sábado, 14 de julio de 2018

Casa de Enrique Nieto

Con fachadas a las calles Pedro Antonio de Alarcón 4 —hoy Avda. Reyes Católicos— y Sor Josefina 2 —actual Lope de Vega—, se construye este inmueble, propiedad del arquitecto, que quedará ubicado en la, tan mencionada, «manzana» del Barrio Gómez Jordana. 
El proyecto, firmado por el Sr. Nieto en octubre de 1930, con una superficie aproximada de 270 my compuesto de cinco plantas —y habitaciones en la azotea— de distintas alturas, será autorizado en la sesión celebrada el 9 de abril de 1931 —visto el informe del técnico municipal cinco días antes—, por la Comisión Permanente del Excmo. Ayuntamiento. 
Su planta baja destinada, en un principio, a tiendas y vivienda, transformará esta
última función en usos comerciales, con la
reforma trazada a mediados de marzo del año siguiente (1932). En ella estarán: la cafetería «El Clavel de Oro», de D. José Sánchez Rueda (1932), «La Accitana» —Sastrería y Pañería (1935)— y el almacén de D. Francisco Marqués Domínguez (en su ppal. A, «Madame Adele» —Salón de Modés, 1934—). Con el cambio de propiedad, a favor de D. Juan López, ya en la década de los sesenta, el establecimiento de D. Samuel Cohén Benchimol —«pajas»—, la «Sastrería» de D. Sebastián Martínez Moreno y «La Meca de los Pantalones», siendo sustituida por la marca catalana «Pronovias» (23 julio 2006)—. Como anécdota, resaltar, en proyecto, la ubicación de un horno para dulces detrás de la caja de escalera, a pesar de la diabetes que sufría el arquitecto —el cual, con su familia, vivía en el entresuelo—. 
A los pisos superiores se accede a través de la escalera ubicada, frente a su entrada, en la Avenida Reyes Católicos. La planta tipo utilizada constará de tres viviendas, distribuyendo los cuartos y salones en la línea de fachada, y las cocinas y servicios en torno a los patios interiores. La planta de azotea acoge una estancia (marzo 1942) que se retranquea y se inserta, en su paramento principal, gracias al remate central del inmueble. 
Su fachada lateral —c/ Lope de Vega— se compone de cuatro vanos por planta, separados, verticalmente, por grandes pilastras acanaladas a partir de su segundo piso, cajeadas floralmente, en su último tramo, para rematarse, por medio de pináculos acordonados, de forma cuadrática, que se ramifican partiendo de un centro piramidal. 
Las luces de este paramento, al igual que las del principal, recercan su adintelamiento resaltando la clave —base de ménsula— y quebrando sus líneas en el último piso. Los vuelos de los balcones se configuran, en su ascenso, por figuras geométricas —triangulares y trapezoidales— que prolongan su diseño en las rejerías independientes de los pisos superiores y balaustres de fábrica del antepecho corrido de su primero e individualizados de su entresuelo.

De su fachada principal —Avda. Reyes Católicos— sobresale la situación de dos miradores intermedios que, partiendo del segundo piso e interrumpiendo su balconaje corrido, se elevan hasta la línea de cornisa. En él, destaca la traza empleada en su final, al utilizar ménsulas de cuerpos cilíndricos, decrecientes hacia el centro, cuya estructura escalonada se continúa en el balcón superior para rematarse, por medio de columnas, como pretil de azotea con placas de fronda.

Asimismo, debemos destacar: la cartela-firma del arquitecto —con el mismo diseño de las últimas analizadas—, las aldabas leoninas —con rostro infantil en su llamador— del portalón diseñado a plomo, por medio de líneas verticales, con franjas diagonales y composición piramidal tubular de diseño déco, en sus extremos lignarios, así como la forja, en el tercio superior, desde donde se vislumbran las molduras esquemáticas del portal y su plafón. 
Partiendo, pues, del secesionismo vienés de los grandes edificios anteriores, asimila el repertorio formal del Art déco —surgido en gran medida del modernismo más racionalizador o geométrico— y lo introduce en su fisonomía, a través de elementos estructurales y de exorno que, a partir de estos momentos, empezarán a ser habituales en su lenguaje arquitectónico. 
Será en el diseño de este inmueble, en el que colabora el taller mecánico de carpintería y ebanistería de D. Herminio Pérez Sánchez, donde el Sr. Nieto nos demuestra el afianzamiento de un estilo personalizado, y nos deja atisbar una evolución constante que desembocará en futuros trazados de composición racionalista. Asimismo, su firme convicción de que su estancia en Melilla, una vez conseguido el cargo de Arquitecto Municipal —nombramiento 22 enero 1931—, será ya definitiva. 
Como nota curiosa hay que destacar que, el 29 de septiembre de 1937, tres inquilinos (D. Teodoro Lopátegui Sánchez —2º A— Jefe de Negociado de Correos, D. Venancio López Muñoz —1º A— y D. Vicente García Sarboni —ppal B—, comerciantes) instarán al Alcalde Presidente de la Comisión Gestora Municipal, rogando que se les revise la cuantía efectiva del recibo de su inquilinato en dicho inmueble, acogiéndose al artículo 15 del Bando publicado por el Gobernador General con fecha 27 de julio del mismo año, sobre tasaciones de las viviendas urbanas en Melilla. Los vecinos, al unísono, nos relatan: Otra advertencia es que el citado Sr. Nieto no admitió discusión y el firmante ha tenido que pagarle la valoración hecha por él, aun siendo injusta a todas luces (sic).

sábado, 7 de julio de 2018

Cine Nacional (Teatro Kursaal)

