sábado, 24 de marzo de 2018

Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación

Cámara de Comercio
Símbolo arquitectónico de la Melilla Comercial, debería atribuírsele, justamente también, el de la sociedad civil a la que representa, al ser la Corporación el primer organismo oficial que se instaure (R.O. 26 septiembre 1906) —sucediendo a la «Asociación Mercantil e Industrial y de Propietarios» (1899)—, con estos fines, en lo que hoy conocemos como la Melilla moderna.

La íntima relación entre el arquitecto y la entidad se produce, prácticamente, desde la llegada del Sr. Nieto a la urbe (1909). Su primer proyecto de Museo Comercial para la Corporación en 1910 —no ejecutado— nos habla del inicio de un idílico maridaje, cuyo fruto más significativo va a ser la construcción de la Sede Social, en la que la dirección facultativa y el trazado se realizará de forma altruista.

La idea original de crear un Museo Comercial —exposición permanente de productos industriales— permitirá, años más tarde, adicionarle los servicios inherentes a sus funciones y traducir los ideales camerales para la proyección económica —nacionalización del comercio—, cultural y social de la ciudad.

Corona final del edificio
Será, pues, sobre el solar 189 del Barrio Reina Victoria, cedido en usufructo por el Ramo de Guerra (1912), donde se levante, con la autorización del General Presidente de la Junta de Arbitrios, D. José Villalba Riquelme —28 julio 1913—, el proyecto firmado por el Sr. Nieto, en abril de 1913, que habrá de designar a la Cámara melillense como la primera de toda España que cuente con domicilio propio.


Colocada la primera piedra del inmueble el 2 de agosto de 1913, será inaugurado oficialmente el 25 de julio de 1915 —el 14 de noviembre de 1914 ya había celebrado sesión la Junta Directiva en el nuevo edificio—, con un monto total de 64.000 ptas. y un coste humano apreciable, al fallecer, consecuencia de la caída del andamio por desfallecimiento (14 abril 1914), el obrero D. Rafael Vega Guerrero, cuyo duelo, dos días más tarde, será presidido por los contratistas Sres. Mariné y Bonet y el arquitecto.


Vidrieras
El acceso, centrado, se realiza por la calle Cervantes. A ambos lados del ingreso y vestíbulo —hoy podemos ver la placa conmemorativa a D. Pablo Vallescá (primer presidente), diseñada por D. Manuel Aguilera Gálvez (1918)—, que da paso a la escalera, se instalarían las salas del museo —a su izquierda, estuvo a partir de 1995, la Sede de la Comisión V Centenario y, hoy, a su derecha, por las obras de reforma, las oficinas camerales, si bien, anteriormente, se situaba la Subdelegación Regional de Comercio—, y, a su izquierda, los despachos de Secretaría y Secretario.

En el piso superior, se emplazaba, correspondiéndose con toda la línea de fachada a la calle Cervantes, el Salón de Actos que, por su lado interior derecho, permitía el acceso a la Biblioteca y Aula y, por el izquierdo, al Despacho de Presidencia —y Directiva— y Antedespacho que disponía de una escalera de caracol que comunicaba con la Secretaría en el piso inferior.

Detalle de las ventanas
En este segundo nivel, hay que destacar, por un lado, el mobiliario de la Biblioteca —croquis del arquitecto— confeccionado por los Sres. Duch y Robeda y, por otro, los juegos de vidrieras artísticas —donadas por el Sr. Paraíso—, correspondientes a la escalera principal. En el despacho actual de la presidencia, se conserva el vaciado en escayola del proyecto de Mausoleo (1924), para dicho prócer, obra del Sr. Nieto.

Las fachadas del edificio nos presentan, por primera vez, la toma de posesión del arquitecto de la esencia secesionista del modernismo. De ello son ejemplos: sus bandas desarrolladas, cual pinjante, partiendo de los enmarques y flores cuadráticas que marcan las líneas estructurales edificativas, los tres círculos concéntricos, los herrajes principales, inicialmente también como pretil de azotea —hoy, remedo de ellos—, y el exorno floral que corona el inmueble y los antepechos de sus vanos.

Las cintas, guirnaldas y festones que orlan las luces en su piso principal, y cortejan su puerta, serán los testigos del relieve voluminoso que lo emparenta con anteriores líneas de meandros que ahora buscan su canalización. Corona final, escudo, emblema y leyenda, institucionalizadores de la Sede, le darán ese carácter palaciego, de efectos imperiales, que busca en su enladrillado la corporeidad edilicia reflejo de las expectativas tangibles y, en su enlucido, la manifestación patente de las ilusiones nacionales.

La última reforma del edificio es el «Proyecto básico de rehabilitación y ampliación del edificio...», a cargo del arquitecto D. Benito M. Perelló González Moreno (20 septiembre 2006) —visado por COACAM (26 septiembre 2006)—, en el que, junto a las labores de saneamiento de la cubierta y consolidación de la estructura, se le adiciona una planta más, retranqueándola tres metros de la línea de fachada.

El edificio de la Cámara de Comercio, su concepción, responderá fielmente a ese todo orgánico que se propugna con la integración de las artes pero, sobre todo, será reflejo de la unión factible de unos ideales comunes —culturales, sociales y económicos— que darán vida a la Corporación y, por tanto, a la ciudad.


Salvador Gallego Aranda  - Enrique Nieto: Un paseo por su arquitectura

sábado, 17 de marzo de 2018

Telegrama del Rif

Fachada del Edificio Telegrama del Rif
Si significativa es en las patas del elefante la participación del Sr. Paraíso, no lo será menos para «El Telegrama del Rif» la presencia de la figura del militar y periodista granadino D. Cándido Lobera. Fundador y director de este rotativo local (1 marzo 1902) con difusión internacional y mensajero del acontecer diario, cuyo futuro se singularizará al ser pieza clave —como Presidente de la Junta Municipal— en el trasvase a la sociedad civil del régimen administrativo de la ciudad en manos castrenses.

