sábado, 8 de septiembre de 2018

Edificio de A.CO.ME (Asociación de Comerciantes de Melilla)

El inmueble, ubicado en el solar 143 del antiguo Barrio Reina Victoria, comenzará su dossier edificativo con la asignación de su superficie, el 23 de octubre de 1907, a D. Antonio Cortiles Basalga, activándose el proceso de construcción de una casa de planta baja y principal, al concederse la autorización pertinente el 7 de marzo de 1908. 
En el edificio se establecerá el comercio de D. José Frescó «París Elegant», ocupando la planta baja y el primer piso para almacén, tienda y salón de pruebas, que se situará en el principal. Esta gran casa de modas especializada en trajes de baile y 
teatro ofrecerá, entre otros, un gran surtido 
de novedades y confecciones francesas. 
En su planta de azotea se ubicarán dos viviendas extremas, adicionadas al proyecto primitivo, una de ellas para la portera, así como la instalación del lavadero y los servicios comunes que serán reformados, en junio de 1929, a petición del Sr. Frescó. 
La autoría de D. Enrique en la reforma que se llevará a cabo en el edificio a partir de 1935 se deduce, dada la ausencia de documentos principales, de la nota adicionada al examinado del proyecto por el técnico municipal —Sr. Nieto—, enviándolo a la revisión del arquitecto D. Francisco Hernanz, debido a la lógica incompatibilidad de visar su propio trabajo. 
Autorizada la construcción de dos nuevas plantas —222 m2.— y una en la azotea —177 m2.—, las obras llegarán a su fin a mediados de marzo de 1936, aprovechándose el reconocimiento favorable de las mismas para solicitar, por parte de la Sra. Botella, la adición de unos cuartos en la azotea —40 m2.— que, asimismo, proyectará el Sr. Nieto. 
En la fachada, compuesta simétricamente, resalta, en su planta principal, un gran mirador curvo, de amplia luz rebajada, que refuerza su cristalera por medio del cruce perpendicular de sus listones en su tercio superior, entrecruzando sus listeles en su medio. Dos pequeños placados romboidales exornan el paramento liso de la miranda que se remata por un antepecho abalaustrado, cuyos perfiles vienen dados por sus huecos. 
De seis vanos por planta, resaltan su clave en la sección central, mientras que en sus superiores se quiebran de manera escalonada. La rejería de los balcones, corrida en su último cuerpo, destaca su diseño en los pisos inferiores, con una serie de elipses que se enmarcan por medio de cintas onduladas. 
En el cuerpo central sobresalen, asimismo, las dos grandes pilastras de tres fustes superpuestos, en disposición escalonada, que culminan en capiteles jónicos que permutan sus volutas en espiral, por cuadráticas grecas que se apoyan en baquetones cilíndricos que les sirven de repisa. Es interesante cómo el arquitecto acomoda y camufla en lo posible, tanto en ésta como en otras obras, el tubo de la bajante al perfil de dicha estructura. Del portalón de entrada, se resalta la aldaba y las figuraciones seriadas en madera e hierro que explican el cambio generacional a nivel estilístico.
 Lo más atractivo del alzado son los miradores laterales que dan volumen al conjunto, pasando de su base trapezoidal a la rectangular con un acusado dinamismo que se remata en las inflexiones de sus pináculos, donde aparecen los tres círculos a plomo y placados de escayolas con frondosas estilizaciones vegetales, enfilamientos de cuerpos cónicos y círculos seriados entre grandes cuñas, que constituyen el exorno dialogante de ambas tribunas. 
La estructura compositiva del inmueble responde a lo aprehendido en la fusión de dos proyectos tan significativos en la obra del arquitecto catalán D. Eduard Ferrés Puig, como son la Casa Ferrer Vidal (1914-1916) —en el Paseo de Gracia, 114— y la Casa de Ignacio Coll (1912) —en la Gran Vía de les Corts Catalanes, 461—, en Barcelona. 
La datación de estos edificios, así como su adscripción al modernismo más avanzado o de tendencias claramente secesionistas, nos relacionan, de nuevo, la continuidad simplificada del diseño vienés y su más que posible homologación a las geometrizaciones acusadas del art déco. Es el trasvase compensado, sin estridencias marcadas, en la evolución estilística del arquitecto barcelonés. 
Hasta hace un año, aproximadamente, tenía, en la planta principal izquierda, su sede social A.CO.ME. (Asociación de Comerciantes de Melilla) y, anteriormente, a la derecha, «Seguros La Equitativa» —Delegado para Melilla, D. Lucas Calderón—, «Algodi» y «Sanitas». En fechas más recientes, «Yamina» —Moda De Alta Costura Marroquí— y, actualmente, entre otros, los despachos de las procuradoras Dña. Cristina Cobreros Rico y Dña. María Concepción Suárez Morán —Decana del Colegio de Procuradores de Melilla—. A la misma altura, «Publicidad ELI» del Sr. Erades en sus inicios, continuada por D. Laureano y D. Emilio Folgar, y Dña Mª Inés Erades Pina, y, en el segundo, en la década de los sesenta, la consulta del ginecólogo D. Justo Sáncho Miñano. 
En sus bajos, «Futuro’s» (anteriormente, «Elisia-regalos» y, más alejada en el tiempo, la «Mercería Rosita», regentada por D. Sebastián Abad —antiguo empleado de «La Giralda»—) y «La 15», recientemente sustituida por «United Colors of Benetton» (2002). En la entrada, aún se conserva el cartel anunciador de «ELI publicidad» —diseño de Tovar— y, en el interior del portal, se situaba la «Administración de Lotería nº 2». 