Los solares sobre los que hoy se asienta el Cine Nacional —190, 191 y 192 del Barrio Reina Victoria— quedarán desiertos en las licitaciones de 1910, debido a su desfavorable ubicación con respecto a la arteria principal de la urbe —actual Avda. de Juan Carlos I Rey—. Dos años más tarde, y de forma provisional, se cederán en usufructo a D. Isidro Ribas Pujol y D. Antonio Carbonell Pages, para la instalación de un skating rink (pista de patinaje)-bar y cinematógrafo. 
Proyectado por el Sr. Nieto, con fecha 25 de septiembre de 1912, será autorizada su construcción el día 8 del mes siguiente, siendo concluido, a finales del mismo año, con la denominación de «Salón de Recreo Kursaal» —patinaje, atracciones, deporte y café— y dedicando la función de apertura á beneficio de la Comisión Central de la Cruz Roja Española de esta Plaza (sic), cuya inauguración tendrá lugar el 23 de diciembre de 1912. 
Este barracón de madera con carpintería interior de diseño vienés, dará paso al trazado pétreo que dignificará su estilo, en el proyecto de «Cine Kursaal» que redacte, en diciembre de 1929, el arquitecto barcelonés para el empresario D. Rafael Rico Albert —y Sr. Rojo—. Los planos, informados favorablemente por el arquitecto municipal Sr. Jalvo y revisados por la Comisión Visitadora de Espectáculos Públicos —4 febrero 1930—, serán autorizados por la Comisión Permanente de la Junta Municipal, en sesión de 20 de febrero de 1930, comenzándose el derribo del anterior «Salón Kursaal» el 19 de mayo del mismo año. 
No llega a diez meses el tiempo de ejecución de las obras, en las que participarán activamente, bajo la dirección del Sr. Nieto, el contratista D. Pedro Martínez Rosas, los talleres de escultura y ornamentación de D. Vicente Maeso y de carpintería y ebanistería de D. Adolfo Hernández, que se inaugurarán el 31 de octubre de 1930. 
Cinco años más tarde —noviembre de 1934—, bajo el trazado del arquitecto, se procederá a completar las instalaciones de exhibición existentes, con la construcción de un escenario que permita la representación, en su caso, de funciones teatrales. Las obras se desarrollan en el solar 190, que linda con la Cámara Oficial de Comercio, y que sería solicitado —8 febrero 1915— por su presidente Sr. Vallescá, para la ampliación del Museo Comercial —instalado en los bajos del 189—. 
El «Teatro Kursaal» quedará constituido por tres plantas —800 y 400 butacas—, situando su ingreso en la calle Cándido Lobera —con las taquillas a los lados—, por donde se accederá al vestíbulo que dará paso, directamente, al patio —con final en el proscenio y orquesta— y, por las escaleras laterales, a los anfiteatros superiores. 
En el primer piso se instalará, hasta la construcción del escenario, la cabina, con entradas laterales al anfiteatro que situará, en sus brazos extremos, la línea de palcos. Su antesala cobijará el foyer —vestíbulo—, los servicios y, separado por rejería central, el «ojo de patio» que ofrecerá la visual del recibidor de su planta baja. El segundo anfiteatro, de igual distribución, albergará la contaduría y dará fin, en su superficie central, a la visión del foyer inferior. 
De su fachada principal, destaca el gran ventanal abalaustrado de la sección central con terminación curvilínea, donde quedaba cobijado, entre estrellas, el nombre de «Cine Kursaal». A sus lados, pilastrones con acanaladuras geométricas, círculos y estilizaciones vegetales, rematados en los piramidiones centrales —hoy desaparecidos— de su cornisamiento. 
Señalar, también, las enormes molduras de las puertas —junto a la de la derecha se asienta la cartela—, que relacionan los dos primeros pisos, así como la unión del recercado para las luces de las plantas superiores. Su composición recuerda a la elaborada para el «Teatro Apolo-cine Losada» —en la calle Paz Novoa, Orense—, en febrero de 1926, por el arquitecto D. José Antonio Lorenzo Vargas —inaugurado en 1928—. 
La fachada lateral muestra el primer proyecto en
 su tramo inicial, y la ampliación subsiguiente, en el
 posterior, compensando su fisonomía apaisada, en la
verticalidad de sus elementos estructurales, que permite 
definirlo dentro de la tipología de los nuevos «Templos oscuros» del siglo XX. 
A las reformas llevadas a cabo, del 20 de junio al 27 de octubre de 1951, le sucede, después de la realizada en 1969, actualmente, el Proyecto de Ejecución de las Obras de Ampliación, Remodelación y Restauración del Teatro «Kursaal-Nacional» de Melilla, del arquitecto Dr. D. Rafael García Diéguez —planimetría a 8 de enero y memoria técnica en marzo de 2008—, con un presupuesto de 6.418.738’94 euros, promovido por la Consejería de Fomento de la Ciudad Autónoma, una vez adquirido el inmueble a su último propietario D. José Pérez Hurtado y adjudicadas a la empresa almeriense Jarquil. 
La polémica política y técnica, de su adquisición y reforma, se ha visto aliñada con la aparición de restos humanos —octubre 2009—, finalmente, como nos informa el periodista Alfonso Núñez, en palabras del Sr. Marín, «sin interés arqueológico».