Decidido al traslado de los talleres de su periódico de Melilla la Vieja —c/ Iglesia, 2 y 4—, al Ensanche —c/ Santa Bárbara (hoy Ejército Español, 2)— verá con buenos ojos la licitación de 15 de abril de 1910, adquiriendo en propiedad, a 13 de octubre de 1911, el solar 185 (315 m2) del Barrio Reina Victoria —Canalejas, hoy Ejército Español 16-Cándido Lobera 6—, del que había salido adjudicatario D. Luis Sunyer de Bofarull. El 28 de diciembre de 1912, saldrá el primer número elaborado en la nueva Sede.

La planimetría del proyecto de planta baja y principal, estará rubricada, en agosto de 1912, por su redactor y director, el Sr. Nieto, el propietario Sr. Lobera, así como con la firma, en su examinado, del ingeniero militar de la Junta: D. José de la Gándara. El contratista D. Miguel Adelantado, comenzará las obras, hipotéticamente, el día 8 de agosto de 1912, comprometiéndose a que la obra sea bien construida, á estilo de Valencia (sic), según reza en el presupuesto que presenta el día anterior.

Detalle del balcón
El presupuesto «total general» de la construcción —septiembre 1912— alcanzará la cifra de 47.585 ptas., incluyéndose en el mismo los honorarios del arquitecto por la cantidad de 2.265 ptas —el cual rebajara 0’90 % de lo establecido por R. D. 3 noviembre 1905—. El valor del inmueble quedará certificado finalmente, por el técnico barcelonés —a mediados del mes de septiembre de 1913—, en la cantidad de 68.000 ptas.

La construcción será a base de mampostería ordinaria y verdugadas mixtas para los muros medianeros y de fachada, complementándose con la utilización exclusiva del ladrillo para la caja de escalera y los pilares. A su vez, se dispone de dos columnas de hierro fundido por planta que irán cubiertas utilizando la viguería de hierro y la bovedilla tabicada. En su interior cuenta con: puertas vidrieras y a la granadina, cancela de madera en el vestíbulo, pinturas —aceite y temple—, y algunas dependencias son empapeladas.

La distribución de la casa se reducía, en su planta baja, a una esmerada instalación para la electricidad y maquinaria a ubicar y, en el primer piso, se disponían dos viviendas totalmente descompensadas en cuanto a numero de estancias y a su correspondencia con luces-balcones a la calle, si bien, la certera colocación de las piezas no descartaba, en un futuro, su unión por una zona de paso entre ambas cocinas.

Detalle floral
El alzado del edificio, consta, en su planta baja y por fachada, de tres vanos con arcos de medio punto abocinados, donde destaca la clave moldurada sobre el resto de las dovelas. A la altura de la línea de impostas y a modo de friso, se disponen unas cintas de flores en desarrollo —rosas— que enlazan y lo separan, a su vez, de la parte inferior, diseñada por la superposición de platabandas de distinta textura hasta su conexión con el zócalo.

La evolución de las ménsulas centrales finalizadas en pinjantes, nos enlaza ornamentalmente con el piso superior, el cual, sobre un lienzo simulado de sillería, abre cuatro vanos adintelados —agrupándose los centrales con antepechos rectangulares de fábrica y los extremos con balaustres de herraje sobre vuelo semicircular—. En su clave, con un trino de flores voluminosas —malvas y petunias— que se desarrollan, arquean y vencen, en sus ramas, con hojas lanceoladas. La cornisa se traza a modo de friso, cuyos puntos de enlace o cima vienen crestados por crecimientos florales y resguardan el arriate de la azotea, donde las plantas colganderas darán vida, sobre su paramento, a lo inerte.

Chaflán acristalado
Pero lo más destacable es el chaflán con su luz acristalada ovalada —con dos columnas de capiteles florales— y mirador tripartito —cuya resistencia debe ser repasada por el arquitecto ante el temor del propietario por su falta de estabilidad (31 mayo 1913)—, terminado en hastial escalonado —flores cuadráticas— y cortejado por las crujías de fachada —en la de la derecha, la firma pétrea del arquitecto a modo de pergamino—, con sus tres bandas incisas, que se rematan, en su cúspide, por pináculos bulbosos. El floralismo voluminoso del Art Nouveau y la estilización natural —por lo geométrico— de la Secesión, nos empiezan a definir el inicio de toda una primera etapa híbrida, dentro del fenómeno modernista, del arquitecto en la ciudad.

Posteriormente, en mayo de 1927, el arquitecto barcelonés, presentará el Proyecto de [3] habitaciones en la azotea y reformas en el piso principal..., con un valor de 7.910 ptas., si bien, en el transcurso de su ejecución se producirá una segunda ampliación sobre el ya redactado (16.581’15 ptas.), alcanzando el total, por las mejoras introducidas, según la liquidación del contratista D. Juan Sánchez Calleja (1928), la suma de 36.950’73 ptas. En el año 1941, la propiedad será de Dña. Francisca Peré —Viuda de Lobera— y, a principios de este siglo, como consta en el proyecto de ampliación de un segundo piso del arquitecto D. Manuel Ángel Quevedo Mateos (noviembre 2001), a Dña. Asunción Bassets Patricio.

En sus bajos, después del cierre de la rotativa en su tercera época —del denominado, desde 1963, Telegrama de Melilla—, ocuparán sus bajos: las entidades bancarias: BEX, BEX-Argentaria, BBVA —década de los 90 y principios del presente siglo— y, actualmente, La Caixa.


Salvador Gallego Aranda  - Enrique Nieto: Un paseo por su arquitectura

sábado, 10 de marzo de 2018

Casa de Baños


Casa de Baños en la actualidad
El expediente de este inmueble tiene su inicio el 24 de abril de 1908, al efectuarse la concesión de los solares 161 y 162 (558’90 m2) del Barrio Reina Victoria a D. Julián Argos, contratista de Obras. La primera actuación que se llevará a cabo, es el proyecto de planta baja y principal, bajo la firma del ingeniero D. Droctoveo Castañón (Director de la Escuela de Artes y Oficios), firmado el 16 de septiembre del mismo año.

Concedida la autorización para edificar, el 21 de octubre siguiente, se levantará el futuro Hotel Madrid dentro de la tipología constructiva predominante en esos años en la urbe, destacándose la ornamentación más acusada en las molduras adinteladas de las sobre ventanas. El contratista de las obras será D. Gregorio Aldudo y la carpintería correrá a cargo de D. Rafael Alba, encargándose de la viguería de hierro D. Jacob Salama, y sumando la obra un total de 63.100 ptas.

