sábado, 17 de marzo de 2018

Telegrama del Rif

Fachada del Edificio Telegrama del Rif
Si significativa es en las patas del elefante la participación del Sr. Paraíso, no lo será menos para «El Telegrama del Rif» la presencia de la figura del militar y periodista granadino D. Cándido Lobera. Fundador y director de este rotativo local (1 marzo 1902) con difusión internacional y mensajero del acontecer diario, cuyo futuro se singularizará al ser pieza clave —como Presidente de la Junta Municipal— en el trasvase a la sociedad civil del régimen administrativo de la ciudad en manos castrenses.

Decidido al traslado de los talleres de su periódico de Melilla la Vieja —c/ Iglesia, 2 y 4—, al Ensanche —c/ Santa Bárbara (hoy Ejército Español, 2)— verá con buenos ojos la licitación de 15 de abril de 1910, adquiriendo en propiedad, a 13 de octubre de 1911, el solar 185 (315 m2) del Barrio Reina Victoria —Canalejas, hoy Ejército Español 16-Cándido Lobera 6—, del que había salido adjudicatario D. Luis Sunyer de Bofarull. El 28 de diciembre de 1912, saldrá el primer número elaborado en la nueva Sede.

La planimetría del proyecto de planta baja y principal, estará rubricada, en agosto de 1912, por su redactor y director, el Sr. Nieto, el propietario Sr. Lobera, así como con la firma, en su examinado, del ingeniero militar de la Junta: D. José de la Gándara. El contratista D. Miguel Adelantado, comenzará las obras, hipotéticamente, el día 8 de agosto de 1912, comprometiéndose a que la obra sea bien construida, á estilo de Valencia (sic), según reza en el presupuesto que presenta el día anterior.

Detalle del balcón
El presupuesto «total general» de la construcción —septiembre 1912— alcanzará la cifra de 47.585 ptas., incluyéndose en el mismo los honorarios del arquitecto por la cantidad de 2.265 ptas —el cual rebajara 0’90 % de lo establecido por R. D. 3 noviembre 1905—. El valor del inmueble quedará certificado finalmente, por el técnico barcelonés —a mediados del mes de septiembre de 1913—, en la cantidad de 68.000 ptas.

La construcción será a base de mampostería ordinaria y verdugadas mixtas para los muros medianeros y de fachada, complementándose con la utilización exclusiva del ladrillo para la caja de escalera y los pilares. A su vez, se dispone de dos columnas de hierro fundido por planta que irán cubiertas utilizando la viguería de hierro y la bovedilla tabicada. En su interior cuenta con: puertas vidrieras y a la granadina, cancela de madera en el vestíbulo, pinturas —aceite y temple—, y algunas dependencias son empapeladas.

La distribución de la casa se reducía, en su planta baja, a una esmerada instalación para la electricidad y maquinaria a ubicar y, en el primer piso, se disponían dos viviendas totalmente descompensadas en cuanto a numero de estancias y a su correspondencia con luces-balcones a la calle, si bien, la certera colocación de las piezas no descartaba, en un futuro, su unión por una zona de paso entre ambas cocinas.

Detalle floral
El alzado del edificio, consta, en su planta baja y por fachada, de tres vanos con arcos de medio punto abocinados, donde destaca la clave moldurada sobre el resto de las dovelas. A la altura de la línea de impostas y a modo de friso, se disponen unas cintas de flores en desarrollo —rosas— que enlazan y lo separan, a su vez, de la parte inferior, diseñada por la superposición de platabandas de distinta textura hasta su conexión con el zócalo.

La evolución de las ménsulas centrales finalizadas en pinjantes, nos enlaza ornamentalmente con el piso superior, el cual, sobre un lienzo simulado de sillería, abre cuatro vanos adintelados —agrupándose los centrales con antepechos rectangulares de fábrica y los extremos con balaustres de herraje sobre vuelo semicircular—. En su clave, con un trino de flores voluminosas —malvas y petunias— que se desarrollan, arquean y vencen, en sus ramas, con hojas lanceoladas. La cornisa se traza a modo de friso, cuyos puntos de enlace o cima vienen crestados por crecimientos florales y resguardan el arriate de la azotea, donde las plantas colganderas darán vida, sobre su paramento, a lo inerte.

Chaflán acristalado
Pero lo más destacable es el chaflán con su luz acristalada ovalada —con dos columnas de capiteles florales— y mirador tripartito —cuya resistencia debe ser repasada por el arquitecto ante el temor del propietario por su falta de estabilidad (31 mayo 1913)—, terminado en hastial escalonado —flores cuadráticas— y cortejado por las crujías de fachada —en la de la derecha, la firma pétrea del arquitecto a modo de pergamino—, con sus tres bandas incisas, que se rematan, en su cúspide, por pináculos bulbosos. El floralismo voluminoso del Art Nouveau y la estilización natural —por lo geométrico— de la Secesión, nos empiezan a definir el inicio de toda una primera etapa híbrida, dentro del fenómeno modernista, del arquitecto en la ciudad.

Posteriormente, en mayo de 1927, el arquitecto barcelonés, presentará el Proyecto de [3] habitaciones en la azotea y reformas en el piso principal..., con un valor de 7.910 ptas., si bien, en el transcurso de su ejecución se producirá una segunda ampliación sobre el ya redactado (16.581’15 ptas.), alcanzando el total, por las mejoras introducidas, según la liquidación del contratista D. Juan Sánchez Calleja (1928), la suma de 36.950’73 ptas. En el año 1941, la propiedad será de Dña. Francisca Peré —Viuda de Lobera— y, a principios de este siglo, como consta en el proyecto de ampliación de un segundo piso del arquitecto D. Manuel Ángel Quevedo Mateos (noviembre 2001), a Dña. Asunción Bassets Patricio.

En sus bajos, después del cierre de la rotativa en su tercera época —del denominado, desde 1963, Telegrama de Melilla—, ocuparán sus bajos: las entidades bancarias: BEX, BEX-Argentaria, BBVA —década de los 90 y principios del presente siglo— y, actualmente, La Caixa.

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