sábado, 23 de junio de 2018

Edificio La Pilarica

Asentado sobre los solares 84 y 85 del Barrio Reina Victoria —hoy, Héroes de España— tiene su precedente edificatorio en la concesión al Sr. Montes (D. José), el 9 de octubre de 1909, de la citada superficie (330 m2), por el General Presidente de la Junta de Arbitrios, D. Pedro del Real. 
El plano del proyecto para la construcción de una casa a tres vientos, con plantas de sótano —aljibe—, baja —comercial— y alta —viviendas—, firmado por el capitán de ingenieros D. Eusebio Redondo y Ballester el 10 de marzo de 1910, y revisado por el técnico D. Emilio Alzugaray, será autorizado el 25 de abril del mes siguiente. 
Con un coste total de 55.000 ptas. —contando con los honorarios del ingeniero (2.650 ptas.)—, quedará concluido el inmueble con la adición del molduraje vegetal —inexistente en el proyecto— en sus paramentos, librándose el certificado de habitabilidad, por el ingeniero de la Junta D. José de la Gándara, el 15 de abril de 1911. 
En sus bajos, D. Juan Montes Hoyo, instalará «La Industria» —ferretería, cristalería, drogas, ultramarinos y coloniales—, la cual sufrirá un incendio el 1 de abril de 1913, a primera hora de la mañana, en su sótano, donde estaba instalado el almacén y en presencia de los empleados D. Segundo Domínguez y D. José Aguilar. Una manguera de gran longitud, [será]alimentada con agua procedente del pozo del Mundial Pabellón (sic). 
Al día siguiente, nos relata el periódico local: El historial de esta finca no es nada halagüeño. Ayer se recordaba que durante su construcción se derrumbó parte de un muro. Más tarde se vio invadida por las aguas del cauce del Polígono, una mañana de fuente tormenta. Las pérdidas que experimentó el sr. Montes en aquella ocasión, se elevaron á más de ocho mil pesetas... Vaya, que es una casa con «pata» (sic). 
En su azotea, se instalará la galería fotográfica de «Luque y Valle». En sus bajos, además de la ferretería, se ubicará «La Parra», de D. Antonio Rodríguez Platero, con vinos y licores de reconocidas marcas. En 1915, concretamente en diciembre, la ferretería pasará a manos de su hermano D. Antonio Montes Hoyo. 
El mes de junio de 1928 nos marca la redacción, por parte del Sr. Nieto, de la memoria del proyecto de reformas y ampliación de dos nuevos pisos en el predio del Sr. Montes, siendo, en el mes siguiente, cuando se rubriquen los planos y se autorice, por el técnico municipal Sr. Jalvo Millán, su construcción. 
Reforzados los elementos sustentantes inferiores, se alzarán los dos nuevos pisos —muros de ladrillo y viguería de hierro—, con tres viviendas cada uno, ubicando las estancias principales en las líneas de fachada y la cocina y los servicios en contacto directo con el patio interior. 
Dichas obras se verán ampliadas —en el momento de su construcción— con la redacción y autorización de un nuevo proyecto, a principios de diciembre, para la adición retranqueada de cuartos lavaderos y una pequeña vivienda en su azotea. Los trabajos principales finalizados a mediados de 1929, tendrán un valor aproximado de 120.000 ptas., alcanzando los honorarios devengados por la redacción y dirección de las obras —satisfechos el 4 junio 1930— la suma de 6.000 ptas. 
Las fachadas, de dieciséis vanos por planta, irán estucadas y se ornamentarán de piedra artificial, en las sobre ventanas, con diseños de festón floral y cinta —en su primer piso—, placados de ramificaciones vegetales y fruto circular central —en su segundo—, y porta- da curvilínea con floritura —en su tercero—. 
Su entrada principal —Avda. Reyes Católicos— quedará escoltada por las grandes pilastras definidoras de entrepaños, y señalada, de forma ascendente, por el frontón triangular denticulado, el vuelo de su antepecho y la cartela custodiada por los bustos femeninos de atributos sostenidos y resaltados, que se elevaban, en su día —hoy remozado—, hacia un cornisamiento abalaustrado, rematado por pináculos bulbosos y de exorno secesionista. 
Su chaflán a la Avda. Juan Carlos I cuenta con el
 desarrollo de un mirador en sus dos primeros pisos, que
nos señala, ante la ausencia de su opuesto, la impor
tancia de la confluencia de estas dos vías, diseñando
su entrada a la Avda. Reyes Católicos en idéntica con
cepción estilística con la empleada en la realización del «Acueducto». 
En sus bajos, tras el establecimiento de los Sr. Montes (Juan y Antonio), se asentará: Ferretería «La Española» de D. Julio Garcerán (1926), el almacén de tejidos y confecciones «La Pilarica» de D. Felipe Pueyo Tous —propietario del inmueble a partir de 1935—, que ha servido para nominar el edificio. Posteriormente, «Salvador artesano» —Zapatería—, luego «Charivari» —ropa juvenil— y hoy en alquiler, a continuación «Piluca» —lencería—, y en la esquina que da a la calle Severo Ochoa, «Eyra» —perfumería y complementos—. Entre sus inquilinos más sobresalientes, destacamos: el médico militar Sr. Triviño y el abogado D. Leopoldo Queipo (1931), junto al propio D. Juan Montes Hoyo que mantendrá su Oficina principal hasta el año 1935.

sábado, 16 de junio de 2018

Edificio el Acueducto

El año 1910 marca el inicio del expediente edificatorio de toda la manzana que venimos analizando, con la concesión provisional, por parte del General Arizón —14 de mayo— de los citados terrenos a D. Enrique Cucurella Vidal, para la construcción de unos pabellones de madera, cuya condición primera, es: Los usufructuarios no tendrán derecho á indemnización cuando por causa de guerra hubiera de ordenárseles la destrucción de la finca (sic), lo cual nos habla de la precariedad de la propiedad en la urbe y la valentía, osadía en algunos casos, apostando por las expectativas de la ciudad. 
Los barracones que recibirán el nombre de «Mundial Pabellón», estarán destinados a viviendas y restaurante (1.326 m2) —junto al «Circo de Variedades»—. En uno de ellos, se ubicará el reconocido «Restaurant Mundial Pabellón», Magnífico local construido exprofeso. Servicio esmerado, por cubiertos abonos y a la carta. Reservados para familias. Especialidad en banquetes (sic). 
En otros de los pabellones estarán representados: «J. Esteva» de Barcelona, fabricante-inventor (1911), entre otros, de tejas irrompibles y cartón cuero arenado, posteriormente, según el listado de socios de la Cámara Oficial de Comercio, D. Eleuterio Cuadril —minero (1914)— y D. Andrés Gómez Giral —impresor (1917)—. 
Cumplidos los dos años concedidos en usufructo del citado solar, el Sr. Cucurella solicitará su concesión definitiva el 9 de marzo de 1912, comprometiéndose a la capitalización de su canon en diez anualidades y a construir, sobre él (1.384’25 m2), edificios de mampostería con arreglo al proyecto de urbanización aprobado
Un año más tarde, concretamente el 21 de mayo de 1913, se le informará favorablemente, por parte del ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara, la instancia presentada el 16 de mayo (por poderes, D. Pedro Sanabra) del proyecto de construcción de un edificio redactado en Barcelona, el 25 de septiembre del año anterior, por el arquitecto catalán D. José Domènech Mansana, con una composición y materiales dentro de la estética mudéjar. 
Para ello, deberá abonar el correspondiente arbitrio y timbre (492’33 ptas. y 7 ptas.), si bien no sabemos, a ciencia cierta, por qué no se llevó a cabo el proyecto. Tal vez, los bajos rendimientos de su anterior empresa y la más que posible rentabilidad con la venta de su superficie, pueden llegar a justificar, suficientemente, un cambio radical de intenciones. 
Será, finalmente, en el mes de marzo de 1928 cuando, bajo la rúbrica del Sr. Nieto, quede redactado este inmueble en chaflán, con fachadas a la calle García Cabrelles y Avda. Reyes Católicos, para el secretario de la sección de tejidos de la Unión Gremial Mercantil de la ciudad, D. José García y Alvaro. 
La empresa «El Acueducto» ha permanecido en sus bajos hasta el primer quinquenio del presente siglo —ubicándose anteriormente a la inauguración del inmueble, en Alfonso XIII, 20 (3 enero1930, hoy Avda. Juan Carlos I Rey)—, siendo sustituida, actualmente, por la franquicia «Mango». 
Destaca su primer piso, sobremanera, al estar confeccionado a modo de entreplanta, señalándose su separación con los superiores — viviendas— por medio de unos voladizos, de balaustres torneados que, sobre ménsulas curvilíneas con hojas de acantos y rosas abiertas, darán lugar a los balcones corridos de fábrica de su planta principal. 
Dicho entrepiso, prolongación de la planta baja en el proyecto, señala los vanos adintelados con la moldura de su clave, abarcando su luz, en un primer momento, el entrepaño existente entre sus grandes pilastras. En el chaflán situará el arquitecto su firma «pétrea» —modelo analizado en la calle Lope de Vega, 6—, confirmando, con ello, a la par que su autoría, su finalidad publicitaria. 
Los pisos superiores se caracterizan por los vuelos rectangulares y semicirculares de sus balcones, la rejería de los antepechos y las líneas segmentadas que, en las sobre ventanas, cobijan el círculo y la palma, siendo, sobre todo, las grandes pilastras adosadas las que se singularizan por la palmeta y pinjante —discos, flores cuadráticas y «C» contrapuestas—, culminadas por esferas gallonadas. 
Pero será, sin lugar a dudas, el remate del inmueble en su sección achaflanada lo que nos retraiga, de nuevo, a la aplicación y la lozanía del Art nouveau, al contemplar lo sinuoso de sus herrajes intermedios y el frescor en la mirada de unos rostros juveniles de largos y ondulados cabellos coronados por flores, como Termes o Hermes que se desarrollan en el fuste de su pilar con tres líneas verticales que cercan el crecimiento interior de una planta trepadora. 
Con este edificio, ejecutado por el constructor de obras D. Pedro Martínez, entramos de lleno en el periodo de los grandes diseños del barcelonés en el ensanche. En él se iniciará esa transición paulatina que, abandonando los presupuestos ornamentales del modernismo floral y asentándose en el secesionismo, nos conducirá, por medio del Art déco, al racionalismo arquitectónico.