Edificio original
Será en mayo de 1912 cuando se le conceda al Sr. Argos permiso para levantar una nueva planta y mansarda sobre el anterior edificio, haciéndose cargo del proyecto el Sr. Nieto y los contratistas Sres. Mariné y Bonet, alcanzando la nueva reforma la cantidad de 61.745 ptas. A dicho montante habrá que unir la suma de 8.345 ptas. por la instalación del balneario —Casa de Baños— en sus bajos, donde estarán ubicados, por estos años, los establecimientos comerciales de la «Joyería Inglesa» —posteriormente, «Joyería Valderrama»—, «Pohomull Hermanos», «Bazar Cohen» y el «Escudo de Madrid».

Fachada
Por lo que respecta a la fachada, decir que tendrá nueve vanos por planta, adintelados los inferiores y curvos truncados los superiores, donde se desarrolla la flora ornamental propia del ya modernismo melillense. Pero, sin duda alguna, lo que más resalta es la solución final del inmueble con la enorme mansarda afrancesada que nos habla de la tradición barroca gala que enlazará con el Art Nouveau.

Derivación de ello serán los apliques forjados, a modo de cartela o escudo nobiliario, en su balconaje de herrajes fundidos y preñados de hojarasca en su arranque. Precisamente, en su ausencia en los pisos superiores, se vislumbra la adición de dos nuevas plantas que tendrá lugar al final de la década de los años treinta.

La marquesina, encrestada y con el rótulo del nombre del Hotel, será suprimida a principios de mayo de 1928, después de haber corrido los tabiques —marzo— que separaban los almacenes de la calle Alfonso XIII 24 —hoy Juan Carlos I Rey— y López Moreno 3, para instalar en su lugar, a finales de 1929, un anuncio luminoso. Por estas fechas estarán los establecimientos: «La Castellana» de los Sres. García y Romero y la zapatería «La Inglesa».

Concretamente, el 19 de enero de 1939, se informará favorablemente por el Arquitecto Municipal, que no es otro que el Sr. Nieto, la citada reforma de planta baja, reconstrucción del principal y adicionar otras dos (190 m2, cada una), sin remitirse al Colegio de Arquitectos de Málaga por ignorarse si existe aquél, en esos momentos.

Balcones
Esta nueva ampliación —visión actual, tras la reforma llevada a cabo por el arquitecto Eduardo Caballero Monrós (1973-1977), según el Dr. Bravo— llevará consigo la supresión de las molduras del 2º piso, sustituyéndolas y unificándolas, al igual que en las nuevas, con las utilizadas en el primero. En ellas, la combinación de ramas, hojas y frutos cerrados, nos dan la apariencia de un mascarón antropomorfo con las fauces abiertas, cortejado, en sus extremos, por flores aisladas de cinco pétalos que se asientan en un pinjante vegetal. Con ello se engrandece cuantitativa y cualitativamente la visión unitaria del edificio y la percepción de su arquitectura por parte del técnico, que reitera modelos anteriores en un momento donde lo racional empieza a sustraerle de formas acusadas en lo ornamental.

En los bajos de la Avenida, se establecen: «Calzados Revilla», «Dalamal» y D. Juan Lucas —electrodomésticos—, por la década de los sesenta. Los comercios presentes en su última etapa serán: la cafetería-heladería «El Buen Gusto», la «Joyería Valderrama» (antigua «Joyería Inglesa») —a la izquierda—, «Bazar Chinatown» y «Cha- ranga» —a la derecha de la entrada del Hotel—. En la sesión del 14 de noviembre de 2005, el Consejo de Gobierno de la Ciudad Autónoma aprobará el expediente de transformación de usos para que, en el inmueble del antiguo «Hotel Avenida», pudiera asentarse la franquicia comercial Zara (Grupo Inditex), la cual abrirá sus puertas el 24 de febrero de 2007.

Detalle de las ventanas
Interesante estampa es la que nos da la fachada del Hotel a la calle López Moreno. Considerada vía secundaria, limitará el coste oneroso de su exorno en la funcionalidad de unos recercados sin ningún tipo de decoración —en sus bajos, desde la década de los 70, el «Bar Piscis»—. El fachadismo, etiquetado de forma peyorativa para el estilo, tal vez sea, más bien, el reflejo de la imagen de una socie- dad que lo respalda.

La valía patrimonial de este hermoso inmueble radica, junto a los valores estilísticos mencionados, en su proceso edificatorio. Éste, no será otro que el utilizado con mayor asiduidad en el Ensanche melillense: la adición de pisos, la cual refleja y depende, directamente, del florecimiento de los establecimientos que alberga y, por ende, da rango monumental a nuestra arquitectura doméstica.

sábado, 3 de marzo de 2018

Foto Soria


Edificio Foto Soria
Situado en la calle General Prim.

El presente inmueble tiene su origen en el proyecto redactado por el arqui- tecto Sr. Nieto, en febrero de 1911. El plano de reforma de la casa propiedad de Dña. Julia Iturralde. Melilla, diseñado por el barcelonés, contiene, por un lado, el plano de emplazamiento (escala 1:500), que nos lo sitúa en el solar 23 del Barrio Reina Victoria —hoy, Héroes de España—.

Por otro, la planta del nuevo piso —escala 1: 100— nos presenta, aprovechando la luz y el aire resultante de la ubicación del patio y la caja de escalera, la distribución de las dos viviendas que deja para su parte noble la conexión con la línea de fachada. La sección, de igual escala, nos depara una sorpresa imperceptible desde la calle, sin que nos despiste la habitación que vemos actualmente en la azotea, que debía corresponder, tal vez, a la ampliación de otra vivienda que iría retranqueada sobre la anterior como ático.

Y, por último, el alzado (escala 1: 50) que reproduce, exceptuando la habitación referida en la azotea y el remozado de su antepecho vegetal calado, la visión actual del inmueble. Instada la solicitud para su construcción por la Sra. Iturralde, el 15 de abril de 1911, se accederá a ello once días más tarde.

