domingo, 10 de octubre de 2010

Túnel de San Fernando


Túnel de San Fernando

El Túnel de San Fernando une la Plaza de las Cuatro Culturas con el recinto amurallado. Se encuentra situado en la muralla de la Falsa Braga y atravesándolo desembocamos en el Foso del Hornabeque, del que podemos subir a la Ciudad Vieja.

En sus tiempos sirvió para unir el Tercer Recinto amurallado con el Cuarto Recinto y como salida al campo desde la ciudad.

Hasta hace muy poco tiempo el paso por este túnel era casi de terror, ya que el suelo estaba lleno de piedras y tierra, que cuando llovía se convertía en barro. A eso hay que unirle la oscuridad que en él había, todo ello hacía que la gente no accediese a la Ciudad por aquí y se había convertido en un foco de suciedad. Y eso que son 5 metros escasos de túnel.

En julio pasado, con ocasión del Mercado Medieval pude acceder por él a la Plaza de Armas y la verdad es que daba gusto hacerlo, no sólo por la decoración medieval que habían preparado, sino también por la iluminación y limpieza.
Túnel de San Fernando
Mercado Medieval. Al fondo el Túnel de San Fernando

sábado, 9 de octubre de 2010

Foso de los Carneros


Foso de los Carneros

Nos trasladamos al Tercer Recinto Fortificado de Melilla y descubrimos un irregular y amplio foso que lo rodeaba. Sus dimensiones estaban marcadas desde la zona más alta y rocosa del Torreón de Cinco Palabras hasta confundirse con las arenas de la playa. La contraescarpa no estaba revestida, pues era de roca. Poseía un camino cubierto.

Conocido como Cerca o Cava de la Villa Vieja se trata con probabilidad del foso más antiguo de Melilla, el correspondiente a las murallas medievales de la ciudad. Tras la llegada de los españoles, se repararon y reconstruyeron las murallas circundadas por este foso, con una longitud de 130 metros, como un recinto con diferentes torreones de tipología medieval, que se llamaría Villa Vieja.

Foso de los Carneros
En 1498 su profundidad era de 7,5 metros y su anchura la misma medida. En épocas determinadas fue un foso inundado por el mar, como ocurrió en la época del gobernador Diego Toscano y Brito, que en 1681 amplió su profundidad y anchura siguiendo las indicaciones del ingeniero Octavio Meni, construyendo sobre él un puente levadizo. También se le llamó foso de la puerta de Tierra y foso de las Minas, al tener éstas galerías subterráneas una de sus entradas por él. Su nombre actual puede proceder de 1680, cuando en una epidemia se utilizó este lugar como "Carnero" para enterrar a los fallecidos.

Foso de los Carneros
Entre el foso de los Carneros y el del Hornabeque se excavaron en 1697 varias cuevas que servían de casamatas con entrada por ambos fosos, y más tarde utilizadas como almacenes. En la contraescarpa del foso se construyó una estacada con su camino cubierto, como es prescriptivo en fortificación abaluartada.
Foso de los Carneros

viernes, 8 de octubre de 2010

El Mantelete


Mercado del Mantelete

El Mercado del Mantelete es en la actualidad la Consejería de Fomento. Formaría parte del cuarto recinto fortificado. Próximo a la Plaza de las Cuatro Culturas y a su vez a los pies de las murallas de la Ciudad Vieja.

En sus orígenes el edificio fue un Mercado, cuya estructura era completamente de hierro. Todavía hoy se conserva la estructura perfectamente reacondicionada como oficinas y sede de la Consejería de Fomento. Lo único que ha cambiado ha sido la estructura interna.

En esta zona se desarrollaba parte de la actividad comercial local, bien en el Mercado Cubierto o con casetas adosadas al muro o en el Zoco beréber que se establecía en el interior del recinto amurallado.

El Mantelete - Consejería de Fomento
El barrio fue uno de los primeros, junto a la Alcazaba, en el que se instalaron los habitantes que bajaban del pueblo

jueves, 7 de octubre de 2010

La Alcazaba

Cortados de la Alcazaba
La Alcazaba sería el cuarto recinto fortificado de Melilla la Vieja. Data de la segunda mitad del siglo XVIII, principalmente construido durante el reinado de Carlos III y significó la apertura al campo exterior de la antigua ciudad. Se abandonó el istmo (“el cubo”) y se amuralló un recinto en donde estaban las huertas y el cementerio de la ciudad. Además esta fortificación sirvió para proteger el entramado de galerías subterráneas que servían de salida al campo exterior y, al a vez, de protección contra las bombas. De hecho, en este recinto existen todavía hoy caminos subterráneos, en diferentes ramales de varios kilómetros de longitud, que parten de la Mina Real que, a su vez, tiene como origen el Primer Recinto, en la zona del Foso y Baluarte de Santiago.