sábado, 28 de julio de 2018

Ayuntamiento - Palacio de la Asamblea

El antiguo Palacio Municipal —hoy, de la Asamblea— es, sin lugar a dudas, la obra magna del arquitecto. En él, a modo de compendio, se dan cita las conclusiones estilísticas de un gran período de su trabajo, de asimilaciones figurativas y de proyecciones formales compensadas. Es el punto y aparte que seguirá al gran párrafo del modernismo floral con predominancias secesionistas, que, partiendo del Art déco, y sin solución de continuidad, lo conducirá finalmente al racionalismo. 
En el expediente edilicio del Consistorio se aunarán las ilusiones de distintas formaciones sociales y sistemas administrativos, desde la prístina Junta de Arbitrios, hasta su constitución definitiva en Ayuntamiento —pasando por la Junta Municipal—, en la búsqueda de un espacio y alzado preeminente que defina el buen gobierno de la ciudad. 
Cerca de cuarenta años de trámites y vicisitudes que comienzan para nosotros con la convocatoria, en diciembre de 1929, del concurso de proyectos para su ejecución —presupuesto inicial: 2.100.000 ptas.—. El dictamen emitido y decretado, en octubre de 1930, declarará desierto el primer premio, si bien se concederán tres segundos a las propuestas presentadas por los Sres. Ferrero y Fernández —neomusulmán—, Sr. López —ecléctico—, y Sres. Barroso y López Delgado —racionalista—. 
Lo inadecuado de la fusión de esta terna de proyectos en uno sólo, con el condicionante de su adecuación a un estilo predeterminado, motivará el proyecto reformado del Sr. Nieto, iniciado en 1932 y firmado el 30 de junio del año siguiente —alzado principal—, que dará como resultado la confección de un trazado completamente nuevo para el edificio, aprobado en la sesión plenaria del día 12 de enero de 1934. 
La ejecución fallida de la adjudicación de las obras mediante concurso público, dará paso, en mayo de 1935, a ejecutar el inmueble por el sistema de administración, comenzando los trabajos dos meses más tarde y viéndose paralizados por el inicio de la contienda nacional. La valoración del arquitecto Sr. Nieto del solar, a 6 de julio de 1936, es de 575.263’20 ptas. para un solar de 4.256’79 m2
Será el día 16 de diciembre de 1938 cuando tenga lugar el acto de colocación de la primera piedra sobre una superficie cedida por el Ministerio de Hacienda, teniendo que acudirse al sistema de préstamo, en septiembre de 1940, como única vía para la realización de un edificio presupuestado ya en dos millones y medio de pesetas. 
Concluida la cimentación el 27 de marzo de 1943, habrá que esperar a la autorización del empleo de la estructura metálica —mayo de 1944— y a la recepción del hierro, para unas obras que habían sido adjudicadas a la empresa Construcciones Lamseal S.L. La demora ocasionada dará lugar a la búsqueda de una alternativa para la techumbre en hormigón armado, encargándose de ello el Ingeniero de Caminos D. Daniel Lambea. 
A lo largo de 1948, el Sr. Nieto seguirá completando su proyecto con la solería del salón de actos, la balaustrada de la escalera principal —de reminiscencias gaudinianas en el Palacio Güell—, etc. La jubilación del arquitecto, en octubre del mismo año, motivará su petición —aceptada a 26 noviembre 1948— de continuar al frente de las obras hasta su conclusión, a finales de 1949 —como consta en la placa interior del pórtico de acceso—, si bien la inauguración y bendición del edificio tendrá lugar el miércoles 29 de marzo de 1950. 
A dicha ceremonia no acudirá D. Enrique Nieto, tal vez, según palabras del Alcalde, Sr. Álvarez Claro, a la precipitación con que fué organizado el acto... a causa de tener que regresar a la Península los ilustres concertistas, acaso algunas de las invitaciones cursadas no hayan llegado oportunamente a su destino, lo que sinceramente lamenta (sic). 
La planta, es la de mayor movimiento que podemos contemplar en su obra —Plaza de España y calles Pablo Vallescá, General Macías y Duque de Almodóvar—, evidenciando los límites impositivos de sus trabajos entre medianerías. El repertorio decorativo se dará cita en una composición simétrica donde predomina el vocabulario Art déco. Así, se nos muestran los vanos quebrados y angulados en sus pisos, los placados de motivos vegetales esquematizados, la rejería de diseño geométrico abierto en abanico en su pórtico, los capiteles jónicos geométricos de su balconada central que acogen el escudo de la ciudad, en fin, todo un repertorio de formas que adquiere carta de naturaleza en la urbe. 
Lo más sobresaliente son las cúpulas gemelas bulbosas, de trencadís verdoso, sobre torretas prismáticas en su eje central y los cimborrios achaflanados que se corresponden con un antepecho corrido de fábrica donde sobresalen, a modo de pináculos, las pilastras gigantes coro- nadas por tres discos y líneas escalonadas verticales que los jalonan en idéntica cifra y tonalidad, a semejanza de la casa Muntaner 54 (Barcelona, 1930), proyecto de D. Juan Guardiola y D. Juan Gordillo, sobrino del Sr. Nieto, quién visitará la Ciudad Condal en junio de 1932, con motivo del funeral de su cuñado D. Fernando Gordillo Izquierdo. 
De los últimos proyectos ejecutados en el Palacio de la Asamblea, reseñar: el acondicionamiento de la UNED para el Servicio de Arquitectura, en junio de 1986, por el arquitecto municipal D. Fernando Moreno y, en 1995, la recuperación del color —texturas y calidades— de la fachadas del inmueble por el Gabinete del Color de Barcelona.