sábado, 28 de abril de 2018

Casa de Lázaro Torres

Casa Lázaro Torres
En la misma manzana que el inmueble Miguel Gómez Morales, se levanta este edificio entre medianerías, con fachada a la calle García Cabrelles, proyectado en febrero de 1928 por el Sr. Nieto, para el contratista de obras D. Lázaro Torres.

Este notable constructor que comienza su actividad profesional a principios de los años veinte, va a contar entre sus obras más significativas con la fábrica de harinas de Beni-Enzar, el colegio israelita, la Sinagoga de Yamín A. Benarroch —ya aludida— y, como no, la presente edificación de su predio.

El 6 de abril de 1929, reconocida la casa de planta baja y tres pisos, se librará el informe favorable, por parte del arquitecto municipal D. Mauricio Jalvo Millán, para la oportuna baja en el arbitrio de vallas y la concesión de la licencia para su habitabilidad.

El diseño del proyecto, destinando los bajos para fines comerciales y los superiores para viviendas, parte del modelo de la Casa Heribert Pons en Barcelona —Rambla de Cataluña, 19 y 21— del arquitecto D. Alexandre Soler March (1907-1909), que según Cirici, es el paradigma del modernismo secesionista. Derivación del anterior ejemplo es, también, el proyecto de D. Javier Goerlich Lleó (1914) para la casa Barona en Valencia —Marqués del Turia, 70—, donde la reiteración del prototipo del Sr. Soler sigue desvelando el repertorio formal centroeuropeo.

La reinterpretación del Sr. Nieto se basa, formalmente, en la introducción de un gran mirador curvilíneo que abarca el paramento central de los dos primeros pisos, dando espacio al voladizo de la última estancia, que remata y singulariza al inmueble, por medio de una balaustrada —hoy remozada—, en la misma línea del antepecho de azotea de las secciones laterales.

Detalle de la fachada
En él, destaca, por un lado, la disposición —ya clásica— de los listeles de su carpintería y cristales polícromos, por otro, la novedad en el dibujo de sus balaustres, pero, sobre todo, en los rostros de los efebos que, con sus coletas ensortijadas y el cuello engalanado por un doble collar de perlas, resaltan las claves de los arcos —carpanel apainelado— quedando enmarcados por una orla de festones de tulipanes y cintas que enlazan con la hoja de acanto de sus ménsulas extremas.

Las grandes pilastras adosadas o contrafuertes que dividen los paramentos y los entrepaños —de azulejos— reflejarán en su desarrollo, la disposición incisa de tres líneas apaisadas y tres verticales —en su tercio superior— y, resaltadas en su caja, un encintado de círculos y hojas de laurel —en sus tercios inferiores—, culminando sus terminaciones en pináculos coronados, donde se asientan cúpulas bulbosas rematadas con agujas, en las centrales, y bolas en las extremas.

Entre los más elevados servirán de enlace, enriqueciendo su pretil, los herrajes —hoy inexistentes— de círculos concéntricos evolucionados en bandas tripartitas que invadían, relacionándolos, los intermedios de las claves resaltadas de su terna de vanos superiores, donde el motivo central apunta el eje de simetría del edificio.

Motivos ornamentales
En las calles laterales, su cerámica epidérmica —verdosa y brillante—, se conjuga con el recercado de las luces que se prolonga del primer —vanos quebrados, con cinta, festones y guirnaldas, en su prolongación— al segundo piso, rematándose en un arco semicircular que, radialmente, dispone sendas ternas de petunias, separadas por la resaltada clave que sirve a su vez de ménsula, con motivo ornamental de hoja de acanto —que se repite en las repisas laterales—, a la línea de cornisa.

Su planta baja, muy reformada —actualmente, «La Ciudad de Valencia», anteriormente «El Caracol», a la izquierda del portal y, a su derecha, «Triángulo» y un vano expositor de la casa anexa «Vicente Martínez»—, cuenta en su abertura central con el diseño prístino del proyecto, del que han quedado mermados los dos pilares de capitel floral como preludio de una hojarasca engarzada, donde se inscribe el número identificador —primitivo «3», hoy oculto— de la vivienda.

El portalón de acceso a las viviendas se compartimenta en dos hojas con remate semicircular, con una pareja de hendiduras elípticas que cobijan una flor cuadrática. Encima de ellas, el portal se airea en la curvatura de unos herrajes con perfiles de jarrones que custodian en su interior corazones invertidos. Más arriba, cerrando el vano, el marco curvilíneo acristalado por medio de listeles ortogonales. Madera, hierro y vidrio se conjugan en un mismo elemento separador de lo público y lo privado.

Repisa lateral
Cuenta, asimismo, con la firma pétrea del autor utilizando el mismo diseño planteado para el edificio del Dr. Gómez Morales, en la calle Lope de Vega 6 y se reitera en el siguiente inmueble que analizamos que es, a su vez, medianil. Nos referimos al denominado como «El Acueducto».

A estas alturas, finales de la década de los veinte, estamos hablando de la longevidad y vigencia de un estilo que, sin llegar a abandonar la urbe, irá enriqueciendo, sin solución de continuidad, un repertorio formal y estructural ya asumido —clásico, histórico, exótico y modernista— y por aprehender —costumbrista, esquemático y racional—.

sábado, 21 de abril de 2018

Casa Miguel Gómez Morales

Casa Miguel Gómez Morales
El edificio proyectado en esta ocasión para el médico D. Miguel Gómez Morales queda ubicado en la primera manzana de viviendas que, por la Avenida de Juan Carlos I, da acceso, en su lado izquierdo, al Barrio del General Gómez Jordana, nombre que sustituye al del «Buen Acuerdo» por resolución de la Junta de Arbitrios de 10 de julio de 1915 (edicto 11 noviembre).

