Supuso una actuación integral sobre sus 40.000 metros cuadrados, con un presupuesto de algo más de 3,5 millones de euros.
Se respetó su trazado original en cuatro cuadrantes, definidos por la intersección de sus dos paseos principales, pero se llevó a cabo una rehabilitación integral del mismo, no solo de solería y de todos sus antiguos elementos ornamentales, que se conservaron, sino de toda su red subterránea de alumbrado público, saneamiento y abastecimiento, creándose con ello una nueva red de regadío e impulsión para sus antiguas y nuevas fuentes.
Se cambió toda su ora, combinando colores de forma geométrica que realzan su belleza; se otorgó un espacio más privilegiado para la histórica farola del año 1907 en honor al aludido general Venancio Hernández; y se mantuvo el mosaico que conforma el escudo de Melilla en un entorno conformado por pequeñas piedras de canto rodado.
Con su remodelación se ha logrado recuperar un recinto principal en el centro de la ciudad, esencial para su equilibrio medioambiental y la belleza de su conjunto. La celebración de la Feria en el interior de este Parque, especialmente y con mayor intensidad desde la década de los 80, lo habían degradado en exceso e imponían su urgente rehabilitación, como de hecho se hizo exitosamente.
Melilla, mirando al futuro
No hay comentarios:
Publicar un comentario