Balconada
Analizando su fachada, podemos ver en su planta baja los vanos rebajados simples —actualmente, «Viajes Halcón», a la derecha—, resaltado el central o acceso al edificio —con «C» confrontadas y tondo ovalo en su centro— y desvirtuado el del local comercial de «Foto Soria» —a la derecha, con el que damos el sobrenombre al inmueble y cuya empresa fue fundada en 1930—, que enlazan con el primer piso a través de seis ménsulas unificadas por una cinta de flores independientes.

El primer piso, nos muestra el balcón corrido que alberga los tres vanos por unos barandales que asientan, preñados en su base, balaustres alternos —lisos y en espiral—, con flores cuadráticas en sus intersecciones y a la mitad de su desarrollo. La silueta sinuosa de las molduras, unitarias para todo el balconaje, contiene, en su centro, un ramillete de hojas del que brotará la flor como fruto permanente.

El segundo, nos muestra una diferente compartimentación de su balconaje exterior —corrido en el proyecto e independiente en el alzado final—, y el acomodo forzado del balcón central —tal vez, nos apunte el uso de esa habitación para cualquier tipo de oficina—, visible en la forja y en sus distintos vuelos, en estos casos sin ménsulas.

Todo el paramento se configurará sobre un enlucido en el que se aplica una sillería rugosa y fingida, enriqueciendo su textura a través del contraste con la superficie lisa de sus franjas laterales. Es de destacar, la presencia de unas utilitarias poleas originales —con el fin del ascenso y descenso del mobiliario— que, debajo de la cornisa, sobre los vanos laterales, quedan engarzadas en unas vigas de hierro que sobresalen, perpendicularmente, de la fachada.

Detalle de la fachada
La línea de cornisa arranca, en sus extremos, de igual forma que la utilizada para la casa del Sr. Baena —Ejército Español 3 «La Llave»—, si bien este inicio de llave se truncará nada más anunciar su pretendido ascenso —en proyecto con balaustre calado de roleos vegetales, hoy remozado—, conectando con el remate central trilobulado donde iría inscrito el año de 1911, en un relieve a modo de pergamino, característico del arquitecto barcelonés en sus cartelas primigenias —«Casa Basilio Paraíso»— y remates como el ya analizado para el edificio «El Gurugú».

La respuesta a la inclusión de las datas concretas en la planimetría de los proyectos obedece, no sólo a lo ornamental de su ción que imponía unas fechas para su conclusión, una vez concedida la autorización edificatoria, siendo sancionados, en caso contrario, por año o fracción.

El exorno de las franjas laterales, que anexan y disimulan los bajantes, partirá de la ramificación en hojarasca del inicio de la llave, donde emerge la consabida terna de bandas. Esta y su intención de descenso, sólo interrumpida en la línea de barandilla del piso superior, por una especie de cartela que la abraza, terminará paralelamente su recorrido a media altura de los vanos inferiores.

Detalle de las ventanas
Uno de los primeros negocios establecidos será la empresa de pompas fúnebres «Nuestra de Señora de los Llanos» (1914) —posteriormente, «Casa Calderón»—, con carrozas de gran lujo y única casa que cuenta hasta el día en esta Plaza con coches estufa, que tenía sus cocheras en el Barrio Industrial, junto a los Transportes generales, y el despacho en la edificación que nos ocupa. En 1920 está instalada la tienda de comestibles y bebidas de D. Francisco Moya García y en 1932 «Armería Española» y «Neumáticos Seiberling», de cuyo depósito y venta es concesionario el Sr. Belmonte.

En este inmueble, la combinación de lo floral y lo geométrico sigue respetando su proporción en el periodo evolutivo del técnico pero, eso sí, aumentando cada vez más su importancia con su presencia. 


Salvador Gallego Aranda  - Enrique Nieto: Un paseo por su arquitectura

sábado, 24 de febrero de 2018

Casino Español

Edificio Casino Español
El «Casino Español», fundado en 1900, es la Sociedad Recreativa más antigua de la ciudad. En la subasta de solares del 15 de abril de 1910, va a ser adjudicado —el 182 del Barrio Reina Victoria— a D. Cristóbal Fábregas Fernández Delgado por la suma de 4 404,5 pesetas, escriturándose a su nombre, el día 20 de junio, en la notaría del Licenciado D. Roberto Cano Flores.

Meses más tarde, será cuando aparezca como concesionario del citado solar el presidente del Casino Español D. Jaime Nur y Mary —a su vez Secretario de la Cámara Oficial de Comercio (1907-1911) y periodista, director de La Gaceta de Melilla—. La primera referencia, de mediados de enero de 1911, es el anuncio dirigido a los contratistas de la localidad avisándoles de estar a su disposición, en Secretaría, los planos y pliegos de condiciones del nuevo edificio social.

Anulado el citado concurso se convocará nuevamente, a principios del mes siguiente, dando como plazo hasta las 12 h. de la noche del día 15 del mismo mes. La Junta Directiva decidirá, un día después, adjudicar la obra a D. Gregorio Aldudo —al ser la oferta más ventajosa—, estando prevista su conclusión en un período de seis meses.

Con fecha 21 de abril se autorizará el proyecto, examinado por el ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara, que desarrollará sobre una superficie de 315 m2 (18 m. por 17,50 .) un edificio de planta baja y principal. Los planos del Sr. Nieto en esta ocasión ofrecerán una novedad importante al facilitar dos soluciones, a elegir una, para los remates de los cuerpos laterales —hoy desaparecidos—. Desconociendo la opción o variante final, por lo demás, el actual inmueble responde fielmente en la fachada de sus dos primeras plantas al diseño original.

Cuerpo central
Así, los tres vanos del cuerpo central de su planta baja, de medio punto (derivados en su rosca moldurada), quedarán enlazados con los laterales —de igual trazado— por su línea de imposta. Si bien estos últimos, enmarcados a modo de pilastras cajeadas, desarrollarán en sus albanegas la orla tipográfica que, ubicada en la clave, contiene las iniciales de la sociedad recreativa. Por la puerta de la derecha se accedía al vestíbulo, por la izquierda a la Sala de tresillo y, entre ellas, el Salón Café.