Desde la Administración Local siempre se ha tenido como objetivo la habilitación de una de  estas galerías para su visita pública. En esto influye que muchos edificios construidos en la zona en los últimos años han cegado definitivamente, algunos tramos de la red. En la leyenda popular figura que eran tan largas que llegaban hasta el Monte Gurugú, ya en territorio marroquí.

Vista de la Alcazaba
En cuanto a su estructura, el Cuarto Recinto está enclavado en una colina, máximo nivel de la Melilla antigua, que tienen su cota más alta en la denominada en el pasado “altura del Cubo”. En su cima se halla el conjunto defensivo más importante, verdadera atalaya de la ciudad, formado por los fuertes de Victoria Grande y Victoria Chica y la Batería del Rosario. Desde allí desciende el recinto de forma amurallada (Plataforma y Fuerte San Carlos) lentamente hacia el llano hasta topar casi con el Río de Oro, que antiguamente tenía por ahí su cauce. La actual Avenida de Juan Carlos I, era el cauce del Río Oro. En ese extremo estaba el Fuerte de San Miguel que hoy apenas existe.

En ese espacio hoy ocupado por la carretera que asciende hacia la Alcazaba existía un paño de muralla que unía a éste último con el Tercer Recinto. Por el otro lado, la altura del Cubo limitaba con “la cortadura”, un corte en pleno acantilado, que impedía la entrada o salida al recinto por el litoral, y descendía con una muralla sobre el borde del barrio de la Alcazaba hasta llegar a la Puerta de las Cinco Palabras.


En el mes de junio de 2010, se abrieron al público dos nuevas playas (Horcas Coloradas) en esta zona. Subiendo por la carretera de la Alcazaba, y llegando a la parte más alta, se puede descender por los acantilados, donde se encuentran las playas nuevas y el nuevo Paseo Marítimo. Estas playas se han ganado al mar, lo que hace que sean un poco peligrosas, ya que el oleaje es fuerte y además como son de relleno, la arena no es tan fina como en el resto de playas melillenses. En las primeras semanas que se abrieron, la gente se apelotonaba en ellas a tomar el sol. Pero poco a poco se fueron quedando vacías. Como curiosidad hay que decir que uno puede estar tranquilamente en la playa y ver cómo pasa el barco de Melilla-Málaga en la distancia. Pues a los 10 minutos llega a la playa una ola que sube la marea y como te descuides te encuentras con la toalla y ropa mojada.

Playa de Horcas Coloradas
En la parte alta de estas playas se encuentra la incineradora, que de vez en cuando deja sueltos sus olores que llegan hasta la playa de Horcas Coloradas. También señalar que todos los acantilados de la Alcazaba en su momento se convirtieron en basurero de Melilla y antes de que montasen la incineradora aquello eran montañas de basura y escombros.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Fuerte de San Carlos


Restos del Fuerte San Carlos

Se trata de un fuerte plano. En 1764 sustituyó a un apostadero que existía en el lugar denominado de Granaderos y, antes, del Alférez. En principio era de piedra y barro hasta que en 1973 se remodeló en baluarte. Tiene estructura de trapecio y en  su  origen tuvo defensa frontal de fusilería, foso y puente levadizo con gola. Fue transformado en 1775 y se le añadió capacidad artillera de 6 cañoneras y 5 plazas para mortero. Su interior es abovedado para resistir la presión de los ataques artilleros. Además poseía en dependencias internas un almacén de pólvora y mina subterránea de comunicación.


Durante años la zona de los fuertes del Cuarto Recinto (Fuerte San Miguel, Fuerte de San Carlos, Fuerte de las Victorias), cayeron en desuso y sólo se utilizaron como dependencias militares. Otras todavía están habitadas por civiles. En la década de los noventa fueron derruidas las instalaciones militares que había en la zona, quedando pequeñas fortificaciones que unían la “altura del Cubo” con el llano. Es el caso del Fuerte de San Miguel.

Restos civiles en el Fuerte
En la actualidad el Fuerte San Carlos linda con el Parque Lobera, quedando un foso, excavado en la roca en 1773 y reformado en 1778.