sábado, 21 de julio de 2018

Droguería Vicente Martínez

Con este inmueble, de ejecución paralela al anterior, concluye la relación de edificios, diseñados por el Sr. Nieto, ubicados en la «Manzana» del Barrio del General Gómez Jordana, que se completará, en el mismo quinquenio, con el proyecto de casa —c/ Lope de Vega, 4— del arquitecto D. José González Edo para el contratista D. Joaquín Burillo. 
Lo inconcreto del inicio del expediente de construcción viene motivado por la falta de precisión en las fuentes obtenidas de su expediente, no obstante, podemos casi aseverar, dada la señalización de los arbitrios para la edificación (1928) que el proyecto se remonta a finales de la década de los veinte, si bien, las obras no comenzarán hasta finales de 1931, concluyendo un año más tarde. 
Responde a lo anterior que el es
tilo empleado por el barcelonés venga a recordarnos presupuestos preexistentes a la concepción estilística empleada en un proyecto posterior como es el de su predio que, por otra parte, estará libre de cualquier tipo de condicionantes formales por parte de la propiedad. 
El edificio se compone de planta baja —fines comerciales— y tres pisos —viviendas—, accediéndose a los mismos por la calle Cardenal Cisneros. Junto al Sr. Nieto, colaborarán estrechamente en las obras el ebanista-carpintero D. Adolfo Hernández y el cerrajero D. José Palomo. De cuatro vanos por planta, la concepción estructural y estilística es idéntica para ambos paramentos, con la salvedad del número de luces contenidos en sus cierres centrales a los que, para la fachada principal —c/ García Cabrelles—, adicionará una más. 
Así, la textura de la planta baja queda condicionada horizontalmente, salvado el zócalo granulado, por las hendiduras dispuestas en una sucesión de platabandas que, a partir de los arcos —deprimidos— de las puertas, buscan otra dirección en la mímesis fingida de su dovelaje. La placa autográfica, de igual tipología que en los edificios colindantes, quedará ubicada en el lado de la pilastra angular más visible. 
Los dos primeros pisos quedan centrados por los cierres que arrancan y se rematan por un balaustre corrido, desarrollando, en sus miradores, todo un repertorio ornamental a base de pilares de capiteles compuestos, antepechos de secciones cilíndricas, festones y guirnaldas de rosas enlazadas por cintas y pinjantes latera- les, todo ello, bajo el reino de las tres bandas. 
En los tramos laterales, los vanos rebajados señalan su clave y exornan su intradós por medio de hojas expandidas y tallos ramificados que contrastan con los de la última planta, donde se dará primacía a una moldura con rosca de ovas y dardos, reflejo del cimacio de su cornisamiento.
El portalón de la entrada combina la madera con el hierro —en su tercio superior— con trazados curvilíneos. Los batientes de las hojas de acceso se adornan, a modo de dosel, con ramas de hojas pareadas que surgen de la rosa silvestre o de múltiples pétalos. 
Las pilastras acanaladas, definidoras de entrepaños, culminan en rostros femeninos alumbrados por la flor natural, cuyas alas desplegadas son fiel remate angelical a un pretendido torso tocado por estilizaciones vegetales. Es, para el arquitecto, uno de los últimos pasos en el sincretismo figurativo de unos elementos que empezarán a buscar la esquematización de sus formas. 
La empresa que se instala en sus bajos había sido fundada en 1914 —y estaba situada en la calle 18 de julio del Barrio del Real, así como sucursales de su «Droguería Modelo», en Alfonso XIII, 18, Polavieja, 7 y Padre Lerchundi, 6 y 8 (1929)— hasta su traslado al inmueble en cuestión, actualmente propiedad de Dña. Josefa Sanz Muñoz, viuda de D. José Martínez López —Presidente de la Cámara Oficial de Comercio (1968-1979)—. 
Años más tarde, concretamente a principios de julio de 1948, actuará de nuevo sobre el inmueble, con la redacción del proyecto para la construcción de una cubierta de cristal pisable con armadura de hierro, en el piso principal, al objeto de dar mayor amplitud al almacén y a la droguería ubicada en la planta baja. Posteriormente, a finales de 1983, se llevará a cabo un proyecto de rehabilitación por el arquitecto D. Juan Carlos César Romero. 
Asimismo, el empresario D. Ignacio Martínez Sanz nos informa de las obras de rehabilitación que se están llevando a cabo, desde julio de 2009, bajo la dirección del arquitecto D. Guillermo Remartínez, conservando la solería y el mobiliario diseñado en un pasado para el establecimiento, que, para nuestro deleite, se hace presente. 
Esta empresa colaborará, en la 
década de los noventa, con el pro
grama «Sácale color» —al ser la
 distribuidora de la marca Procolor—, que llevará a cabo el «Gabi
nete del Color» de Barcelona, bajo
 la dirección del arquitecto D. Joan
 Casadevall Serra, a través del Servi
cio de Rehabilitación de la vivienda
 de EMVISMESA y Akzo Nobel
 Coatings, para adecentar las fachadas
 del Ensanche, por medio de un estudio cromático de todos sus elementos (herrajes, carpintería y paramentos) y su aplicación posterior, gracias a los créditos blandos y subvenciones a fondo perdido ofrecidos por el Consistorio.

sábado, 14 de julio de 2018

Casa de Enrique Nieto

Con fachadas a las calles Pedro Antonio de Alarcón 4 —hoy Avda. Reyes Católicos— y Sor Josefina 2 —actual Lope de Vega—, se construye este inmueble, propiedad del arquitecto, que quedará ubicado en la, tan mencionada, «manzana» del Barrio Gómez Jordana. 
El proyecto, firmado por el Sr. Nieto en octubre de 1930, con una superficie aproximada de 270 my compuesto de cinco plantas —y habitaciones en la azotea— de distintas alturas, será autorizado en la sesión celebrada el 9 de abril de 1931 —visto el informe del técnico municipal cinco días antes—, por la Comisión Permanente del Excmo. Ayuntamiento. 
Su planta baja destinada, en un principio, a tiendas y vivienda, transformará esta
última función en usos comerciales, con la
reforma trazada a mediados de marzo del año siguiente (1932). En ella estarán: la cafetería «El Clavel de Oro», de D. José Sánchez Rueda (1932), «La Accitana» —Sastrería y Pañería (1935)— y el almacén de D. Francisco Marqués Domínguez (en su ppal. A, «Madame Adele» —Salón de Modés, 1934—). Con el cambio de propiedad, a favor de D. Juan López, ya en la década de los sesenta, el establecimiento de D. Samuel Cohén Benchimol —«pajas»—, la «Sastrería» de D. Sebastián Martínez Moreno y «La Meca de los Pantalones», siendo sustituida por la marca catalana «Pronovias» (23 julio 2006)—. Como anécdota, resaltar, en proyecto, la ubicación de un horno para dulces detrás de la caja de escalera, a pesar de la diabetes que sufría el arquitecto —el cual, con su familia, vivía en el entresuelo—. 
A los pisos superiores se accede a través de la escalera ubicada, frente a su entrada, en la Avenida Reyes Católicos. La planta tipo utilizada constará de tres viviendas, distribuyendo los cuartos y salones en la línea de fachada, y las cocinas y servicios en torno a los patios interiores. La planta de azotea acoge una estancia (marzo 1942) que se retranquea y se inserta, en su paramento principal, gracias al remate central del inmueble. 
Su fachada lateral —c/ Lope de Vega— se compone de cuatro vanos por planta, separados, verticalmente, por grandes pilastras acanaladas a partir de su segundo piso, cajeadas floralmente, en su último tramo, para rematarse, por medio de pináculos acordonados, de forma cuadrática, que se ramifican partiendo de un centro piramidal. 
Las luces de este paramento, al igual que las del principal, recercan su adintelamiento resaltando la clave —base de ménsula— y quebrando sus líneas en el último piso. Los vuelos de los balcones se configuran, en su ascenso, por figuras geométricas —triangulares y trapezoidales— que prolongan su diseño en las rejerías independientes de los pisos superiores y balaustres de fábrica del antepecho corrido de su primero e individualizados de su entresuelo.

De su fachada principal —Avda. Reyes Católicos— sobresale la situación de dos miradores intermedios que, partiendo del segundo piso e interrumpiendo su balconaje corrido, se elevan hasta la línea de cornisa. En él, destaca la traza empleada en su final, al utilizar ménsulas de cuerpos cilíndricos, decrecientes hacia el centro, cuya estructura escalonada se continúa en el balcón superior para rematarse, por medio de columnas, como pretil de azotea con placas de fronda.