La planta principal será mucho más unitaria por medio de los frontones curvos, cuyo centro adintelado alberga las citadas iniciales e incluyen, en sus tímpanos, guirnaldas y festones con cintas ondulantes que los rompen en su cenit y quieren ser continuación, en sus extremos, de los lazos con tulipanes encintados. En su interior, se estableció, colindante con toda la línea de fachada —con balcones de fábrica en los extremos y unidos por forja curva los centrales—, la Sala de Fiestas que, por tres puertas, accedía a la: Sala de Juntas, Galerías —alrededor del patio central— y, por su derecha, a la caja de escalera.
Tímpano

La primera ampliación del Casino, traza también del Sr. Nieto, tendrá lugar el 27 de febrero de 1917, aumentando en dos el número de salones —cuyo mobiliario saldrá a concurso (adquiridos a «La Reconquista»)— y dando salida a la sede por la calle Alfonso XIII —Avda. Juan Carlos I—. Las obras, dirigidas por el maestro de obras D. Juan Sánchez, y cuya decoración correrá a cargo de los maestros Sres. Vergés —decorador— y López —pintor—, serán inauguradas el 7 de junio del mismo año.

Posteriores reformas se darán cita en el citado inmueble, bajo la rúbrica del arquitecto: columnas (septiembre-1919), mampara de acceso, planta principal y alta (mayo-1921), cambio (julio 1921) del sitio de emplazamiento de dos columnas superpuestas y construir el hall a la altura del primer hollado (sic) y planta de nuevo piso (julio-1924) con vanos independizados, rematados por frontones curvos partidos por volutas que desarrollan en su tímpano, rompiendo su entablamento, follajes expandidos desde sus cartelas de «C» enfrentadas.
Balconada

El inmueble se remata con una balaustrada de fábrica sobre un entablamento denticulado —asimismo con ovas y dardos— que, rompiendo su perfil apaisado en sus extremos, da paso a dos remates almenados donde aparece la composición más lineal y esquemática: discos inscritos en cuadrados y líneas con pinjantes florales intercalados.

Muy interesante es, en su interior, el mobiliario de la biblioteca —de estilo secesión—, el festoneado floral de sus salones y el capitel corintio de sus columnas —en el Salón de Billar-Cafetería-Bingo, luego restaurante «Don Vito» hasta el establecimiento de la marca «Springfield»— las molduras del plafón de su vestíbulo, con estilizaciones vegetales sinuosas, el gran espejo dorado al final del primer tramo de la escalera de honor —entrada por Ejército Español (antes, Canalejas)—, y las efigies femeninas modernistas ubicadas en el intradós de su cancel curvo de fábrica —visibles hoy por lo que era su acceso por la Avenida (hoy, «Comercial Jaime»). Es uno de los pocos casos donde el estilo modernista, floral-volumétrico, seguirá predominando sobre su vertiente geométrica.


Balcones



Fachada












Salvador Gallego Aranda  - Enrique Nieto: Un paseo por su arquitectura

sábado, 17 de febrero de 2018

Casa Basilio Paraíso

Casa Basilio Paraíso (actual)
También conocida como Casa Patas del elefante. Muy relacionado va a estar —en primera instancia— con el edificio La Llave, si afirmamos que el primer diseño elaborado por el Sr. Nieto —mayo 1910— para D. Basilio Paraíso, de dos alturas —y que no se llevará a cabo—, va a repetir en su planta principal la estructura y la confección de los balcones ya dibujada para la casa del contratista Sr. Baena. Dos meses más tarde —julio— redactará el definitivo que adicionaba tres plantas al anterior y modificaba en su esencia la concepción figurativa.

En su diseño resaltará la valentía del técnico, derivada de una libertad de acción promovida por la entidad de su prócer, el ilustre aragonés D. Basilio Paraíso. Presidente de la Cámara Oficial de Comercio de Zaragoza y alma de la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza (1908), el cual se nos revela como uno de los prohombres de la nación más esperanzados en la proyección económica de la ciudad. Consecuencia de ello es su visita, a mediados de marzo de 1910, a la ciudad, cuyas sensaciones no puede ser más favorables: He quedado agradablemente sorprendido de esta plaza que nace a la vida del progreso. Yo me la imaginaba más pequeña, menos vigorosa, con menores vitalidad y energías. Su porvenir será brillante, si todos laboramos a esa obra nacional, si el gobierno le da el necesario impulso y las fuerzas vidas del país lo secundan (sic).

De tal suerte se levantará sobre una superficie de 200 m² que abarca los solares 71 y 72 del Barrio Reina Victoria —concedidos al zaragozano, el 17 de marzo y autorizada su construcción el 21 de noviembre de 1910—, constituyéndose en el primer edificio de cinco plantas en Melilla y, por ende, en el máximo exponente del modernismo arquitectónico de la ciudad, cuya rúbrica pertenece al arquitecto catalán.

Proyecto inicial
De la planta baja, dedicada a fines comerciales, resalta en el proyecto la terna dispositiva de sus cinco luces que parten del eje de simetría de su arco rebajado, para duplicarse hacia los extremos por medio del deprimido rectilíneo y el carpanel apainelado, cuyo despiece de dovelas se complementa con las platabandas de su paramentos a esa altura.

Concretamente en el bajo se instalará, desde el 10 de mayo de 1914, el Centro de Cultura Popular —Presidente, Capitán de Estado Mayor D. Fernando Redondo— y los Sres. Duch y Robeda «La Vienesa» —Grandes talleres de ebanistería y primera fábrica de muebles establecida en la ciudad— y, a partir de 1916, la firma comercial de D. Jaime Roldós que ostentará la delegación y representación, en el protectorado español y francés en Marruecos, de la Compañía General de Asfaltos y Portland «Asland», especializándose en todo tipo de materiales de construcción.

El resto del alzado será, también, de composición simétrica. El cuerpo central, cortejado por los cierres, distribuye en sus tres primeros pisos, bajo un fondo de sillería remarcada, los voladizos conjuntados de sus ventanas por medio de composiciones florales repetitivas y envolventes. La arcada de conoidales, del último estadio, entre vanos —esgrafiados— y luces custodiadas por medias columnas, enlaza a través de un friso de roleos vegetales, y los sobrepasa por herrajes geométricos secesionistas, para llegar al perfil de azotea, donde se asienta el tocado de guirnaldas y festones en el trencadís de sus cornisas.

