sábado, 5 de septiembre de 2026

Parque Forestal Juan Carlos I

De todas las zonas verdes y de esparcimiento que se han creado a lo largo de estos años hay una especialmente importante que merece toda nuestra atención. Es, sin duda, el Parque Forestal Juan Carlos I. Una obra inaugurada en su primera fase en 2007, que permitió recuperar el amplio espacio de la antigua Granja Agrícola de Melilla y que se ha convertido en un valor en alza para el conjunto de la ciudad.

Empezó a esbozarse a finales de los 90 pero no tuvo su proyecto definitivo hasta 2004 y supuso una inversión inicial de más de 5 millones de euros.

Su gran superficie, de unas doce hectáreas, lo convierte en un auténtico pulmón urbano, con más de 200 especies de plantas distintas, cuyo número crece progresivamente.

Pero, además, es mucho más que un Parque con lagos, zonas infantiles, de descanso o lugares de reunión. Con la inclusión en su recinto del Centro de Interpretación Ingeniero Ramón Gavilán que alberga un interesante Museo de Fósiles, y la Granja Escuela Felipe VI, dedicada a la terapia y el aprendizaje, conforma un conjunto mucho más completo y de posibilidades versátiles, entre las que se incluyen, por ejemplo, la creación de zonas de huertos que actualmente cultivan los beneficiarios de la Residencia de Mayores.

Sin embargo, el Parque Forestal no es el único que tenemos en Melilla. Junto a él, nuestro histórico Parque Hernández también fue objeto de una amplísima remodelación inaugurada en diciembre de 2010, que permitió sanearlo al completo mejorando notablemente el estado de su flora.

Y junto a ambos, el Parque Lobera, objeto de actuaciones a lo largo de estos años pero que actualmente cuenta con un nuevo proyecto que permitirá no solo rehabilitarlo, sino convertirlo en el gran céntrico parque de primer orden que merece ser.

Especial mención merecen los Jardines del Agua, integrados parcialmente en nuestro litoral y de próxima prolongación visual con las obras en marcha en la desembocadura del Río de Oro.

Todo en beneficio siempre de una Melilla que, a pesar de su extremo crecimiento poblacional en estos últimos 26 años (casi 20.000 habitantes más) ha sabido conservar sus principales pulmones, crear el gran Parque Forestal y apostar también por preservar y mejorar nuestro Medio Ambiente.

Inaugurado en su primera fase el 14 de septiembre de 2007, este nuevo y moderno espacio verde se creó en algo mas de 7 hectáreas de los terrenos que antaño ocupara la Granja Agrícola del Estado, fundada en 1912 para el desarrollo agrícola y ganadero de Melilla y la zona oriental del Protectorado Español de Marruecos pero que acabó sumida en una absoluta decadencia en los años 90, a causa de diversos factores como la escasez de agua que, a partir de las décadas de los 70 y 80, obligó a sustituir el regadío por secano. Requirió una inversión, solo para esta primera fase, de más de 5 millones de euros.

En septiembre de 2007 se abrió al público sin que por entonces aún se hubiera nombrado en honor al hoy rey emérito. Su actual nominación no se produjo hasta unos meses después de su apertura, en concreto por acuerdo de la Asamblea de Melilla del 29 de diciembre del mismo año y en agradecimiento a la visita que los entonces Reyes de España realizaron a la Ciudad un mes antes.

Para la creación de su paisaje floral, se plantaron inicialmente 50.000 plantas de diferentes especies que, con el paso de los años, han ido aumentando en número y tamaño. Además, se crearon amplias zonas de paseo, pérgolas y bancos de formas variadas, zonas de cascadas y un gran lago central con un géiser que le otorga belleza y contribuye a refrescar el ambiente y el regadío de su entorno.

Aseos públicos, un kiosco artístico y tres parques infantiles -que ya hemos destacado en capítulo aparte pero que, sin duda, son esenciales para completarlo-, conforman la gran instalación.

Melilla, mirando al futuro

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