Primer edificio que se levanta en la superficie de un conjunto de solares, donde la firma del técnico barcelonés será mayoritaria —estudios siguientes—, pero no completa, al situarse, en el número cuatro de la calle Sor Josefina —hoy Lope de Vega—, el predio del contratista de obras D. Joaquín Burillo Blasco, trazado por el arquitecto Sr. González Edo y la dirección facultativa de su suegro y arquitecto municipal D. Mauricio Jalvo Millán.

Será D. Joaquín Burillo, precisamente, el constructor de la residencia del Sr. Gómez Morales. Este afamado contratista había empezado su actividad profesional en 1926, contando como obra y curiosidad la construcción de una plaza de toros para la ciudad en sólo quince días. Con realizaciones en el Protectorado (Villa Sanjurjo, etc.), llevará a cabo, también, trabajos de carpintería y ebanistería —fabricación de mobiliario— bajo sus propios diseños.

D. Miguel Gómez Morales, médico —en excedencia voluntaria por Resolución 30 enero 1960—, director Técnico de Puericultura de la Asociación General de Caridad, concejal del Ayuntamiento en varias épocas y presidente del Casino Español (1935), se casará con D.a Francisca Montes García —hija de D. José María Montes Hoyo y D.a Amalia García Luna—, su hijo, D. José María Gómez Montes, seguirá la profesión de su padre en la especialidad de pediatría.

Detalle de la cornisa
Hasta fechas recientes han tenido sus consultas: D. Fernando Artalejo (Otorrinolaringólogo) —en el bajo izquierdo— y el psiquiatra D. Manuel Quiroga Gallego. Actualmente, el estudio de arquitectura de D. Manuel Vicente Arias Bueno, «Promociones Garab» —inmobiliaria, venta de viviendas y apartamentos—, el quiropráctico Sr. Ramos Sáez y la boutique de D. Hayim Amselen Bittan.

Reconocida la casa, Sor Josefina 6 —hoy, Lope de Vega— será informada favorablemente por el arquitecto municipal —Sr. Jalvo Millán— el 1 de septiembre de 1928, se encuentra en buenas condiciones para el libramiento del oportuno certificado de habitabilidad. El inmueble de tres plantas estará dedicado, en primera instancia, casi en su totalidad a viviendas, destacando, como principal, la fachada a la calle Lope de Vega.

Esta prioridad se verá, no sólo en el tratamiento de sus paramentos, simplificado en la calle Cardenal Cisneros, sino, también, en el emplazamiento elegido para situar el reclamo autográfico del arquitecto.

De ella destaca su tipología, utilizada originariamente en edificios como «La Reconquista» o la «Casa de David J. Melul» (1915- 1917) —ya analizados—, donde la incisión del título profesional y la latinidad de su leyenda, combinan con una ornamentación vegetal que se ramifica, partiendo de su tronco, cual hiedra en hojas lanceoladas. Del centro de la base de la cartela penden recogidos en una argolla tres aros superpuestos.

Detalle de la balconada
La fachada lateral —Cardenal Cisneros—, se compone de tres luces por planta. Las ventanas inferiores partirán del zócalo granulado con una serie de franjas horizontales —producto de la hendidura de la platabanda—, que darán forma al arco de carpanel apainelado con el pretendido despiece de su dovelaje.


El primer piso dará cita al arco rebajado, simplemente recercado, cobijándose por el desarrollo de unas ménsulas —con más altura que vuelo— con ramajes esbeltos y, el segundo, al deprimido rectilíneo culminando sus claves con marcos arquitectónicos de «C» enfrentadas, volutas y ramificaciones vegetales que las cortejan y coronan.


En su fachada principal, repitiendo los mismos elementos estructurales, se destacan, por un lado, la macolla que corona la puerta de acceso y, por otro, su remate abalaustrado, dada la inflexión curvilínea de su línea de cornisa —con gotas pronunciadas y ovas y dardos— en consonancia con el frontón —semicircular y denticulado— que lo corona. En su entablamento, dos cornucopias o cuernos de la abundancia quedan, como símbolo de la prosperidad, ceñidos por un lazo.

Detalle de la fachada
Pero, realmente, lo que resalta del conjunto, sin lugar a dudas, es su mirador central compuesto de pilastras pareadas, azulejos intermedios —de herencia hispanomusulmana— y por su antepecho calado de balaustres retorcidos, que responde fielmente al coup de fouet, esencia de la fantasía arabesca del Art Nouveau. Los herrajes de los antepechos de las ventanas y los balcones, se conforman por medio de dos líneas de corazones que, invertidos en su fila superior, están unidos por barrotes torneados.

Este elemento singular —reiterado en la calle Echegaray 16 (Barrio del Carmen)—, tal vez disonante, por sus circunvalaciones, con la compostura clásica del inmueble, llega a designar el estilo de un edificio partiendo de un limitado, aunque muy significativo, apunte.

sábado, 14 de abril de 2018

Sinagoga de Yamín A. Benarroch (Or Zaruah)


Fachada de la Sinagoga
En la misma línea de fachada que el anterior inmueble, el arquitecto nos muestra una obra de encargo específica, por parte de su prócer, en una calle, en principio, de segunda categoría, donde el encajonamiento del edificio —a tres vientos— y el estilo empleado —neomusulmán—, remarcado en su exterior, deberá preservar el culto religioso al que está destinado.

Este mismo tipo de exorno y estructura va a ser retomada por el Sr. Nieto, a mediados de los años cuarenta, cuando proyecte la Mezquita Central —o masgid aljama— de la calle García Cabrelles, hablándonos de un lenguaje estilístico de inspiración medieval musulmana al que se acude, dentro del convencionalismo de la estética historicista decimonónica, para la confección de una tipología constructiva determinada. En este caso, como es asimilable, es lo antagónico al gótico, románico, bizantino del culto cristiano.

En los trabajos de ejecución de la «Sinagoga Or Zaruah» participarán como contratista de obras D. Lázaro Torres —constructor, a su vez del colegio israelita—, en la cerrajería el gran taller de D. José Palomo y en los trabajos de escultura y ornamentación D. Vicente Maeso, profesionales que compartirán, como veremos, otras obras de envergadura diseñadas por el barcelonés.

Detalle de los arcos y cornisa
Antes de pasar al análisis formal del inmueble, nos gustaría resaltar, de nuevo, el autógrafo del arquitecto, el cual, a la misma altura que en el nº 2 —ya visto—, será emplazado en la calle López Moreno, alienándolo, incluso, de la portada principal, que estará situada en un pasaje interior —designado David Melul (2009)—.