Asimismo, debemos destacar: la cartela-firma del arquitecto —con el mismo diseño de las últimas analizadas—, las aldabas leoninas —con rostro infantil en su llamador— del portalón diseñado a plomo, por medio de líneas verticales, con franjas diagonales y composición piramidal tubular de diseño déco, en sus extremos lignarios, así como la forja, en el tercio superior, desde donde se vislumbran las molduras esquemáticas del portal y su plafón. 
Partiendo, pues, del secesionismo vienés de los grandes edificios anteriores, asimila el repertorio formal del Art déco —surgido en gran medida del modernismo más racionalizador o geométrico— y lo introduce en su fisonomía, a través de elementos estructurales y de exorno que, a partir de estos momentos, empezarán a ser habituales en su lenguaje arquitectónico. 
Será en el diseño de este inmueble, en el que colabora el taller mecánico de carpintería y ebanistería de D. Herminio Pérez Sánchez, donde el Sr. Nieto nos demuestra el afianzamiento de un estilo personalizado, y nos deja atisbar una evolución constante que desembocará en futuros trazados de composición racionalista. Asimismo, su firme convicción de que su estancia en Melilla, una vez conseguido el cargo de Arquitecto Municipal —nombramiento 22 enero 1931—, será ya definitiva. 
Como nota curiosa hay que destacar que, el 29 de septiembre de 1937, tres inquilinos (D. Teodoro Lopátegui Sánchez —2º A— Jefe de Negociado de Correos, D. Venancio López Muñoz —1º A— y D. Vicente García Sarboni —ppal B—, comerciantes) instarán al Alcalde Presidente de la Comisión Gestora Municipal, rogando que se les revise la cuantía efectiva del recibo de su inquilinato en dicho inmueble, acogiéndose al artículo 15 del Bando publicado por el Gobernador General con fecha 27 de julio del mismo año, sobre tasaciones de las viviendas urbanas en Melilla. Los vecinos, al unísono, nos relatan: Otra advertencia es que el citado Sr. Nieto no admitió discusión y el firmante ha tenido que pagarle la valoración hecha por él, aun siendo injusta a todas luces (sic).

sábado, 7 de julio de 2018

Cine Nacional (Teatro Kursaal)

Los solares sobre los que hoy se asienta el Cine Nacional —190, 191 y 192 del Barrio Reina Victoria— quedarán desiertos en las licitaciones de 1910, debido a su desfavorable ubicación con respecto a la arteria principal de la urbe —actual Avda. de Juan Carlos I Rey—. Dos años más tarde, y de forma provisional, se cederán en usufructo a D. Isidro Ribas Pujol y D. Antonio Carbonell Pages, para la instalación de un skating rink (pista de patinaje)-bar y cinematógrafo. 
Proyectado por el Sr. Nieto, con fecha 25 de septiembre de 1912, será autorizada su construcción el día 8 del mes siguiente, siendo concluido, a finales del mismo año, con la denominación de «Salón de Recreo Kursaal» —patinaje, atracciones, deporte y café— y dedicando la función de apertura á beneficio de la Comisión Central de la Cruz Roja Española de esta Plaza (sic), cuya inauguración tendrá lugar el 23 de diciembre de 1912. 
Este barracón de madera con carpintería interior de diseño vienés, dará paso al trazado pétreo que dignificará su estilo, en el proyecto de «Cine Kursaal» que redacte, en diciembre de 1929, el arquitecto barcelonés para el empresario D. Rafael Rico Albert —y Sr. Rojo—. Los planos, informados favorablemente por el arquitecto municipal Sr. Jalvo y revisados por la Comisión Visitadora de Espectáculos Públicos —4 febrero 1930—, serán autorizados por la Comisión Permanente de la Junta Municipal, en sesión de 20 de febrero de 1930, comenzándose el derribo del anterior «Salón Kursaal» el 19 de mayo del mismo año. 
No llega a diez meses el tiempo de ejecución de las obras, en las que participarán activamente, bajo la dirección del Sr. Nieto, el contratista D. Pedro Martínez Rosas, los talleres de escultura y ornamentación de D. Vicente Maeso y de carpintería y ebanistería de D. Adolfo Hernández, que se inaugurarán el 31 de octubre de 1930. 
Cinco años más tarde —noviembre de 1934—, bajo el trazado del arquitecto, se procederá a completar las instalaciones de exhibición existentes, con la construcción de un escenario que permita la representación, en su caso, de funciones teatrales. Las obras se desarrollan en el solar 190, que linda con la Cámara Oficial de Comercio, y que sería solicitado —8 febrero 1915— por su presidente Sr. Vallescá, para la ampliación del Museo Comercial —instalado en los bajos del 189—. 
El «Teatro Kursaal» quedará constituido por tres plantas —800 y 400 butacas—, situando su ingreso en la calle Cándido Lobera —con las taquillas a los lados—, por donde se accederá al vestíbulo que dará paso, directamente, al patio —con final en el proscenio y orquesta— y, por las escaleras laterales, a los anfiteatros superiores. 
En el primer piso se instalará, hasta la construcción del escenario, la cabina, con entradas laterales al anfiteatro que situará, en sus brazos extremos, la línea de palcos. Su antesala cobijará el foyer —vestíbulo—, los servicios y, separado por rejería central, el «ojo de patio» que ofrecerá la visual del recibidor de su planta baja. El segundo anfiteatro, de igual distribución, albergará la contaduría y dará fin, en su superficie central, a la visión del foyer inferior. 
De su fachada principal, destaca el gran ventanal abalaustrado de la sección central con terminación curvilínea, donde quedaba cobijado, entre estrellas, el nombre de «Cine Kursaal». A sus lados, pilastrones con acanaladuras geométricas, círculos y estilizaciones vegetales, rematados en los piramidiones centrales —hoy desaparecidos— de su cornisamiento. 
Señalar, también, las enormes molduras de las puertas —junto a la de la derecha se asienta la cartela—, que relacionan los dos primeros pisos, así como la unión del recercado para las luces de las plantas superiores. Su composición recuerda a la elaborada para el «Teatro Apolo-cine Losada» —en la calle Paz Novoa, Orense—, en febrero de 1926, por el arquitecto D. José Antonio Lorenzo Vargas —inaugurado en 1928—. 
La fachada lateral muestra el primer proyecto en
 su tramo inicial, y la ampliación subsiguiente, en el
 posterior, compensando su fisonomía apaisada, en la
verticalidad de sus elementos estructurales, que permite 
definirlo dentro de la tipología de los nuevos «Templos oscuros» del siglo XX. 
A las reformas llevadas a cabo, del 20 de junio al 27 de octubre de 1951, le sucede, después de la realizada en 1969, actualmente, el Proyecto de Ejecución de las Obras de Ampliación, Remodelación y Restauración del Teatro «Kursaal-Nacional» de Melilla, del arquitecto Dr. D. Rafael García Diéguez —planimetría a 8 de enero y memoria técnica en marzo de 2008—, con un presupuesto de 6.418.738’94 euros, promovido por la Consejería de Fomento de la Ciudad Autónoma, una vez adquirido el inmueble a su último propietario D. José Pérez Hurtado y adjudicadas a la empresa almeriense Jarquil. 
La polémica política y técnica, de su adquisición y reforma, se ha visto aliñada con la aparición de restos humanos —octubre 2009—, finalmente, como nos informa el periodista Alfonso Núñez, en palabras del Sr. Marín, «sin interés arqueológico».