Vidrieras interiores
Pero, sin duda alguna, es en la evolución y el diseño de sus cierres en los laterales, donde más sobresale todo el conjunto. De ahí uno de sus sobrenombres, las patas del elefante, al asemejarse la base de dichos miradores, en su configuración, a las extremidades nevadas de estos mamíferos tan identificados con nuestro continente y el mediodía asiático. Al lado del derecho se podría visializar su autógrafo inciso con forma de pergamino.

En este edificio, la balanza del modernismo se seguirá inclinando por la interpretación natural aparente, pero se nos revela ya el esbozo del esa estilización geométrica que busca su combinación y su espacio para, en un breve lapso de tiempo, convertirse en la piedra angular que fundamente una nueva orientación estilística en su carrera y llegue a definirle en la mayoría de sus obras.

Otras empresas e inquilinos ilustres serán: D. Gabriel de Torres Saldaña —«Café Central» (1914)—, D. Gerardo de la Puente —Comisiones y representaciones (1915) y Concesionario de la Ford desde 1914 (1927)—, los médicos: Sr. Roncal —garganta, nariz y oído (1914)—Sres. Marina y Lozano —genitourinario y piel (1925)—, D. Juan A. Vivancos —oculista (1929) y especilista en partos (1932)—, D. Miguel Gómez Morales —Pediatra (1944)—, Sr. Amieva —cirugía, vías urinarias y difteria (1927-1930) Jefe del equipo quirúrgico cirujano de los Hospitales Pages y Cruz Roja—, Sr. Atienza —garganta, nariz y oídos (1931)— Dr. Reyes Moreno —corazón y vías respiratorias (1933)—, «Manuel Campos Domínguez S.A.» —sucesor del Sr. De la Puente, agente oficial de Citroën (h 1933-h 1983)— y, en su última etapa, «Séptima Avenida» y «Michelín».

"Pata de elefante"
El inmueble presentado es, sin duda alguna, el origen del leguaje arquitectónico del Sr. Nieto que, hasta que en 1995 se decide el derribo de su interior y el encorsetamiento de su fachada —que empezará a demolerse el 27 de agosto de 1999—, definía, representaba y sintetizaba lo que es la Melilla modernista. Entre 2006-2008, con proyecto del arquitecto D. Carlos Mayor Fernández, se levantan un nuevo inmueble que rememora en sus trazas el original, si bien, muy lejos del diseño y, por supuesto, de las calidades artísticas primigenias.

sábado, 10 de febrero de 2018

Edificio La Llave


Edificio La Llave
Este edificio situado en la calle Ejército Español nº 3, proyectado por el Sr. Nieto en junio de 1910 para su buen amigo el Sr. Baena, daba luz a una serie de tramitaciones que habían tenido su origen con la adquisición del solar 177 del Barrio Reina Victoria, en la subasta celebrada el día 15 de abril en la Maestranza de Ingenieros, por 16.632 ptas. En ese mismo acto, se le adjudicó, asimismo, el solar 176 —Avda. Juan Carlos I Rey, 2— (26.349'75 ptas.), colindante al anterior y con una de sus fachadas a la Plaza de España, edificado por D. Manuel Rivera Vera, para D. Félix Saénz Calvo.

Las Bases a las que deberán sujetarse las construcciones son, entre otras: tendrán por lo menos dos pisos sin poder exceder de cuatro, ni de veinte metros en la altura de sus fachadas. Estarán construidos con mampostería, ladrillo, sillería, etc., y en sus entramados se empleará exclusivamente el hierro o acero. Las fachadas ejecutadas con revoque de cemento, piedra artificial, ladrillo prensado, sillería tallada o mármol serán artísticas (sic).

Ojo de buey
En relación a la ornamentación, señala: Para poder formar idea de lo que se proyecta en cuanto a su parte ornamental se refiere, se presentarán las fachadas dibujadas en escala de 2 cm. por metro y los detalles que lo requieran en 10 cm. por metro (sic). En cuanto a la duración de las obras, dice: La construcción de los edificios empezará dentro de dos meses del otorgamiento de los solares, debiendo terminarse el primer piso dentro del año de empezadas las obras, y terminadas totalmente dentro de los dos años, si fuese de dos pisos y de los tres si fueran de más pisos; si se faltase a cualquiera de estas condiciones el propietario abonará una multa de 1000 pesetas por año y solar (sic).

Edificio La Llave
D. Antonio Baena Gómez, activo contratista de obras en la ciudad malawiana y cuya actividad profesional en Melilla no sólo se vislumbraba —es el constructor de los futuros pabellones militares ubicados en el citado barrio—, escriturará la compraventa del solar en la notaría de D. Roberto Cano Flores, a mediados de junio de 1910. Acto seguido, instará, el 11 de agosto, para la construcción de una casa sobre una superficie de 210m², siéndole autorizada el 3 de septiembre del mismo año.

El inmueble, de planta baja y dos pisos, destinará sus bajos para fines comerciales, derivándose de ello la descentralización de la entrada principal y el modo de acceso a las viviendas superiores (2 y 2) hacia su extremo derecho. Completamente reformada en la actualidad esta sección inferior, se accede a las residencias por el interior del Pasaje Avenida, posibilitando, en su parte externa y dada su altura primitiva, la creación de un entrepiso.

El diseño del inmueble para esta parte, se limitaba a una sucesión de arcos deprimidos desdoblados en altura, de cuyo punto de unión, cual pinjante, se desarrollaba el motivo vienés del círculo que se ramifica a través de sus tres bandas. Los pisos superiores quedarán rematados por esa línea de cornisa, con terminación en guirnalda, y resultados por el enmarque de su balconada, que motiva el sobrenombre del edificio.

Detalle de la ventana
La búsqueda del movimiento entre medianerías parece conseguirse, del mismo modo, con el recrecido de su vanos, el cual pasará de un mínimo relieve a otro de mayor desarrollo, realzándose con una flora ornamental que se hace cómplice y complemento.

Los paramentos, englobados por ese gran conjunto lineal, hoy enlucido, se dibujaban con una sillería simulada que enlazaba con las molduras de las luces. Como eje central, la línea que traza la inflexión de la llave desde su hoja de acanto y se refuerza atravesando el centro del ojo de buey orlado con el follaje y la flor «permanente».