Placa rectangular, cuyo valor ornamental viene condicionado por una serie de estilizaciones vegetales o ataurique, muy desarrolladas, que envuelven el nombre del técnico. Lateralmente, sus ángulos superiores muestran la sección de un arco de herradura, limitando el contenido de la cartela, que sólo rompe su total asimetría con la palabra «arquitecto». Su composición puede estar inspirada en el letrero, diseñado por Gaudí, de la Compañía Trasatlántica para su pabellón en la Exposición Universal de Barcelona (1888) y encontrado en el obrador de la Sagrada Familia.

Este inmueble con funciones litúrgicas hebraicas será construido, por D. Yamín A. Benarroch —propietario y fundador—, como reza en la lápida interior, en el mes de Elul de 5685 (agosto-septiembre 1925), en memoria del autor de sus días D. Aquiba Benarroch. Conformado por tres plantas, estará dedicado a almacén en sus bajos (posteriormente, Delegación en Melilla de la Agencia Tributaria) y en su primer estadio a vivienda (para el propietario), albergando, en su último piso, a la sinagoga en sí. 

Interior de la sinagoga
Lugar de culto e iluminación, de ahí su denominación de «Luz Santa», sobrecoge por la capacidad lumínica irradiada desde sus lámparas colgantes —y de pie— o la gigantesca Menorah de ocho brazos, así como la nobleza en la carpintería de su mobiliario.

La concepción ecléctica en su repertorio ornamental interior se resalta, entre otros, en la configuración de su imposta de mocárabes nazaríes —repetida a modo de friso en la tribuna—, sus arcos califales —cristaleras policromadas con listones en zig-zag— y el zócalo de mármol, con apuntes secesionistas —círculo con tres bandas—, que circunda la sala. A nivel estructural, destaca la ausencia de cualquier tipo de sostén intermedio, para una nave cuya magnitud parece querer reclamarlo.

En el centro de la sala, se dispone un ornamentado Tevá —en madera de roble— para la lectura de la Toráh; en uno de los lados menores, el elevado matronium, en el otro, la magnífica portada orientada a Jerusalén del Hejal —sentido en el que deben orar los hebreos— en cuyo interior se guardan los pergaminos sagrados.

El frente del inmueble más visible —López Moreno—, considerado como lateral, desarrolla cuatro vanos en sus dos primeras plantas, con el despiece de su dovelaje en el arco de herradura inferior —conteniendo la estrella de David— y el enriquecimiento superior de las enjutas por medio del diseño geométrico y polícromo de sus azulejos vidriados.

El último piso gemina el arco de sus luces a través de las columnas adosadas de esencia hispano-musulmana, superponiendo cual cenefa, en su mitad superior, la abstracción de unas muqarnas, cuyas angulaciones contrastarán con el almenado escalonado, de origen sirio, de su cornisamiento. Las crujías del edificio prolongan sus pilares en piramidiones seccionados, apoyándose en ménsulas- matacanes de líneas mixtas.

Interior adornado con madera de roble
La fachada principal, reiterará, de manera más o menos acusada, los distintos elementos analizados, rompiendo su disposición simétrica, descentralizando su acceso —con un maravilloso trabajo de ebanistería, donde destacan la pareja de pegasos —caballos alados— rampantes sosteniendo el escudo con la estrella de David y, en sus paneles, rosetones con octogramas agudos de múltiple simbología (cósmica, terrenal, plenitud o regeneración)— y ocultando una visual, pretendidamente deseada al sobresalir en su calle central un mirador —donde se ubica el Hejal— y su cornisamiento, a modo de hastial escalonado.

No se puede hablar de un retroceso en la evolución estilística del arquitecto, sino, más bien, de la asimilación y el uso consciente de un repertorio formal historicista, cuyo bagaje universitario ha de satisfacer cualquier tipo de demanda.

Puedes visitar también: Sinagoga Or Zaruah o Yamin Benarroch

sábado, 7 de abril de 2018

Edificio Mabel

Edificio Mabel
La distribución en distritos de la ciudad, hace que los números pares de la calle López Moreno, situada en pleno centro urbano, pertenezcan al Barrio del Carmen y no al de Héroes de España, descentralizando, sobre el papel, una realidad de hecho. La primera concesión del solar la tendrá D. Francisco Peso Urbano, quién con las trazas — 5 marzo 1910— del técnico militar D. Francisco Carcaño Más, examinadas por el ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara —2 mayo 1910—, levanta un edificio de tres plantas, siendo la superior destinada a Galería fotográfica. En él, la primera composición con apuntes modernistas ajena al Sr. Nieto, lo que nos habla de otra vía de penetración de esta nueva estética en la urbe.

Este primer diseño será reformado —4 junio 1912— por el mismo ingeniero, añadiéndole un piso más para igualarlo con la nueva ampliación de superficie de la casa y la citada Galería al construir en el solar inmediato, cuyos bajos se dedicarán a imprenta. Ambos proyectos alcanzarán —según la escritura de préstamo hipotecario y de venta (29 agosto 1917)—, la suma total de 36.760 ptas. El cambio de propiedad del Sr. Peso a D. Antonio Ibancos Llorca se realizará entre julio de1918 y marzo de 1920, meses antes de su muerte —funerales, 7 enero 1921—.

Detalle del mirador
Sobre el edificio existente, se efectuará la reforma del Sr. Nieto —agosto 1923, presupuesto inicial: 30.870 ptas.—, respondiendo, según el informe de D. Bernardo Gil Pina —administrador y yerno del Sr. Ibancos—, a que la finca no reunía las condiciones de seguridad necesarias, debido a las deficiencias técnicas de la construcción anterior y a la necesidad de adecuarla para vivienda de la Sra. Viuda de Ibancos.

Las obras de mejoras —llevadas a cabo por el contratista D. Juan Sánchez Calleja— son, en planta, el cambio de la caja de escalera que, en el anterior proyecto, dejaba las habitaciones más amplias a segundas luces y con la nueva ubicación les permite recibir luz directa, salvo la cocina que la toma del patio interior, y, en alzado, considerando como fachada principal la de la Plaza Menéndez Pelayo, la composición desdoblada, unitaria y simétrica de un frontispicio de textura acanalada, donde destaca el mirador central que recorre y enlaza las dos plantas superiores con desarrollos florales muy acotados a sus antepechos.

En agosto de 1924, se proyectan dos viviendas en la azotea, retranqueadas de la línea de fachada y, en mayo de 1940, también del mismo arquitecto y en el mismo lugar, otras dos habitaciones. En marzo de 1941, la propiedad le sigue correspondiendo a la Sra. Viuda de Ibancos y, aproximadamente, una década más tarde a D. Alfonso Martínez Lobato, quién regenta el «Café Rango» y la confitería «La Bombonera».

