Israelita, en un hermoso edificio de tres plantas, donde se cierra enseñanza religiosa así como la E.G.B. El profesorado está compuesto por judíos que imparten la religión y los del Magisterio Oficial para E.G.B. Este inmueble alberga asimismo la sede oficial de la comunidad, salón de actos, baños rituales, pequeño dispensario médico y otras instalaciones.

El Colegio llamado en principio "Talmud Torá" (Enseñanza de la Ley) también sufrió las consecuencias de la Guerra Civil y en principio fue incautado por las Milicias de Falange y posteriormente por el Mando Militar.

Las atenciones sociales y religiosas están cubiertas por la Junta Directiva de la Comunidad Israelita, Sección Femenina, Sociedad Benéfica de Jóvenes "Hozer Dalim" y una entidad llamada "Habrá Guemilut Hasadim". Esta tiene a su cargo los auxilios espirituales a las personas en trance de muerte, atenciones post-mortem y enterramientos. Se compone de ramas masculina y femenina, todos voluntarios. Una serie de sinagogas, o templos, atienden las necesidades espirituales de la comunidad. En ellas se celebran oficios religiosos tres veces al día.

En el aspecto económico hay que destacar, que, pese a lo que piensan muchos, no hay grandes fortunas entre los judíos melillenses. Hay que desterrar la leyenda de que todos los hebreos son ricos. Tanto en Melilla, como en el resto del Universo, hay más judíos pobres que ricos.

El standard de vida es bueno, de un nivel medio. Hay numerosos pequeños comerciantes, la mayoría individuales, que, realmente, son obreros emancipados, lo que presta una estabilidad económica a la colectividad. Afortunadamente los indigentes son pocos y reciben ayuda, lo que evita tengan que acudir a la mendicidad. No hay un problema de paro acucian, ya que gentes emprendedoras saben buscarse el sustento.

En Melilla la comunidad judía ha dado al traste con la vieja creencia de que todos los israelitas son comerciantes. En la juventud existe un deseo de capacitación, no existe el analfabetismo (a excepción de algunos ancianos). Un muy elevado porcentaje de ellos son al menos bachilleres y cuenta una elevada proporción de intelectuales: profesores de Universidad, Institutos, Escuelas Universitarias, E.G.B., médicos, licenciados en diferentes ramas (farmacia, química, geología, psicología, matemáticas, económicas, comerciales, etc.), ingenieros, aparejadores y otras.

Fiesta de Januká
Dentro del plan cultural, pero remitidos a la faceta religiosa, hay que señalar que numerosos chicos, de posición económica muy débil, han recibido becas de entidades británicas, con las que cursaron estudios religiosos y actualmente contamos con melillenses que ejercen de rabinos en Reino Unido, Francia, Dinamarca, Guatemala, Venezuela, Singapoore, Hong Kong, Rhodesia y otros lugares.

El idioma usado en el seno de las familias judías de Melilla es el castellano. El hebreo sólo se usa en los rezos y es curioso observar ciertos actos litúrgicos en que se emplea el español. Incluso en las actas matrimoniales se alude al rito de las comunidades de Castilla. Además de los nombres propios bíblicos resulta interesante conocer nombres cotidianos usados por las judías tales como: Alegría, Fortuna, Preciada, Mercedes, Perla, Orovida, Estrella, Luna, etc.

A título anecdótico señalemos que hay un llamado Barrio Hebreo, donde en la antigüedad estuvo el Campamento de los refugiados de Taza, que ya hemos aludido, donde hará cerca de 60 años el filántropo judío melillense don Yamin Chocrón construyó una serie de viviendas de tipo social para los indigentes de la Colonia. Las calles llevan nombres tan alegóricos como Jerusalén, Sión, Tel Aviv, Jaifa, etc. Actualmente los habitantes judíos son minoría en el barrio que lleva su nombre.

La judería melillense está plenamente integrada dentro de la población, no hay en la actualidad discriminaciones sensibles. Como ya hemos indicado la convivencia entre los melillenses de diferentes confesiones es buena.

En época pasada, nos referimos al 1936, a consecuencia de la Guerra Civil se plasmaron una serie de hechos de tipo discriminatorio. Este tema se elude de tratar, pero afortunadamente la derrota de la Alemania nazi implicó una caída de la corriente antisemita, no del todo desaparecida pues se ha derivado en política antiisraelí.