sábado, 23 de junio de 2018

Edificio La Pilarica

Asentado sobre los solares 84 y 85 del Barrio Reina Victoria —hoy, Héroes de España— tiene su precedente edificatorio en la concesión al Sr. Montes (D. José), el 9 de octubre de 1909, de la citada superficie (330 m2), por el General Presidente de la Junta de Arbitrios, D. Pedro del Real. 
El plano del proyecto para la construcción de una casa a tres vientos, con plantas de sótano —aljibe—, baja —comercial— y alta —viviendas—, firmado por el capitán de ingenieros D. Eusebio Redondo y Ballester el 10 de marzo de 1910, y revisado por el técnico D. Emilio Alzugaray, será autorizado el 25 de abril del mes siguiente. 
Con un coste total de 55.000 ptas. —contando con los honorarios del ingeniero (2.650 ptas.)—, quedará concluido el inmueble con la adición del molduraje vegetal —inexistente en el proyecto— en sus paramentos, librándose el certificado de habitabilidad, por el ingeniero de la Junta D. José de la Gándara, el 15 de abril de 1911. 
En sus bajos, D. Juan Montes Hoyo, instalará «La Industria» —ferretería, cristalería, drogas, ultramarinos y coloniales—, la cual sufrirá un incendio el 1 de abril de 1913, a primera hora de la mañana, en su sótano, donde estaba instalado el almacén y en presencia de los empleados D. Segundo Domínguez y D. José Aguilar. Una manguera de gran longitud, [será]alimentada con agua procedente del pozo del Mundial Pabellón (sic). 
Al día siguiente, nos relata el periódico local: El historial de esta finca no es nada halagüeño. Ayer se recordaba que durante su construcción se derrumbó parte de un muro. Más tarde se vio invadida por las aguas del cauce del Polígono, una mañana de fuente tormenta. Las pérdidas que experimentó el sr. Montes en aquella ocasión, se elevaron á más de ocho mil pesetas... Vaya, que es una casa con «pata» (sic). 
En su azotea, se instalará la galería fotográfica de «Luque y Valle». En sus bajos, además de la ferretería, se ubicará «La Parra», de D. Antonio Rodríguez Platero, con vinos y licores de reconocidas marcas. En 1915, concretamente en diciembre, la ferretería pasará a manos de su hermano D. Antonio Montes Hoyo. 
El mes de junio de 1928 nos marca la redacción, por parte del Sr. Nieto, de la memoria del proyecto de reformas y ampliación de dos nuevos pisos en el predio del Sr. Montes, siendo, en el mes siguiente, cuando se rubriquen los planos y se autorice, por el técnico municipal Sr. Jalvo Millán, su construcción. 
Reforzados los elementos sustentantes inferiores, se alzarán los dos nuevos pisos —muros de ladrillo y viguería de hierro—, con tres viviendas cada uno, ubicando las estancias principales en las líneas de fachada y la cocina y los servicios en contacto directo con el patio interior. 
Dichas obras se verán ampliadas —en el momento de su construcción— con la redacción y autorización de un nuevo proyecto, a principios de diciembre, para la adición retranqueada de cuartos lavaderos y una pequeña vivienda en su azotea. Los trabajos principales finalizados a mediados de 1929, tendrán un valor aproximado de 120.000 ptas., alcanzando los honorarios devengados por la redacción y dirección de las obras —satisfechos el 4 junio 1930— la suma de 6.000 ptas. 
Las fachadas, de dieciséis vanos por planta, irán estucadas y se ornamentarán de piedra artificial, en las sobre ventanas, con diseños de festón floral y cinta —en su primer piso—, placados de ramificaciones vegetales y fruto circular central —en su segundo—, y porta- da curvilínea con floritura —en su tercero—. 
Su entrada principal —Avda. Reyes Católicos— quedará escoltada por las grandes pilastras definidoras de entrepaños, y señalada, de forma ascendente, por el frontón triangular denticulado, el vuelo de su antepecho y la cartela custodiada por los bustos femeninos de atributos sostenidos y resaltados, que se elevaban, en su día —hoy remozado—, hacia un cornisamiento abalaustrado, rematado por pináculos bulbosos y de exorno secesionista. 
Su chaflán a la Avda. Juan Carlos I cuenta con el
 desarrollo de un mirador en sus dos primeros pisos, que
nos señala, ante la ausencia de su opuesto, la impor
tancia de la confluencia de estas dos vías, diseñando
su entrada a la Avda. Reyes Católicos en idéntica con
cepción estilística con la empleada en la realización del «Acueducto». 
En sus bajos, tras el establecimiento de los Sr. Montes (Juan y Antonio), se asentará: Ferretería «La Española» de D. Julio Garcerán (1926), el almacén de tejidos y confecciones «La Pilarica» de D. Felipe Pueyo Tous —propietario del inmueble a partir de 1935—, que ha servido para nominar el edificio. Posteriormente, «Salvador artesano» —Zapatería—, luego «Charivari» —ropa juvenil— y hoy en alquiler, a continuación «Piluca» —lencería—, y en la esquina que da a la calle Severo Ochoa, «Eyra» —perfumería y complementos—. Entre sus inquilinos más sobresalientes, destacamos: el médico militar Sr. Triviño y el abogado D. Leopoldo Queipo (1931), junto al propio D. Juan Montes Hoyo que mantendrá su Oficina principal hasta el año 1935.