Es, sin lugar a dudas, el primer edificio modernista de intenciones plenas que lucha con la superficie y ubicación concedida, buscan lo curvo en lo lineal. En él, se ve la línea seguida por el arquitecto contraponiendo actitudes ornamentales francesas —pisos superiores— y austriacas —planta baja (desaparecida)—, que tienen su ámbito completamente independizado.

Detalle del ojo de buey
Se marca, pues, el primer paso del barcelonés hacia lo volumétrico y orgánico de la naturaleza y se apunta, a su vez, hacia una estilización del estilo que no hace más que comenzar en la ciudad y que tendremos ocasión de ver despertar, cada vez más libre de marcas, en sus siguientes proyectos.

A mediados del siglo pasado, la propiedad del inmueble corresponderá a D. Isaac M. Levy Carciente. En sus bajos, encontramos, a la izquierda del pasaje, la «Joyería Orly» y, a su derecha, «Calzados El Precio Loco», que sucede a «Blue Silver Fashion S.L.» y, anteriormente, a la «Cafetería Pasaje». Dicho edificio, horadado en sus bajos para comunicar con la Avenida —proyecto de D. Eduardo Caballero Monrós, a principios de los sesenta—, presenta en su interior, la composición musitaría de los pintores melillenses D. Eduardo Morillas y D. José Peña (1963), que recrea el paisaje urbano de una Medina con cinco personajes en primer término, donde sobresalen: un músico con una flauta encantadora oriental de doble tubo, un vendedor de vasijas y un sacamuelas.
Balconada

sábado, 3 de febrero de 2018

Antiguo Hotel Reina Victoria

Edificio Hotel Reina Victoria
Aunque la fecha de inicio señalada corresponda a 1910, nos estamos refiriendo, con ella, a la intervención del Sr. Nieto y no al inicio del expediente del mencionado inmueble que comenzará en 1908. Será el día 18 de enero del mismo año, cuando se concedan los solares 21 y 30 a D. Antonio Rovira Busquets, el cual compartirá esta empresa con D. Jaime Cunillera Civil.

La redacción del proyecto de construcción de un hotel de planta baja y piso, le será encomendada al ingeniero militar D. Alejandro Rodríguez Bolardo, quien, con fecha 6 de marzo de 1908, firmará los planos, siéndole autorizada su construcción dos meses más tarde (11 mayo).

Es de destacar en este proyecto los frontones triangulares que rematan las esquinas del edificio y, sobre todo, el sobrevuelo almenado que los corona, pudiendo convertirse en el precedente, ya referido, de las primeras obras del arquitecto catalán —no hay que olvidar que durante los primeros meses de residencia del barcelonés en Melilla, se alojará en el mismo—. Reseñar también, por otro lado, la sillería simulada que vestía el piso superior y las platabandas —a partir del zócalo— de la planta baja.

Hotel Reina Victoria
A principios de 1909, el Hotel Victoria se anunciará en El Telegrama del Rif como el único en Melilla entre los de su clase con luz eléctrica, cuartos de baño, salón de lecturas y magníficas vistas al parque del General Hernández, así como cocina española y extranjera. Ejemplo de ello es la minuta, para la comida del 7 de enero de 1909, que consta de: Dos encurtidos, Consomé parisién, Croquettes cremesquins, Pollo salteado á la cazadora, Rosbif a la inglesa, Postres: Flan á la vainilla, pasas y galletas (sic).

El 20 de abril de 1910 se concederá autorización a los Sres. Rovira y Cuniella para vender el Hotel Victoria a D. Miguel Barella. En su representación, será D. Salvador Gitart quien tramite, nueve días más tarde, el plano de reforma firmado por el Sr. Nieto, autorizándose la obra el día 6 del mes siguiente.

Tarjeta del Gran Hotel
El proyecto de D. Enrique consiste en la ampliación de un nuevo piso y la reestructuración distributiva de las viviendas realizada por el Sr. Rodríguez Borlado —aumentando en cuatro el número de habitaciones—, y respetando, religiosamente, la disposición y texturas de los parámetros exteriores.

Sólo varía, por un lado, el coronamiento aplicado al inmueble, que da paso al semicírculo —como marco de ubicación del nombre del Hotel— dejando atrás el triángulo y, por otro, la pausa ahora impuesta a las barandillas del segundo piso (1-3-2-3-1) como elementos simétricos y diferenciadores del balcón corrido del primero.

Como peculiaridad en su exorno sobresalían el círculo y las tres bandas del repertorio secesionista, cortejando el arranque de los remates semicirculares enriquecidos, en su día, con florituras a modo de creerías en su desarrollo. Asimismo,  como definidos de fachadas, están los recreados de los vanos en los pisos superiores que, de mayor relieve en proyecto, se traducen, finalmente, al perfil de un arco escarzado o rebajado que será encuadrado por sus «dovelas» de arranque y quedará resaltado en su clave.

Vestíbulo del Hotel
La entrada principal al Hotel, por la calle del General Pareja, estaba señalada por una marquesina, cuyos vuelos retorcidos radiales, en sus soportes de cubiertas, emparentaban directamente con los diseños del Art Nouveau francés.

D. Salvador Guitart dejará de explotar el negocio del restaurante y hospedería, traspasándolo al empresario turístico almeriense Rodolfo Lussnigg, según consta en la instancia dirigida, con fecha 6 de diciembre de 1921, al Presidente de la Junta de Arbitrios. No obstante, seguirá siendo propietario del mismo, al ser denunciado verbalmente, por el arrendatario —mayo 1925—, el estado ruinoso de parte de la cornisa y la balaustrada que remata el inmueble, hoy perfil de fábrica de la azotea.

Grabado de la época
Este Hotel Reina Victoria, mantendrá su bar-cafetería-restaurante hasta finales del siglo pasado con el nombre de «Victoria», pasando, a partir de 1997 ó 1998, al comercio para bebés «Futuro's». En su piso primero, estuvieron: peluquerías como «Recatalá» y la de caballeros Serrano «El Legionario» —hoy, «José Martín. Estilista»—. En el resto de sus bajos, «Sebastián Martínez»— hoy, SANAH, también ya cerrada—, «Joyería Lola» —antes «Joyería Soler»—, «Sastrería Roan» y «Agencia de Viajes Andalucía Travel S.A.» y «United Colours of Benetton». Las habitaciones en la azotea, sin respetar el retranqueado, deslucen la visión unitaria de este edificio clasicista.