Fiesta del Yom Kipur
Es de mencionar que pese a que el judío melillense, es, en general, buen observante de la religión, no existe fanatismo y, menos afán de proselitismo. Son abiertos a los demás y es fácil y frecuente asistir a actos religiosos tales como bodas, entierros y otros, por parte de los no judíos. Así destaca especialmente una festividad de tipo fraterno que se celebra el último día de la Pascua del Pesah (llamada vulgarmente de la galleta) que es la de la conocida Noche de las Mesas. En todos los hogares judíos se instalan mesas con dulces, bebidas, manjares, permaneciendo abiertas las puertas para recibir las visitas de conocidos, pudiendo verse a judíos, católicos, musulmanes e hindúes.

Las festividades principales que celebra la colectividad judía son: Rosh Hashaná (Año Nuevo); Yom Kipur o Fiesta del Perdón, que comporta un severo ayuno de 27 horas; Sucot o Fiesta de los Tabernáculos, llamada vulgarmente de la Cabaña, porque se acostumbran hacer en los hogares o azoteas pequeñas cabañas en recuerdo de la estancia del pueblo judío en el Desierto de Sinaí al salir del cautiverio en Egipto; Purim, celebra la suspensión de la matanza de judíos acordada por el Rey Asuero gracias a la intervención de la Reina Esther; Hanucá, o de las luminarias, recordando la lucha heroica de los Macabeos, contra los romanos; Pesca, que implica el comer pan ácimo, recordando que los judíos al salir de Egipto no pudieron preparar el pan leudo y se vieron obligados a comer el pan ácimo, sin levadura; Sabuoth, o Pentecostés, conmemorando la promulgación de la Ley mosaica.

Los niños al 8ºdái reciben el bautismo judío por medio de la circuncisión o milagros, que realiza el Mohel persona apta para ello. Las niñas tienen la imposición de nombre y por tanto su bautismo sin acto material alguno: una dieta que en estas zonas se llama las "fadas" recordando tiempos ancestrales en que se ponían las recién nacidas bajo la advocación de las hadas.

Al llegar los niños a los 13 años obtienen la mayoría de edad religiosa. Es decir, que se puede formar parte de los diez hombres que constituyen el "minian", necesario para dar fuerza legal a los actos religiosos en general (lo mismo litúrgicos, bodas, bautizos, etc.).

Este acto se realiza mediante la imposición de los tefilín, filacterias de cuero que se ponen en brazo izquierdo y cabeza durante los actos religiosos de la mañana (sahrit), excepto sábados y pascuas. Se le llama Bar Misvá.

En las mujeres, tras obtener una cierta preparación de sus deberes religiosos, se llega a la Bat Misvá.

