sábado, 13 de enero de 2018

Los íberos y beréberes

Origen de los íberos
La zona Norte del actual Reino de Marruecos, la parte que en la actualidad muchos llaman «el Rif», y que abarca desde el Atlántico hasta el cauce del río Muluya, y limitado al Sur por el conocido paralelo del «pasillo« o «boquete» de Taza, es la región que nos acontece, por su vinculación con Melilla y Ceuta, así como con sus habitantes, hermanos de nuestra raza íbera.

Esta nación, que ahora se encuentra anexionada al sultanato de Marruecos, por obra, gracia y capricho francés; siempre fue parte indisoluble del Sur de la Península Ibérica y en todo caso, independiente.

Ya sabemos que la historia es irreversible, pero también sabemos que no siempre es la justicia de la razón. Que a veces perdona o engrandece al culpable y se salta generaciones; pero nunca se le escapa los pueblos. ¡Cuántos herederos inocentes, individuos o sociedades, no han perecido por sus antepasados culpables!

Podemos pues decir, con todo el conocimiento de causa que nos ampara, que el Rif, debería ser hoy, según su tradición étnica e histórica un Estado independiente.

Mujer íbera
En el estudio realizado profundamente sobre el Rif de Michaux Bellaire, traducido por Cerdeira, e institulado «Apuntes para la historia del Rif», en la página 76, dice lo siguiente: «Son, pues, los rifemos la genuina representación de los habitantes del tan conocido Blades Siba, y el territorio del Rif puede y debe desde luego considerarse como uno de los tres grandes estados beréberes de Marruecos, independientes de hecho, país normalmente insumiso en continua y franca hostilidad contra los sultanes, a los que, sin embargo, no dejan de respetar cuando les conviene, y en general, región que ha perdurado en su rebeldía contra todo poder exterior, romano, godo, cristiano o musulmán, que pretendió con o sin pretexto justificado, inmiscuir con ellos su vida social».

Con inquietud, continuando investigando sobre el origen de las primeras tribus que poblaron la parte Nororiental de África, vemos que Mármol, siguiendo al León Africano, da como más digna de crédito la tradición de que lo primeros pobladores de África Septentrional fueron cinco linajes beréberes, que en su época conservaban los antiguos nombres de Zinhagia, Muçamuda, Zeneta, Havara y Gumera. Y en relación con los últimos indica que «moran en la sierra el menor Athalante (cordillera rifeña), que caen sobre la costa del mar Mediterráneo, y ocupan desde los confines de la ciudad de Ceuta hasta la última parte de la Mauritania Tingitana, donde confina con la Cesariense (río Muluya).

En la zona de Utlega (Gumera) existe un cementerio en donde está enterrado un alfaquí llamado Agmir, que fue el fundador, oriundo de Gumer.

Ptolomeo, distingue en el Norte de África los llamados «Metagónicos», que habitaban en las zonas próximas al Estrecho, de los cuales obtenían los cartagineses sus mercenarios, los «Socossi», en el mar de la Iberia, es decir, los habitantes del Rif, y d los que Tissot afirmó existen en la actualidad una fracción en el Uarga; los «Mazices» antiguos, que eran los actuales beréberes (Amazigh), recuerdan las palabras transcritas en documentos egipcios: matices y maxuax (de Masoc).

Guerrero íbero
Tácito describe a los mauritano tingitanos como gentes rebeldes pero nobles, aunque, a veces, de carácter quisquilloso y pendenciero.

Existen muchísimas opiniones de tratadistas árabes y berberiscos, que con respeto a los orígenes del beréberes, dicen lo siguiente:

  • 1º Que descienden de Abraham por Yeksan
  • 2º Que son yemenitas
  • 3º Que son ghasanidas
  • 4º Que son himyeritas
  • 5º Que es una fracción del pueblo de Goliat
  • 6º Que es una mezcla de cananeo y amalectiras que se extendieron después de la muerte de Goliat y fueron transportados por Ifrico, desde Siria, para invadir el Maghreb, llamándoles berberiscos.
  • 7º Que proceden de Cam, hijo de Noé, siendo su abuelo Beréber.
  • 8º Análoga a la anterior por su procedencia de Beréber, pero descendiente éste de Ser, hijo de Noé.
  • 9º Que son procedentes de diferentes tribus Himyeritas, modestias, comptos, amalecitas, cananeos y coreichitas, reunidas en Siria, formando una sola tribu, que se llamó beréber por Ifrico.
  • 10º Que son descendientes de Cobt, hijo de Cam, y que al establecerse éste en Egipto sus hijos fueron hacia el Occidente, fijando su residencia en el territorio que se extiende, desde la frontera de Egipto, hasta el océano Verde (Atlántico) y el mar de Andalucía, pasando por Barca hasta el límite del gran desierto, encontrando allí vecinos inmediatos de raza negra y ocupando una de sus familias, los Luotas, a Trípoli y otra, los Nefza, un lugar cerca de dicha ciudad, desde donde avanzaron a Cairuan para internarse y llegar a Toherf, Tánger, Sigilmasa y Sus-el-Acsa, siendo el núcleo de la población Senhaya y Ketama.
  • 11º Ibn Jaldún, como el más célebre historiador en asuntos beréberes, también nos da su opinión: «Los berberiscos son descendientes de Canaán, hijo de Cam, hijo de Noé; su abuelo se llamaba Mazigh, sus hermanos eran los gergesianos y parientes suyos los filisteos. En Siria sostuvieron luchas éstos contra los israelitas y durante ellas apoyaron a los primeros descendientes de Canaán y los gergesianos». Añade que son falsas las pretensiones de los genealogistas berberiscos acerca del origen árabe de éstos, fundándose para ello en que la situación de los lugares habitados por estas tribus y el examen del lenguaje extraño, hacen ver suficientemente claro que no tienen nada de común con los árabes exceptuando solamente a los senhayas y a los retamas que, «según la genealogía árabe, pertenecen a esa raza».
Localización de los beréberes
Como hemos visto, en todo lo dicho hasta ahora, no está nada claro el origen de los beréberes, dados las diferentes opiniones que existen entre los autores árabes y beréberes.