Detalles florales y balaustres
La planta baja —que remarca el dovelaje perpendicular de sus luces adinteladas— estará destinada a actividades comerciales: a me- diados del siglo pasado «Almacenes Romero» —cocina a gas butano—, «Emilio Romero Rizo» (1966) y «Muebles Mabel» —desde la década de los setenta—, a dos fachadas; y a la derecha de la puerta de acceso, «Cafetería Los Arcos» (1996) y Juan Torreblanca —Pro- curador—, y, en los pisos superiores, para fines residenciales y oficinas, como: «Construcciones Romero», «Colegio Oficial de Médicos» (1966), «Centro de reconocimiento de conductores» y, desde los noventa, «Rusadir» —Asesoría fiscal y contable—, sustituido por «Seguros Gan Agemel S. L.» —Asesoría de Gestión (1997)—, así como, entre otros, el despacho de la abogada Dña. Rocío Rodríguez Bayón. Por idéntica fecha, en el 2º piso, la «Academia Bueno Ruiz».

La cartela del barcelonés, a la altura del primero, en la crujía que separa la fachada preponderante de la secundaria, nos habla de una tipología autográfica, sólo reconocida en este predio y para la que utiliza la escayola. Será recibida en la fachada por medio de tres clavos —de distintas cabezas—, estando su decoración formada por festón y guirnaldas de rosas, a modo de orla, de una leyenda epigráfica —E Nieto= ARQUITECTO—, que se verá invadida por las ramas ascendentes del laurel.

Lo más destacado, sin lugar a dudas, son los balaustres de sus herrajes —piso segundo en Menéndez Pelayo y plantas superiores en López Moreno— en el más puro Art Nouveau que hoy podemos encontrar en la ciudad. Sin embargo, no debe sorprendernos del todo la reiteración de esta seriada «línea de látigo» en provincias como Almería y en la región levantina, como nos habla el Dr. Villanueva Muñoz, mencionándonos una oferta y elección por catálogo que emparenta afinidades y diseños.

Junto a ellos reseñar, por un lado, las molduras de las sobre ventanas que, con el perfil sinuoso de la hiedra, triplican, y hacen trino de casi todos los elementos ornamentales vegetales que, con las algarrobas inferiores, florecen, junto a hojas lanceoladas, en lo más alto de sus curvaturas. Por otro, las mirandas enmarcadas por alargados baquetones y el trazado inciso, de perfil curvilíneo, que custodia sus vanos acristalados y donde los antepechos, ramificando tallos y helechos, nos permiten visualizar el crecimiento vibrante y siempre sinuoso de la naturaleza.

El edificio —restaurado en 2009— quedará rematado por un pretil remozado, partiendo de un entablamento con una cima recta, alero corrido y un friso atomizado, en toda su extensión, donde reina la rosa. Este bello inmueble, sólo desdibujado por la vivienda de azotea colindante con su línea de fachada, nos dará paso, en próximas composiciones, a silencios ornamentales que deben ser valorados como la salida paulatina y compensada de un lenguaje estilístico en plena evolución hacia su canto del cisne.

sábado, 31 de marzo de 2018

Casa Tortosa

Casa Tortosa
Sobre el proyecto para la construcción de un edificio en los solares 140, 141 y 147 para vivienda, tienda y almacenes, elaborado por el ingeniero Sr. Rodríguez Borlado con fecha de 23 de marzo de 1907, y específicamente sobre la fachada que da a la Avenida Juan Carlos I Rey 9, será donde se efectúe la reforma propuesta por el Sr. Nieto.

El concurso de proyectos para la renovación de los paramentos de la sede social del Economato Militar, será adjudicado al arquitecto a principios de febrero de 1914: El boceto de este celebrado artista es de mucho gusto y revela sus vastos conocimientos en materia de construcciones. Sin solución de continuidad, se va a dar paso, por su parte, a la redacción del oportuno pliego de condiciones que, de igual forma, se tendrá que sacar a concurso entre los maestros de obras interesados en su ejecución. En la sesión celebrada por la Junta de Gobierno, el 21 de junio siguiente, se acuerda por unanimidad otorgar la realización de las mismas, por la cantidad de 18.000 ptas., al maestro de obras D. Julián Gómez, comenzando las trabajos de reparación de la fachada el lunes 14 de septiembre de 1914.

Joyas Victoria
La finalización de la restauración de su frente en 1915, marcada y orlada sobre el vano central del primer piso, dará lugar a posteriores reformas entre las que queremos destacar la realizada en enero de 1961 por el arquitecto D. Eduardo Caballero Monrós, en relación con el proyecto de reforma y decoración del local comercial «Casa Tortosa»—antes Tortosa & López Ávalos, fundada en 1922, y trasladados al edificio presente el 30 de enero de 1933— con el que hoy seguimos designando el edificio —actualmente Kiddy’s Class, antes «Don Algodón», asimismo, en sus extremos las joyerías «Victoria» (fundada en 1958) y «Mediterráneo», antigua «Vicente Pastor» (1966), y Neguri-Parres (1979)—, y que se centra en la construcción de los escaparates y el enlace de sus huecos centrales, contrastando con el diseño independizado propuesto por el Sr. Nieto.

Éste, de planta baja —muy reformada al dedicarse a comercio— y piso —con nueve vanos—, dará lugar, a partir de sus ménsulas en las que se alterna el semblante hierático femenino y la frondosidad de sus girasoles, a uno de los diseños más florales en la arquitectura del barcelonés. De composición simétrica, tripartita, destacan en sus laterales los dos cierres enlazados por la línea ascendente de su barandilla que, uniendo sus dos naturalezas, convierte a los balaustres en hojarasca. En su antepecho, el blasón apuntado se orla por toda una fiesta natural de margaritas y tulipanes.

Mirador central
A ambos lados del cierre —con terminación escalonada y antefija—, las luces con sus recercados de espíritu celeste, al recordar, en sus formas, las líneas angelicales que conforman sus atributos alados. Miranda y ventanas quedarán enmarcadas por las pilastras laterales, definidoras de paramentos, donde se desarrollan las tres bandas con su semiesfera encintada, y el friso, bajo la línea de cornisa, de flores esquematizadas que sólo se interrumpe en el vano central del inmueble.

En éste, retranqueará su luz, escoltada por dos columnas de capiteles corintios, y le dará volumen aprovechándose al espaciar la sección central de su balcón en semicírculo. Los vanos laterales de este entrepaño, adintelados en su estructura, se verán moldurados resaltando su clave por medio de las iniciales del «Economato Militar». La letra «E» quedará mutilada, posteriormente, de su brazo inferior para convertirse en «F» —familia— y la «M» se corresponde al unísono, con el apellido «Montes», nuevos propietarios del inmueble (Escritura, 28 febrero 1951) al adquirir la finca a la «Cooperativa de Consumos de Funcionarios, Empleados y Pasivos de Melilla», creada, por R. O. del Ministerio de Trabajo y Previsión a 16 de mayo de 1921, que sucede a la anterior sociedad establecida en 1898.