León Levy, 1985

sábado, 20 de mayo de 2017

Iglesia del Sagrado Corazón


Iglesia del Sagrado Corazón
Historia
Esta iglesia situada en la plaza Menéndez Pelayo, se eleva como baluarte de la fe cristiana en pleno centro de la ciudad de Melilla. Según “El Alminar de Melilla” fue la primera iglesia construida fuera del recinto amurallado de Melilla La Vieja ya que hasta la fecha de su construcción, sólo existían capillas en los recintos exteriores o en las sedes de los regimientos militares.
La construcción pasó por varias fases de avance y retroceso ya que por falta de fondos sus obras se interrumpieron en diversas ocasiones teniendo que desandar lo andado, es decir, derribar para volver a construir. Según las fuentes históricas de la Diócesis de Málaga, el 8 de diciembre de 1901 se puso la primera piedra de esta iglesia, llamada en un principio la Iglesia del Llano, en terrenos cedidos por el municipio.
Su promotor en primera instancia fue el vicario D. Eduardo Alvendín Carrasco, el cual obtuvo los fondos de la venta de unos huertos situados en el Mantelete exterior (zoco del centro de la ciudad), propiedad de la Iglesia, así como de rifas y festejos organizados al efecto, y de la recaudación por parte de los subscriptores y de los cuarteles militares.
Sin embargo, este compendio de recursos económicos no fue suficiente y debido a que la campaña de 1909 interrumpió las gestiones de las colectas, las obras de la iglesia, que hasta ese año se realizaban a trompicones debido a la irregularidad de la financiación, se paralizaron por completo.
No fue hasta el 5 de febrero del año 1912 que gracias a las constantes gestiones del nuevo vicario D. Miguel Acosta el Ministerio de Gracia y Justicia emitió una Real Orden por la cual se aprobaba el proyecto de finalización de las obras de la iglesia, concediéndoles 30.000 pesetas para ello.
Plaza Menéndez Pelayo
Sin embargo, como indica el archivo de la Diócesis de Málaga, el presupuesto de dichas obras era de 240.000 pesetas y aunque se derribaron las ruinas de la primera obra (previa a 1909) y se volvió a edificar desde el principio (en mayo de 1913), la falta de recursos volvió a detener las obras durante cuatro años más.
Al fin, en mayo de 1917 se hizo una Ley por la cual se concedió un crédito para acabar la obra bajo la dirección del arquitecto diocesano D. Fernando Guerrero Strachán. Las obras se iniciaron el 14 de julio de 1917 y se inauguró definitivamente el 19 de mayo de 1918 con la asistencia del Obispo de Málaga, D. Manuel González García. La Navidad de ese mismo año, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús fue bendecida.
La ornamentación de la iglesia fue gracias a la creación de un patronato de damas y mujeres de altos cargos que recaudaron fondos llegando a la cifra de 1.150 pesetas (un 20% de lo donado por el Estado). Entre dichas mujeres se encontraba Sofía Martín Pinillos (esposa del general Aizpuru) como presidenta de dicho patronato, y Francisca Peré (esposa del alcalde Cándido Lobera) como tesorera. La donación más importante fue la de la entonces reina de España, Victoria Eugenia, que donó la cantidad de 1.000 pesetas.
Apenas unos días antes de la inauguración de la iglesia, se colocaron tres grandes lámparas y los dos altares menores, así como el Altar Mayor y el recubrimiento de la imagen titular con una artística hornacina, de las que apenas se conserva algún vestigio. Dichos altares eran de madera esmaltada en blanco imitando al mármol.

Sic transit gloria mundi
Iglesia del Sagrado Corazón
La gloria del mundo pasa demasiado rápido y ahora sin llegar al centenario de su edificación, sólo nos quedan los archivos y las imágenes para relatarnos la historia de esta iglesia. En aquel entonces los generales Aizpuru y Monteverde recibieron al Obispo en el muelle haciendo los honores el Regimiento de África. Melilla comenzaba a extenderse fuera de las murallas del casco antiguo y la inauguración de esta primera iglesia “del llano” como la denominaba la prensa en aquel entonces era todo un acontecimiento.
En palabras del Obispo, según “El Alminar de Melilla”:
“[...] La emoción me impide expresar lo que siento, pero confiad en mí, soy obispo de muchas iglesias abandonadas, de muchas iglesias en cuyo camino ha crecido ya la hierba y prometo trabajar con fe y entusiasmo para que cese ese desidioso estado, los templos son escuelas de conciencia y he de procurar que no perdure el abandono del que os hablaba [...]”
Después de la inauguración y de la visita del Obispo, éste permaneció en Melilla realizando diversos actos y visitas. El primer bautizo realizado en esta iglesia, fue de una niña llamada María hija de Manuel Núñez.
El resultado final del templo realizado por D. Fernando Guerrero Stracham, contaba con una estructura de ladrillo al estilo románico, con una superficie de 500 m2 y capacidad para 2.000 personas.

La intervención de Enrique Nieto
Iglesia del Sagrado Corazón en la actualidad
Años más tarde, en 1927, fuertes temporales de agua y viento azotaron la ciudad de Melilla. Estos temporales provocaron destrozos en toda la ciudad y especialmente en la iglesia. Aquí es donde interviene Enrique Nieto, discípulo de Gaudí y autor de muchas obras y proyectos modernistas en la ciudad.
Su cometido fue reparar la aguja de la torre y las grietas que se produjeron en la base de la misma.