Con respecto a la lengua beréber, Tamazigh, Tarifit, o como yo creo, la Jafetit, tiene diferencias fonéticas muy marcadas de un lugar a otro, por lo que durante algún tiempo se creyó que se trataba en realidad de lenguas diferentes, siendo así que la unidad común es indudable, debiéndose toda diferenciación a que la evolución ha sido desigual, según el carácter étnico de unas tribus con respecto a las otras, influyendo, asimismo, la compartimentación geográfica del país. Siendo así que la lengua de los quebrantas es semejante a la de los beni senasen; que la de los kelaias próximos a Melilla sufren en la fonética profundas atenuaciones que se acentúan en Beni Said y que llegan al máximo en Tensaman, quedando aislados los de la punta del cabo de Tres Formas.

En esta punta de Tres Forcas, desde algo antes del arroyo de Aguilman o Charranes, línea separadora de lo que es el final del cabo, encontramos, quizá, uno de los núcleos más primitivos de los íberobereberes. ahí, donde el arte, los oficios, las costumbres y todo lo referente a la vida, continúa en el «status quo», que constituye la esencia de su civilización. Nada ha variado en el íberobereber; nada ha progresado, nada ha cambiado, ni en la materia ni en la forma.

Bandera Amazigh
Para Renán, no parece muy claro a cuál de las grandes agrupaciones lingüísticas pertenece el idioma de las tribus del Norte de Marruecos. No parece pertenecer el beréber a la familia semítica, pero sí, en cambio, haya experimentado la influencia secular de estas lenguas, como consecuencia de las relaciones mantenidas por los cartaginenses y con los árabes que invadieron el África septentrional.

Otras autoridades, como Neuman y Slane, creen adivinar en el beréber la trilitaridad de las raíces de sus voces, lo que es una característica peculiar de ciertas lenguas semíticas, y del árabe concretamente, opinión que comparte modernamente Ricard.

Laoust cree más seguro la concomitancia del «corto» con el beréber influenciados ambos idiomas por las lenguas habladas por otros pueblos no sometidos, tal como el egipcio, el abisinio, el púnico, el latino, el griego y el árabe.

Schuhart, en cambio, afirma que en este idioma hay formas que marcan afinidad con el griego, pero no así con las formas de latín correspondiente.

El gran autor berberólogo, Fr. Esteban Ibáñez, en su «Diccionario rifeño-español», nos dice: «La lengua beréber, a la que los indígenas denominan Tamaxirk o Tamaçirt (Serha), se nos presenta hoy ramificada en variedad de dialectos que, aunque idénticos sustancialmente en su urdimbre gramatical (fonética, morfología, sintaxis) y con el fondo lexical común, ofrecen, no obstante, características que determinan las aludidas agrupaciones dialectales. los dominios lingüísticos actuales de la lengua beréber resultan muy difíciles de señalar con precisión, ya que la invasión de lenguajes extraños -el árabe principalmente- han convertido el norteamericano en una especie de mosaico en el que aparecen entrecruzados ambos idiomas, con las más arbitrarias modalidades. El árabe ha dominado los llanos y las vías y pasillos de comunicación, conservándose el beréber en las montañas y puntos aislados de la moderna civilización. A veces emergen focos berberógenos en zonas ya casi totalmente arcaizadas. Tampoco es infrecuente el fenómeno del bilingüismo. El árabe es el lenguaje oficial en zocos, transacciones comerciales y actos político-religiosos-judiciales, reservándose el uso de la lengua beréber para los actos privados y de vida familiar. En este aspecto, jugo un papel importantísimo en lo referente a la conservación y prolongación de la lengua, la mujer beréber, muy al margen del mundo exterior».

Tienda bereber
Con respecto a la mujer beréber, Ghirelli, en su obra, «El norte de Marruecos», nos confirma diciendo que el beréber tiene una vitalidad extraordinaria. Recuerda el autor a este efecto, cómo al desaparecer la influencia romana, desapareció también el uso del latín, volviendo los beréberes a usar su idioma primitivo. Una de las razones principales de la vitalidad del idioma beréber es la fidelidad de las mujeres a su antiguo lenguaje. Allí donde se habla beréber éste es el único idioma que saben casi todas las mujeres, y de ellas lo aprenden sus hijos.

La generalidad de los autores berberólogos distinguen claramente tres grandes sectores dialectales: el rifeño, el beréber y el susi, cuyos dominios lingüísticos se hallan enclavados, como si de Estados independientes se tratara, en las regiones Septentrional, Central y Meridional del actual Marruecos respectivamente. Más concretamente: el rifeño en las regiones montañosas del Rif; el beréber en el macizo y estimaciones del Medio Atlas, y el susi en las vecinas zonas del Grande y Anti-Atlas.

El continuo investigar sobre estas tribus norteamericanas que nos rodean, y que nadie puede precisar su origen, me llevó lógicamente a consultar el primer libro de historia sobre el mundo, el «Antiguo Testamento de la Sagrada Biblia».

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Quizás te interese

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...