En este Hotel será donde resida y reciba sus encargos el barcelonés, desde su llegada a Melilla —14 mayo 1909— hasta aproximadamente un mes después de su boda —25 febrero 1911— en que la familia Nieto Rivas, se trasladará al piso principal de la calle Prim, 9.

Detalle de la balconada
Este inmueble, asimismo, confirma, desde sus inicios, la ética profesional del barcelonés, al respetar la traza anterior y ser, su intervención, la continuidad de una composición ya establecida, invariable en su proyecto original, vulnerada sólo a la hora de ejecutar su alzado, donde hay detalles puntuales en la línea modernista.

Detalle de la fachada
Edificio en la actualidad

sábado, 27 de enero de 2018

Edificio Aldaba

Edificio Aldaba
Entre la calle Cándido Lobera y Ejército Español se encuentra este edificio diseñado por Enrique Nieto. Forma parte del conjunto de solares proyectados en la organización de la parte derecha de la carretera del polígono, aprobada por la Comandancia el 1 de abril de 1907. Se denominó así a esa vía, que se corresponde con la Avda. de Juan Carlos I Rey, por conducir desde la puerta de Santa Bárbara —Plaza de España— hasta el barrio del Polígono Excepcional.

En un primer momento, el solar que se identifica con el número 157 del que fue Barrio Reina Victoria será concedido, para su construcción —junto con el 159— , a D. Manuel Palomares en los límites del año 1909. Sin embargo, el concesionario que nos interesa es D. José Guardiola quién, a principios de 1910, va a motivar la instancia elevada por el Sr. Nieto al Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Arbitrios, cursada el 21 de febrero, en solicitud del plano de situación correspondiente.

Facilitado, el mismo, por el ingeniero de la Junta de Arbitrios D. José de la Gándara seis días más tarde, se le remitirá al arquitecto con fecha dos de marzo del mismo año. Con ello, se cumplimenta el paso previo para la redacción del proyecto de vivienda, de planta baja y piso, del Sr. Guardiola en su predio.

Detalles florales
El diseño del inmueble no se aparta estilísticamente de lo mencionado para la residencia del Sr. Buxedas. Nos encontramos con el pretil alienado de azotea, donde el juego de líneas rectas, cóncavas y convexas rematadas en semicírculos, combinan con el herraje, retorcido y de fundición, de sus balaustres.

Empezamos la descripción de la casa por el «tejado», al ser la ausencia de esos pequeños remates curvos en la parte correspondiente a los miradores, junto a la simetría muy bien forzada de los antepechos de la azotea, lo que nos puso en duda sobre su ubicación original a la hora de confeccionar el edificio.

Efectivamente, la colocación de las miradas tiene lugar al principio de la década de los treinta, cuando, con motivos de las reformas llevadas a cabo en su propiedad por D. David M. Levy, se le autorice, a 10 de octubre de 1931, construir los miradores, los cielos rasos y a repellar algunas grietas aparecidas en su interior. Esto enlaza con el cinturón metálico colocado en las fachadas del edificio, a partir del 30 de agosto de 1929, por su anterior propietario D. José Jorro. A mediados del siglo pasado, la propiedad del inmueble corresponderá a D. Isaac M. Levy Carciente.

Aldaba hexagonal
Los cierres abren sus huecos de forma trilobulada, y cuentan con un exorno más adicional que configurativo, intentando resquebrajar los límites de su silueta a través de los respiraderos calados y la suma, a su superficie, de una socorrida hoja de acento de agudos perfiles que tratan de emparentarse con las molduras sinuosas y el requiebro de tallos y pétalos de unas sobre ventanas rematadas por óculos floreados.

Es decir, estamos hablando de un diseño inicial sin miradores, tal como está compuesta hoy su fachada en la calle Ejército —antes Canalejas— con cinco vanos en sus dos plantas, cuyo voladizo, en el primer piso, presenta sus rejas pareadas para las ventanas extremas e independientes para la luz central.

Su entrada principal, descentrada, por la calle Joaquín Costa —hoy Cándido Lobera—, sobresale por el portalón de diseño, donde, en la conjunción de la madera con el hierro, destaca la pareja de aldabas hexagonales, presididas por el rostro de «Hera o Juno» como ideal clásico de lo femenino. A modo de dosel, en su tercio superior, ramajes de hojas de laurel y, a cierta distancia, la terna de círculos secesionistas que la entroniza.

A la derecha de su ingreso, a finales de la década de los veinte del siglo pasado, estaba instalado el «Gran Café Royal», especialista en mantecado y horchata de chufas, después «Joyería Benaim» y «Casa Benaim, tejidos» —antiguo AFROTEX—. Actualmente, «Foto Velox» —desde 1932, Todo el mundo es fotogénico... en 6 posiciones distintas», «Jaime« y ocupando las dos calles, en su esquina, «Dasuel», y, a continuación, la «Joyería-Relojería Suiza». En planta principal, D. Moisés Chocrón Murciano —clínica ginecológica- y el «Sindicado Independiente ANPE Melilla», anteriormente, estuvo, asimismo, la consulta de D. Antonio Rivas Cárdenas —Medicina Interna y Rayos X (1979).

Detalle del dosel
Hoy, en este inmueble achatado a dos vientos, apenas se percibe la sillería simulada que parecía articular sus paramentos —en el piso superior—, ni el encadenado de su ángulo, ni las platabandas de sus bajos, cuyos perfiles en relieve le daban calidades pictóricas a lo raso, a la vez que hacía contrastar su bicromía con las molduras ornamentales. Fábrica y molduras han ido permutando sus tonalidades, respectivamente, de ocre oscuro y carne claro, anteriormente, al blanco y marrón-anaranjado actualmente.

Son los inicios titubeantes de su quehacer en la urbe, el protomodernismo que explica lo que por venir o el modernismo pleno, el preludio de una carrera y la proyección de un estilo dilatado en su coherencia, el trasvase y el aprehender unos motivos singulares y, a la vez, diferenciados —en volumen y número—, que partirán de un mismo origen: la naturaleza preponderante en un nuevo y proyectado jardín urbano.

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