Detalle floral
A finales de la década de los años veinte del siglo pasado, tenía su consulta el Dr. Herranz, Director del Hospital de la Cruz Roja, especialista en cirugía y matriz. Debe ser a mediados del siglo pasado, coincidiendo con la adquisición del edificio por la Familia Montes, cuando se reforme su planta principal, que, por el lateral izquierdo, nos presenta el hall de entrada y, a su siniestra, un despacho. Un pasillo, a continuación, distribuye a ambos lados dos pares de dormitorios, situando, al final, el comedor —y un ropero esquinado—, con vistas a la fachada principal. Enfrente de estos, Aseos y WC, Cocina y Despensa. Salvo en estas últimas estancias, se reitera la ubicación de radiadores en las demás.

Continuando con el exterior, finalmente, el pretil de azotea culmina la ascensión de las pilastras, variante de las vistas en la Cámara de Comercio, al llevar vasos de coronamiento sobre piramidiones curvos que quedan enlazados por la forja artística que sigue insistiendo en los mismos motivos de exorno ya señalados: los círculos y las bandas secesionistas. Es el modernismo en esencia del arquitecto barcelonés, donde el híbrido floral y geométrico, sin compensarse definitivamente, pero ya más equiparado, nos marca la definición e interpretación del lenguaje ornamental que el Sr. Nieto ha elegido para dicho estilo en nuestra ciudad.

sábado, 24 de marzo de 2018

Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación

Cámara de Comercio
Símbolo arquitectónico de la Melilla Comercial, debería atribuírsele, justamente también, el de la sociedad civil a la que representa, al ser la Corporación el primer organismo oficial que se instaure (R.O. 26 septiembre 1906) —sucediendo a la «Asociación Mercantil e Industrial y de Propietarios» (1899)—, con estos fines, en lo que hoy conocemos como la Melilla moderna.

La íntima relación entre el arquitecto y la entidad se produce, prácticamente, desde la llegada del Sr. Nieto a la urbe (1909). Su primer proyecto de Museo Comercial para la Corporación en 1910 —no ejecutado— nos habla del inicio de un idílico maridaje, cuyo fruto más significativo va a ser la construcción de la Sede Social, en la que la dirección facultativa y el trazado se realizará de forma altruista.

La idea original de crear un Museo Comercial —exposición permanente de productos industriales— permitirá, años más tarde, adicionarle los servicios inherentes a sus funciones y traducir los ideales camerales para la proyección económica —nacionalización del comercio—, cultural y social de la ciudad.

Corona final del edificio
Será, pues, sobre el solar 189 del Barrio Reina Victoria, cedido en usufructo por el Ramo de Guerra (1912), donde se levante, con la autorización del General Presidente de la Junta de Arbitrios, D. José Villalba Riquelme —28 julio 1913—, el proyecto firmado por el Sr. Nieto, en abril de 1913, que habrá de designar a la Cámara melillense como la primera de toda España que cuente con domicilio propio.


Colocada la primera piedra del inmueble el 2 de agosto de 1913, será inaugurado oficialmente el 25 de julio de 1915 —el 14 de noviembre de 1914 ya había celebrado sesión la Junta Directiva en el nuevo edificio—, con un monto total de 64.000 ptas. y un coste humano apreciable, al fallecer, consecuencia de la caída del andamio por desfallecimiento (14 abril 1914), el obrero D. Rafael Vega Guerrero, cuyo duelo, dos días más tarde, será presidido por los contratistas Sres. Mariné y Bonet y el arquitecto.


Vidrieras
El acceso, centrado, se realiza por la calle Cervantes. A ambos lados del ingreso y vestíbulo —hoy podemos ver la placa conmemorativa a D. Pablo Vallescá (primer presidente), diseñada por D. Manuel Aguilera Gálvez (1918)—, que da paso a la escalera, se instalarían las salas del museo —a su izquierda, estuvo a partir de 1995, la Sede de la Comisión V Centenario y, hoy, a su derecha, por las obras de reforma, las oficinas camerales, si bien, anteriormente, se situaba la Subdelegación Regional de Comercio—, y, a su izquierda, los despachos de Secretaría y Secretario.

En el piso superior, se emplazaba, correspondiéndose con toda la línea de fachada a la calle Cervantes, el Salón de Actos que, por su lado interior derecho, permitía el acceso a la Biblioteca y Aula y, por el izquierdo, al Despacho de Presidencia —y Directiva— y Antedespacho que disponía de una escalera de caracol que comunicaba con la Secretaría en el piso inferior.

Detalle de las ventanas
En este segundo nivel, hay que destacar, por un lado, el mobiliario de la Biblioteca —croquis del arquitecto— confeccionado por los Sres. Duch y Robeda y, por otro, los juegos de vidrieras artísticas —donadas por el Sr. Paraíso—, correspondientes a la escalera principal. En el despacho actual de la presidencia, se conserva el vaciado en escayola del proyecto de Mausoleo (1924), para dicho prócer, obra del Sr. Nieto.

Las fachadas del edificio nos presentan, por primera vez, la toma de posesión del arquitecto de la esencia secesionista del modernismo. De ello son ejemplos: sus bandas desarrolladas, cual pinjante, partiendo de los enmarques y flores cuadráticas que marcan las líneas estructurales edificativas, los tres círculos concéntricos, los herrajes principales, inicialmente también como pretil de azotea —hoy, remedo de ellos—, y el exorno floral que corona el inmueble y los antepechos de sus vanos.

Las cintas, guirnaldas y festones que orlan las luces en su piso principal, y cortejan su puerta, serán los testigos del relieve voluminoso que lo emparenta con anteriores líneas de meandros que ahora buscan su canalización. Corona final, escudo, emblema y leyenda, institucionalizadores de la Sede, le darán ese carácter palaciego, de efectos imperiales, que busca en su enladrillado la corporeidad edilicia reflejo de las expectativas tangibles y, en su enlucido, la manifestación patente de las ilusiones nacionales.

La última reforma del edificio es el «Proyecto básico de rehabilitación y ampliación del edificio...», a cargo del arquitecto D. Benito M. Perelló González Moreno (20 septiembre 2006) —visado por COACAM (26 septiembre 2006)—, en el que, junto a las labores de saneamiento de la cubierta y consolidación de la estructura, se le adiciona una planta más, retranqueándola tres metros de la línea de fachada.

El edificio de la Cámara de Comercio, su concepción, responderá fielmente a ese todo orgánico que se propugna con la integración de las artes pero, sobre todo, será reflejo de la unión factible de unos ideales comunes —culturales, sociales y económicos— que darán vida a la Corporación y, por tanto, a la ciudad.

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