jueves, 10 de septiembre de 2026

Remodelación del Parque Hernández

El 23 de diciembre de 2010 se inauguró la remodelación del histórico Parque Hernández, cuyo origen se remonta a 1902, a instancias del entonces comandante general de la ciudad, Venancio Hernández Fernández, al que debe su nombre.

Supuso una actuación integral sobre sus 40.000 metros cuadrados, con un presupuesto de algo más de 3,5 millones de euros.

Se respetó su trazado original en cuatro cuadrantes, definidos por la intersección de sus dos paseos principales, pero se llevó a cabo una rehabilitación integral del mismo, no solo de solería y de todos sus antiguos elementos ornamentales, que se conservaron, sino de toda su red subterránea de alumbrado público, saneamiento y abastecimiento, creándose con ello una nueva red de regadío e impulsión para sus antiguas y nuevas fuentes.

De hecho, no solo se mantuvieron, debidamente rehabilitadas, las cuatro ya existentes, como la preciosa fuente de las Conchas o la lineal del llamado popularmente Paseo de los Enamorados, sino que se crearon varias nuevas, como los estanques gemelos que recorren su paseo transversal desde la Avenida de la Democracia hasta la calle Marina, o la nueva fuente del paseo de su cuadrante noroeste.

Se cambió toda su ora, combinando colores de forma geométrica que realzan su belleza; se otorgó un espacio más privilegiado para la histórica farola del año 1907 en honor al aludido general Venancio Hernández; y se mantuvo el mosaico que conforma el escudo de Melilla en un entorno conformado por pequeñas piedras de canto rodado.

Además, se crearon bancos de estilo modernista en la zona donde se ubicaba la antigua pista de patines (donde años más tarde se instalaría un monumento a La Legión), y se colocaron nuevas pérgolas, nuevos bancos, etc, con una profunda actuación en toda su flora, en algún caso tan centenaria como la Araucaria que preside su entrada desde la Plaza de España, al tiempo que se realizaron nuevas plantaciones.

Con su remodelación se ha logrado recuperar un recinto principal en el centro de la ciudad, esencial para su equilibrio medioambiental y la belleza de su conjunto. La celebración de la Feria en el interior de este Parque, especialmente y con mayor intensidad desde la década de los 80, lo habían degradado en exceso e imponían su urgente rehabilitación, como de hecho se hizo exitosamente.

Melilla, mirando al futuro







martes, 8 de septiembre de 2026

Centro de interpretación de la Naturaleza y Museo de Fósiles y Minerales

El Centro de Interpretación de la Naturaleza, que en 2012 pasó a llamarse Ingeniero Ramón Gavilán en homenaje al técnico municipal y consejero de Medio Ambiente durante varias legislaturas, acogió también, a partir de marzo de 2015, el nuevo Museo de Fósiles y Minerales, que completa la segunda fase de las actuaciones en la antigua Granja Agrícola y que recopila piezas cedidas en su mayoría por el restaurador Francisco Benítez, alguna de ellas con 550 años de antigüedad. El visitante de este museo natural puede mirar al pasado más lejano con retazos del paleozoico, mesozoico o cenozoico, e incluso con un tronco de árbol fosilizado o geodas repletas de minerales. Uno de los objetivos de este Museo de Fósiles y Minerales es ejercer de aula didáctica para los escolares melillenses y también para el resto de ciudadanos.




domingo, 6 de septiembre de 2026

Granja Escuela Rey Felipe VI

En marzo de 2012, sobre una superficie d algo más de 4 hectáreas, se completó la antigua Granja Gloria Fuertes, cercana al Parque Forestal y que ya contaba con unas primeras instalaciones abiertas en el año 99. Su ampliación, enmarcada en la segunda fase de actuaciones sobre la antigua Granja Agrícola, la convertiría de hecho en un centro nuevo, destinado al disfrute general de todos los melillenses pero también con una clara vocación educacional y terapéutica al desarrollar programas educativos generales y específicos, como los de equinoterapia, para las personas con discapacidades.