sábado, 16 de junio de 2018

Edificio el Acueducto

El año 1910 marca el inicio del expediente edificatorio de toda la manzana que venimos analizando, con la concesión provisional, por parte del General Arizón —14 de mayo— de los citados terrenos a D. Enrique Cucurella Vidal, para la construcción de unos pabellones de madera, cuya condición primera, es: Los usufructuarios no tendrán derecho á indemnización cuando por causa de guerra hubiera de ordenárseles la destrucción de la finca (sic), lo cual nos habla de la precariedad de la propiedad en la urbe y la valentía, osadía en algunos casos, apostando por las expectativas de la ciudad. 
Los barracones que recibirán el nombre de «Mundial Pabellón», estarán destinados a viviendas y restaurante (1.326 m2) —junto al «Circo de Variedades»—. En uno de ellos, se ubicará el reconocido «Restaurant Mundial Pabellón», Magnífico local construido exprofeso. Servicio esmerado, por cubiertos abonos y a la carta. Reservados para familias. Especialidad en banquetes (sic). 
En otros de los pabellones estarán representados: «J. Esteva» de Barcelona, fabricante-inventor (1911), entre otros, de tejas irrompibles y cartón cuero arenado, posteriormente, según el listado de socios de la Cámara Oficial de Comercio, D. Eleuterio Cuadril —minero (1914)— y D. Andrés Gómez Giral —impresor (1917)—. 
Cumplidos los dos años concedidos en usufructo del citado solar, el Sr. Cucurella solicitará su concesión definitiva el 9 de marzo de 1912, comprometiéndose a la capitalización de su canon en diez anualidades y a construir, sobre él (1.384’25 m2), edificios de mampostería con arreglo al proyecto de urbanización aprobado
Un año más tarde, concretamente el 21 de mayo de 1913, se le informará favorablemente, por parte del ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara, la instancia presentada el 16 de mayo (por poderes, D. Pedro Sanabra) del proyecto de construcción de un edificio redactado en Barcelona, el 25 de septiembre del año anterior, por el arquitecto catalán D. José Domènech Mansana, con una composición y materiales dentro de la estética mudéjar. 
Para ello, deberá abonar el correspondiente arbitrio y timbre (492’33 ptas. y 7 ptas.), si bien no sabemos, a ciencia cierta, por qué no se llevó a cabo el proyecto. Tal vez, los bajos rendimientos de su anterior empresa y la más que posible rentabilidad con la venta de su superficie, pueden llegar a justificar, suficientemente, un cambio radical de intenciones. 
Será, finalmente, en el mes de marzo de 1928 cuando, bajo la rúbrica del Sr. Nieto, quede redactado este inmueble en chaflán, con fachadas a la calle García Cabrelles y Avda. Reyes Católicos, para el secretario de la sección de tejidos de la Unión Gremial Mercantil de la ciudad, D. José García y Alvaro. 
La empresa «El Acueducto» ha permanecido en sus bajos hasta el primer quinquenio del presente siglo —ubicándose anteriormente a la inauguración del inmueble, en Alfonso XIII, 20 (3 enero1930, hoy Avda. Juan Carlos I Rey)—, siendo sustituida, actualmente, por la franquicia «Mango». 
Destaca su primer piso, sobremanera, al estar confeccionado a modo de entreplanta, señalándose su separación con los superiores — viviendas— por medio de unos voladizos, de balaustres torneados que, sobre ménsulas curvilíneas con hojas de acantos y rosas abiertas, darán lugar a los balcones corridos de fábrica de su planta principal. 
Dicho entrepiso, prolongación de la planta baja en el proyecto, señala los vanos adintelados con la moldura de su clave, abarcando su luz, en un primer momento, el entrepaño existente entre sus grandes pilastras. En el chaflán situará el arquitecto su firma «pétrea» —modelo analizado en la calle Lope de Vega, 6—, confirmando, con ello, a la par que su autoría, su finalidad publicitaria. 
Los pisos superiores se caracterizan por los vuelos rectangulares y semicirculares de sus balcones, la rejería de los antepechos y las líneas segmentadas que, en las sobre ventanas, cobijan el círculo y la palma, siendo, sobre todo, las grandes pilastras adosadas las que se singularizan por la palmeta y pinjante —discos, flores cuadráticas y «C» contrapuestas—, culminadas por esferas gallonadas. 
Pero será, sin lugar a dudas, el remate del inmueble en su sección achaflanada lo que nos retraiga, de nuevo, a la aplicación y la lozanía del Art nouveau, al contemplar lo sinuoso de sus herrajes intermedios y el frescor en la mirada de unos rostros juveniles de largos y ondulados cabellos coronados por flores, como Termes o Hermes que se desarrollan en el fuste de su pilar con tres líneas verticales que cercan el crecimiento interior de una planta trepadora. 
Con este edificio, ejecutado por el constructor de obras D. Pedro Martínez, entramos de lleno en el periodo de los grandes diseños del barcelonés en el ensanche. En él se iniciará esa transición paulatina que, abandonando los presupuestos ornamentales del modernismo floral y asentándose en el secesionismo, nos conducirá, por medio del Art déco, al racionalismo arquitectónico.

sábado, 28 de abril de 2018

Casa de Lázaro Torres

Casa Lázaro Torres
En la misma manzana que el inmueble Miguel Gómez Morales, se levanta este edificio entre medianerías, con fachada a la calle García Cabrelles, proyectado en febrero de 1928 por el Sr. Nieto, para el contratista de obras D. Lázaro Torres.

Este notable constructor que comienza su actividad profesional a principios de los años veinte, va a contar entre sus obras más significativas con la fábrica de harinas de Beni-Enzar, el colegio israelita, la Sinagoga de Yamín A. Benarroch —ya aludida— y, como no, la presente edificación de su predio.

El 6 de abril de 1929, reconocida la casa de planta baja y tres pisos, se librará el informe favorable, por parte del arquitecto municipal D. Mauricio Jalvo Millán, para la oportuna baja en el arbitrio de vallas y la concesión de la licencia para su habitabilidad.

El diseño del proyecto, destinando los bajos para fines comerciales y los superiores para viviendas, parte del modelo de la Casa Heribert Pons en Barcelona —Rambla de Cataluña, 19 y 21— del arquitecto D. Alexandre Soler March (1907-1909), que según Cirici, es el paradigma del modernismo secesionista. Derivación del anterior ejemplo es, también, el proyecto de D. Javier Goerlich Lleó (1914) para la casa Barona en Valencia —Marqués del Turia, 70—, donde la reiteración del prototipo del Sr. Soler sigue desvelando el repertorio formal centroeuropeo.

La reinterpretación del Sr. Nieto se basa, formalmente, en la introducción de un gran mirador curvilíneo que abarca el paramento central de los dos primeros pisos, dando espacio al voladizo de la última estancia, que remata y singulariza al inmueble, por medio de una balaustrada —hoy remozada—, en la misma línea del antepecho de azotea de las secciones laterales.

Detalle de la fachada
En él, destaca, por un lado, la disposición —ya clásica— de los listeles de su carpintería y cristales polícromos, por otro, la novedad en el dibujo de sus balaustres, pero, sobre todo, en los rostros de los efebos que, con sus coletas ensortijadas y el cuello engalanado por un doble collar de perlas, resaltan las claves de los arcos —carpanel apainelado— quedando enmarcados por una orla de festones de tulipanes y cintas que enlazan con la hoja de acanto de sus ménsulas extremas.

Las grandes pilastras adosadas o contrafuertes que dividen los paramentos y los entrepaños —de azulejos— reflejarán en su desarrollo, la disposición incisa de tres líneas apaisadas y tres verticales —en su tercio superior— y, resaltadas en su caja, un encintado de círculos y hojas de laurel —en sus tercios inferiores—, culminando sus terminaciones en pináculos coronados, donde se asientan cúpulas bulbosas rematadas con agujas, en las centrales, y bolas en las extremas.