1989, la ruina de una iglesia
Tal y como profetizó el Obispo, la iglesia del Sagrado Corazón en el año 1988 se encontraba en un estado deplorable, su estructura se caía a pedazos. Las campanas dejaron de sonar y se imitaba el sonido mediante megafonía. Además del deterioro de los años, se suma el efecto de la iconoclasia que arrasó con todos los ornamentos del templo en el cual incluso dejaron de funcionar las lámparas.
Gracias a la amistad de Mohand Moh Mohatar con el vicario D. Santiago Martínez, se pudo restaurar la iglesia.
Mohand Moh Mohatar, hombre que no ha recibido apenas ningún reconocimiento, aportó once millones de pesetas en 1989. Con ese dinero se pintó la iglesia y se renovó la instalación eléctrica, se repararon y barnizaron los altares, tronos y mobiliario, y lo más importante, se construyó el Sagrario situado a la izquierda del Altar Mayor.

Restauración de la fachada en 2004
Lateral de la Iglesia del Sagrado Corazón
Con el paso del tiempo y debido a diversos factores, de los cuales el más importante es la meteorología, se ha restaurado la fachada de la iglesia para que esta luzca su mejor cara.
Concretamente en 2004, la Fundación BBVA colaboró en la restauración de dicha fachada. El 4 de mayo de 2004, tal y como se indica en la nota de prensa, el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, acompañado por la Consejera de Cultura, Simi Chocrón se reunieron en la sede de la presidencia junto con el director de la Fundación BBVA, Rafael Pardo.
En dicha reunión se dio inicio oficial al convenio de colaboración suscrito entre ambas instituciones, lo que implica una financiación de 200.000 €. Estaba previsto que gracias a esta aportación, los trabajos de restauración de la fachada se realizaran en el plazo de un año aproximadamente.
Este proyecto se incluye en el Plan para la Conservación y Rehabilitación del Patrimonio de Templos y Conventos de Melilla de la Consejería de Cultura de Melilla. También se enmarca, en la parte correspondiente al Grupo BBVA, en su ámbito de actuación de Responsabilidad Social Corporativa.
La por aquel entonces sede de la Vicaría de Melilla y Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, aún vería en los años venideros más restauraciones ya que esta iglesia de estilo neorrománico es sin duda alguna una de las más populares de Melilla.

Restauración del chapitel en 2011
Retirada del antiguo chapitel
En agosto de 2010, la Ciudad Autónoma y el Obispo de Málaga firmaron un convenio de colaboración por el cual se decidió iniciar las obras de rehabilitación del chapitel. El anterior tuvo que ser retirado en abril de 2009 debido al deterioro que sufrió como consecuencia de un temporal del viento, según cuenta Diario Sur.
La tan esperada restauración del chapitel se realizó a mediados de 2011 con un coste de 230.000€.
Estas obras de restauración no fueron nada sencillas, tal y como se espera de cualquier restauración de elementos que combine altura y dificultad de acceso. La restauración del chapitel incluyó la instalación de un aplacado de plomo de 2 mm de grosor por parte de “Zetaene S.A.”
Chapitel en los talleres de Zetaene para ser recubierto
Además de los problemas estrictamente técnicos, dicha empresa se encontró con la dificultad que comportaba trabajar fuera de la península, por lo que a efectos de la realización de los trabajos tuvieron que planear una excelente coordinación entre la ejecución, el transporte de materiales y la dirección de la obra.
Otro de los hándicaps de esta restauración, fue la fisionomía del propio chapitel. Una aguja a ocho caras con un elevado número de piezas de diferente medida entre sí en proporción a la superficie de la cubierta.
Ventana forrada de plomo
Las bandejas de plomo que cubren el chapitel así como el forrado de las ventanas de madera y del pináculo superior se realizó en los talleres de carpintería de la empresa mencionada previamente. Un trabajo que fue enviado desde Málaga, ciudad de donde provenía el convenio de colaboración, para luego ser enviado a Melilla.
La instalación del planchado de plomo se realizó directamente sobre la estructura metálica del chapitel que se encontraba situado al pie de la iglesia.

Pináculo finalizado con el recubrimiento
Es muy conocido el color que adquiere el cobre, utilizado sobretodo en la construcción de cubiertas, ya que al oxidarse se produce carbonato de cobre y le da al material un color verde inusual que destaca por encima del resto de la construcción. En este caso, el plomo, debido a la acción del salitre de las relativamente cercanas aguas marinas, adquirió un color oscuro (prácticamente negro azabache) que hace pensar a aquellos que observan la iglesia que podría tratarse de un chapitel de pizarra.
Nave central y Altar mayor

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