En definitiva, una nueva zona verde, lúdica y educativa, y a su vez un centro pionero en los que se han desarrollado desde talleres formativos en jardinería, agricultura, ganadería y viverismo, hasta otros sobre sensibilización y formación medioambiental. Además, cuenta con oficinas, aularios, talleres multiusos, un salón de actos, una cocina con comedor, aseos, vestuarios, viveros, invernaderos, huertos, zonas ajardinadas y las secciones donde viven los animales, algunos de granja o comunes y otros más exóticos. Su flora está compuesta por más de 350 plantas propias de distintos climas y destina 1.000 metros cuadrados para huertos sociales.


sábado, 5 de septiembre de 2026

Parque Forestal Juan Carlos I

De todas las zonas verdes y de esparcimiento que se han creado a lo largo de estos años hay una especialmente importante que merece toda nuestra atención. Es, sin duda, el Parque Forestal Juan Carlos I. Una obra inaugurada en su primera fase en 2007, que permitió recuperar el amplio espacio de la antigua Granja Agrícola de Melilla y que se ha convertido en un valor en alza para el conjunto de la ciudad.

Empezó a esbozarse a finales de los 90 pero no tuvo su proyecto definitivo hasta 2004 y supuso una inversión inicial de más de 5 millones de euros.

Su gran superficie, de unas doce hectáreas, lo convierte en un auténtico pulmón urbano, con más de 200 especies de plantas distintas, cuyo número crece progresivamente.

Pero, además, es mucho más que un Parque con lagos, zonas infantiles, de descanso o lugares de reunión. Con la inclusión en su recinto del Centro de Interpretación Ingeniero Ramón Gavilán que alberga un interesante Museo de Fósiles, y la Granja Escuela Felipe VI, dedicada a la terapia y el aprendizaje, conforma un conjunto mucho más completo y de posibilidades versátiles, entre las que se incluyen, por ejemplo, la creación de zonas de huertos que actualmente cultivan los beneficiarios de la Residencia de Mayores.

Sin embargo, el Parque Forestal no es el único que tenemos en Melilla. Junto a él, nuestro histórico Parque Hernández también fue objeto de una amplísima remodelación inaugurada en diciembre de 2010, que permitió sanearlo al completo mejorando notablemente el estado de su flora.

Y junto a ambos, el Parque Lobera, objeto de actuaciones a lo largo de estos años pero que actualmente cuenta con un nuevo proyecto que permitirá no solo rehabilitarlo, sino convertirlo en el gran céntrico parque de primer orden que merece ser.

Especial mención merecen los Jardines del Agua, integrados parcialmente en nuestro litoral y de próxima prolongación visual con las obras en marcha en la desembocadura del Río de Oro.

Todo en beneficio siempre de una Melilla que, a pesar de su extremo crecimiento poblacional en estos últimos 26 años (casi 20.000 habitantes más) ha sabido conservar sus principales pulmones, crear el gran Parque Forestal y apostar también por preservar y mejorar nuestro Medio Ambiente.

Inaugurado en su primera fase el 14 de septiembre de 2007, este nuevo y moderno espacio verde se creó en algo mas de 7 hectáreas de los terrenos que antaño ocupara la Granja Agrícola del Estado, fundada en 1912 para el desarrollo agrícola y ganadero de Melilla y la zona oriental del Protectorado Español de Marruecos pero que acabó sumida en una absoluta decadencia en los años 90, a causa de diversos factores como la escasez de agua que, a partir de las décadas de los 70 y 80, obligó a sustituir el regadío por secano. Requirió una inversión, solo para esta primera fase, de más de 5 millones de euros.

En septiembre de 2007 se abrió al público sin que por entonces aún se hubiera nombrado en honor al hoy rey emérito. Su actual nominación no se produjo hasta unos meses después de su apertura, en concreto por acuerdo de la Asamblea de Melilla del 29 de diciembre del mismo año y en agradecimiento a la visita que los entonces Reyes de España realizaron a la Ciudad un mes antes.

Para la creación de su paisaje floral, se plantaron inicialmente 50.000 plantas de diferentes especies que, con el paso de los años, han ido aumentando en número y tamaño. Además, se crearon amplias zonas de paseo, pérgolas y bancos de formas variadas, zonas de cascadas y un gran lago central con un géiser que le otorga belleza y contribuye a refrescar el ambiente y el regadío de su entorno.

Aseos públicos, un kiosco artístico y tres parques infantiles -que ya hemos destacado en capítulo aparte pero que, sin duda, son esenciales para completarlo-, conforman la gran instalación.

Melilla, mirando al futuro

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