Entre los más elevados servirán de enlace, enriqueciendo su pretil, los herrajes —hoy inexistentes— de círculos concéntricos evolucionados en bandas tripartitas que invadían, relacionándolos, los intermedios de las claves resaltadas de su terna de vanos superiores, donde el motivo central apunta el eje de simetría del edificio.

Motivos ornamentales
En las calles laterales, su cerámica epidérmica —verdosa y brillante—, se conjuga con el recercado de las luces que se prolonga del primer —vanos quebrados, con cinta, festones y guirnaldas, en su prolongación— al segundo piso, rematándose en un arco semicircular que, radialmente, dispone sendas ternas de petunias, separadas por la resaltada clave que sirve a su vez de ménsula, con motivo ornamental de hoja de acanto —que se repite en las repisas laterales—, a la línea de cornisa.

Su planta baja, muy reformada —actualmente, «La Ciudad de Valencia», anteriormente «El Caracol», a la izquierda del portal y, a su derecha, «Triángulo» y un vano expositor de la casa anexa «Vicente Martínez»—, cuenta en su abertura central con el diseño prístino del proyecto, del que han quedado mermados los dos pilares de capitel floral como preludio de una hojarasca engarzada, donde se inscribe el número identificador —primitivo «3», hoy oculto— de la vivienda.

El portalón de acceso a las viviendas se compartimenta en dos hojas con remate semicircular, con una pareja de hendiduras elípticas que cobijan una flor cuadrática. Encima de ellas, el portal se airea en la curvatura de unos herrajes con perfiles de jarrones que custodian en su interior corazones invertidos. Más arriba, cerrando el vano, el marco curvilíneo acristalado por medio de listeles ortogonales. Madera, hierro y vidrio se conjugan en un mismo elemento separador de lo público y lo privado.

Repisa lateral
Cuenta, asimismo, con la firma pétrea del autor utilizando el mismo diseño planteado para el edificio del Dr. Gómez Morales, en la calle Lope de Vega 6 y se reitera en el siguiente inmueble que analizamos que es, a su vez, medianil. Nos referimos al denominado como «El Acueducto».

A estas alturas, finales de la década de los veinte, estamos hablando de la longevidad y vigencia de un estilo que, sin llegar a abandonar la urbe, irá enriqueciendo, sin solución de continuidad, un repertorio formal y estructural ya asumido —clásico, histórico, exótico y modernista— y por aprehender —costumbrista, esquemático y racional—.

sábado, 21 de abril de 2018

Casa Miguel Gómez Morales

Casa Miguel Gómez Morales
El edificio proyectado en esta ocasión para el médico D. Miguel Gómez Morales queda ubicado en la primera manzana de viviendas que, por la Avenida de Juan Carlos I, da acceso, en su lado izquierdo, al Barrio del General Gómez Jordana, nombre que sustituye al del «Buen Acuerdo» por resolución de la Junta de Arbitrios de 10 de julio de 1915 (edicto 11 noviembre).

Primer edificio que se levanta en la superficie de un conjunto de solares, donde la firma del técnico barcelonés será mayoritaria —estudios siguientes—, pero no completa, al situarse, en el número cuatro de la calle Sor Josefina —hoy Lope de Vega—, el predio del contratista de obras D. Joaquín Burillo Blasco, trazado por el arquitecto Sr. González Edo y la dirección facultativa de su suegro y arquitecto municipal D. Mauricio Jalvo Millán.

Será D. Joaquín Burillo, precisamente, el constructor de la residencia del Sr. Gómez Morales. Este afamado contratista había empezado su actividad profesional en 1926, contando como obra y curiosidad la construcción de una plaza de toros para la ciudad en sólo quince días. Con realizaciones en el Protectorado (Villa Sanjurjo, etc.), llevará a cabo, también, trabajos de carpintería y ebanistería —fabricación de mobiliario— bajo sus propios diseños.

D. Miguel Gómez Morales, médico —en excedencia voluntaria por Resolución 30 enero 1960—, director Técnico de Puericultura de la Asociación General de Caridad, concejal del Ayuntamiento en varias épocas y presidente del Casino Español (1935), se casará con D.a Francisca Montes García —hija de D. José María Montes Hoyo y D.a Amalia García Luna—, su hijo, D. José María Gómez Montes, seguirá la profesión de su padre en la especialidad de pediatría.

Detalle de la cornisa
Hasta fechas recientes han tenido sus consultas: D. Fernando Artalejo (Otorrinolaringólogo) —en el bajo izquierdo— y el psiquiatra D. Manuel Quiroga Gallego. Actualmente, el estudio de arquitectura de D. Manuel Vicente Arias Bueno, «Promociones Garab» —inmobiliaria, venta de viviendas y apartamentos—, el quiropráctico Sr. Ramos Sáez y la boutique de D. Hayim Amselen Bittan.

Reconocida la casa, Sor Josefina 6 —hoy, Lope de Vega— será informada favorablemente por el arquitecto municipal —Sr. Jalvo Millán— el 1 de septiembre de 1928, se encuentra en buenas condiciones para el libramiento del oportuno certificado de habitabilidad. El inmueble de tres plantas estará dedicado, en primera instancia, casi en su totalidad a viviendas, destacando, como principal, la fachada a la calle Lope de Vega.

Esta prioridad se verá, no sólo en el tratamiento de sus paramentos, simplificado en la calle Cardenal Cisneros, sino, también, en el emplazamiento elegido para situar el reclamo autográfico del arquitecto.

De ella destaca su tipología, utilizada originariamente en edificios como «La Reconquista» o la «Casa de David J. Melul» (1915- 1917) —ya analizados—, donde la incisión del título profesional y la latinidad de su leyenda, combinan con una ornamentación vegetal que se ramifica, partiendo de su tronco, cual hiedra en hojas lanceoladas. Del centro de la base de la cartela penden recogidos en una argolla tres aros superpuestos.

Detalle de la balconada
La fachada lateral —Cardenal Cisneros—, se compone de tres luces por planta. Las ventanas inferiores partirán del zócalo granulado con una serie de franjas horizontales —producto de la hendidura de la platabanda—, que darán forma al arco de carpanel apainelado con el pretendido despiece de su dovelaje.


El primer piso dará cita al arco rebajado, simplemente recercado, cobijándose por el desarrollo de unas ménsulas —con más altura que vuelo— con ramajes esbeltos y, el segundo, al deprimido rectilíneo culminando sus claves con marcos arquitectónicos de «C» enfrentadas, volutas y ramificaciones vegetales que las cortejan y coronan.


En su fachada principal, repitiendo los mismos elementos estructurales, se destacan, por un lado, la macolla que corona la puerta de acceso y, por otro, su remate abalaustrado, dada la inflexión curvilínea de su línea de cornisa —con gotas pronunciadas y ovas y dardos— en consonancia con el frontón —semicircular y denticulado— que lo corona. En su entablamento, dos cornucopias o cuernos de la abundancia quedan, como símbolo de la prosperidad, ceñidos por un lazo.

Detalle de la fachada
Pero, realmente, lo que resalta del conjunto, sin lugar a dudas, es su mirador central compuesto de pilastras pareadas, azulejos intermedios —de herencia hispanomusulmana— y por su antepecho calado de balaustres retorcidos, que responde fielmente al coup de fouet, esencia de la fantasía arabesca del Art Nouveau. Los herrajes de los antepechos de las ventanas y los balcones, se conforman por medio de dos líneas de corazones que, invertidos en su fila superior, están unidos por barrotes torneados.

Este elemento singular —reiterado en la calle Echegaray 16 (Barrio del Carmen)—, tal vez disonante, por sus circunvalaciones, con la compostura clásica del inmueble, llega a designar el estilo de un edificio partiendo de un limitado, aunque muy significativo, apunte.

sábado, 14 de abril de 2018

Sinagoga de Yamín A. Benarroch (Or Zaruah)


Fachada de la Sinagoga
En la misma línea de fachada que el anterior inmueble, el arquitecto nos muestra una obra de encargo específica, por parte de su prócer, en una calle, en principio, de segunda categoría, donde el encajonamiento del edificio —a tres vientos— y el estilo empleado —neomusulmán—, remarcado en su exterior, deberá preservar el culto religioso al que está destinado.

Este mismo tipo de exorno y estructura va a ser retomada por el Sr. Nieto, a mediados de los años cuarenta, cuando proyecte la Mezquita Central —o masgid aljama— de la calle García Cabrelles, hablándonos de un lenguaje estilístico de inspiración medieval musulmana al que se acude, dentro del convencionalismo de la estética historicista decimonónica, para la confección de una tipología constructiva determinada. En este caso, como es asimilable, es lo antagónico al gótico, románico, bizantino del culto cristiano.

En los trabajos de ejecución de la «Sinagoga Or Zaruah» participarán como contratista de obras D. Lázaro Torres —constructor, a su vez del colegio israelita—, en la cerrajería el gran taller de D. José Palomo y en los trabajos de escultura y ornamentación D. Vicente Maeso, profesionales que compartirán, como veremos, otras obras de envergadura diseñadas por el barcelonés.

Detalle de los arcos y cornisa
Antes de pasar al análisis formal del inmueble, nos gustaría resaltar, de nuevo, el autógrafo del arquitecto, el cual, a la misma altura que en el nº 2 —ya visto—, será emplazado en la calle López Moreno, alienándolo, incluso, de la portada principal, que estará situada en un pasaje interior —designado David Melul (2009)—.

Placa rectangular, cuyo valor ornamental viene condicionado por una serie de estilizaciones vegetales o ataurique, muy desarrolladas, que envuelven el nombre del técnico. Lateralmente, sus ángulos superiores muestran la sección de un arco de herradura, limitando el contenido de la cartela, que sólo rompe su total asimetría con la palabra «arquitecto». Su composición puede estar inspirada en el letrero, diseñado por Gaudí, de la Compañía Trasatlántica para su pabellón en la Exposición Universal de Barcelona (1888) y encontrado en el obrador de la Sagrada Familia.

Este inmueble con funciones litúrgicas hebraicas será construido, por D. Yamín A. Benarroch —propietario y fundador—, como reza en la lápida interior, en el mes de Elul de 5685 (agosto-septiembre 1925), en memoria del autor de sus días D. Aquiba Benarroch. Conformado por tres plantas, estará dedicado a almacén en sus bajos (posteriormente, Delegación en Melilla de la Agencia Tributaria) y en su primer estadio a vivienda (para el propietario), albergando, en su último piso, a la sinagoga en sí. 

Interior de la sinagoga
Lugar de culto e iluminación, de ahí su denominación de «Luz Santa», sobrecoge por la capacidad lumínica irradiada desde sus lámparas colgantes —y de pie— o la gigantesca Menorah de ocho brazos, así como la nobleza en la carpintería de su mobiliario.

La concepción ecléctica en su repertorio ornamental interior se resalta, entre otros, en la configuración de su imposta de mocárabes nazaríes —repetida a modo de friso en la tribuna—, sus arcos califales —cristaleras policromadas con listones en zig-zag— y el zócalo de mármol, con apuntes secesionistas —círculo con tres bandas—, que circunda la sala. A nivel estructural, destaca la ausencia de cualquier tipo de sostén intermedio, para una nave cuya magnitud parece querer reclamarlo.

En el centro de la sala, se dispone un ornamentado Tevá —en madera de roble— para la lectura de la Toráh; en uno de los lados menores, el elevado matronium, en el otro, la magnífica portada orientada a Jerusalén del Hejal —sentido en el que deben orar los hebreos— en cuyo interior se guardan los pergaminos sagrados.

El frente del inmueble más visible —López Moreno—, considerado como lateral, desarrolla cuatro vanos en sus dos primeras plantas, con el despiece de su dovelaje en el arco de herradura inferior —conteniendo la estrella de David— y el enriquecimiento superior de las enjutas por medio del diseño geométrico y polícromo de sus azulejos vidriados.

El último piso gemina el arco de sus luces a través de las columnas adosadas de esencia hispano-musulmana, superponiendo cual cenefa, en su mitad superior, la abstracción de unas muqarnas, cuyas angulaciones contrastarán con el almenado escalonado, de origen sirio, de su cornisamiento. Las crujías del edificio prolongan sus pilares en piramidiones seccionados, apoyándose en ménsulas- matacanes de líneas mixtas.

Interior adornado con madera de roble
La fachada principal, reiterará, de manera más o menos acusada, los distintos elementos analizados, rompiendo su disposición simétrica, descentralizando su acceso —con un maravilloso trabajo de ebanistería, donde destacan la pareja de pegasos —caballos alados— rampantes sosteniendo el escudo con la estrella de David y, en sus paneles, rosetones con octogramas agudos de múltiple simbología (cósmica, terrenal, plenitud o regeneración)— y ocultando una visual, pretendidamente deseada al sobresalir en su calle central un mirador —donde se ubica el Hejal— y su cornisamiento, a modo de hastial escalonado.

No se puede hablar de un retroceso en la evolución estilística del arquitecto, sino, más bien, de la asimilación y el uso consciente de un repertorio formal historicista, cuyo bagaje universitario ha de satisfacer cualquier tipo de demanda.

Puedes visitar también: Sinagoga Or Zaruah o Yamin Benarroch

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