Foso del Fuerte y lindes  con el Parque Lobera

Detalle del Fuerte de San Carlos

martes, 5 de octubre de 2010

Fuerte de San Miguel

Obreros municipales derribando el Fuerte de San Miguel
El fuerte de San Miguel fue construido en 1707 y reconstruido en 1733. En la actualidad se encuentra desaparecido y ha dado lugar a un espacio de viviendas. Ya en 1914 se veía rodeado de innumerables barracas que iban surgiendo en el crecimiento de Melilla y por lo tanto su desaparición para dejar paso a calles y casas.

Era un fuerte de planta cuadrada con buena capacidad para cañoneras y para explanadas de morteros. Su interior estaba concebido con bóvedas capaces de resistir fuegos artilleros. Las defensas que poseía eran frontales. Con el objeto de flanquear el foso se realizaron galerías atroneradas en su contraescarpa. San Miguel comunicaba de dos maneras con la ciudad, ya que se encontraba a cierta distancia de la Ciudad Vieja: por un parte, subterránea  y por otra, por un camino cubierto. Cerca de él se construyó una torre circular, llamada Santa Bárbara.
Fuerte de San Miguel en 1914. Foto Carlos Lázaro

Según las crónicas se utilizó como taller de carga de cartuchos y almacén de pólvora, con el descontento y aprensión de los vecinos, que en 1911 se llevaron un buen susto al prenderse fuego.

Como ya hemos comentado anteriormente del fuerte apenas quedan señales. El conjunto del Fuerte de San Miguel fue demolido casi en su totalidad en 1940. En la actualidad podemos encontrar una torre semicircular con garita que tenía la función de defender la salida al campo exterior por el llano. Su nombre, Rastrillo de Espadas, viene de que tenía una puerta con rastrillo.

Rastrillo de Espadas. Fuerte de San Miguel
También nos podemos encontrar un muro aspillerado, junto al Rastrillo de Espadas, en lo que fue la contraescarpa del Foso de San Miguel. Data de 1733, y fue obra del ingeniero Juan Martín Zermeño.

Muro aspillerado del Fuerte de San Miguel

lunes, 4 de octubre de 2010

Plaza de los Carros

Plaza de las Cuatro Culturas

Podemos realizar un recorrido por Melilla la Vieja comenzando por la Plaza de los Carros, esta se encuentra a espaldas del hotel Anfora, en pleno centro de la ciudad y próxima al Mercado del Mantelete (del que hablaremos otro día). La planta subterránea de la plaza es una zona de aparcamientos. En ella se pueden contemplar una panorámica sobre el foso de los Cameros y el frente del tercer recinto amurallado de Melilla la Vieja que data del s.XVIII.

La Plaza de los Carros está a los pies de la Alcazaba. En torno a ella creció una ciudad decimonónica. Se accede a la ciudad vieja por el túnel de San Fernando que desemboca en el foso del Hornabeque, convirtiendo al peñón en una isla totalmente independiente del continente. Desde aquí se admira la torre de la Alafia, el Cuartel y el baluarte de San Fernando.
Monumento a las Cuatro Culturas

Hace unos cinco años (la fecha exacta la desconozco), la Plaza ha cambiado su nombre por la Plaza de las Cuatro Culturas, haciendo así un homenaje a las cuatro culturas que conviven pacíficamente en Melilla: cristianismo, musulmán, judaísmo e hindú. Simboliza así la convivencia de las cuatro culturas. Esa singularidad que hace de Melilla una ciudad tolerante, plural y cosmopolita y que se traslada a la esfera de la religiosidad. Cada comunidad tiene bien establecidos sus lugares de culto.

Al frente las murallas de la Ciudad Vieja
Si hablamos de cuatro Melillas en una sola ciudad, también podemos hablar de cuatro tipos de habitantes melillenses. La comunidad cristiana, la más numerosa, recupera su presencia en el s.XVI con la llegada de los españoles. La comunidad musulmana, con mayoría de sus miembros de origen bereber, es la segunda en presencia desde el s.VII. La comunidad judía o hebrea, recuperada desde el s.XIX, es la tercera en cuanto al número de miembros. La Comunidad romaní se caracteriza por su dinamismo. Por último, la población hindú es la más moderna y la menos numerosa. Todos forman una misma Comunidad que sorprende a sus visitantes por la tranquila convivencia que se respira en los ambientes de Melilla.

La plaza tiene una superficie de 632 m2En sus tiempos esta superficie fue la estación de autobuses de Melilla con destino a Marruecos. Luego se echó abajo y quedó como un espacio descampado y de aparcamiento, aprovechado por los jóvenes para sus botellones y alguna que otra cosa. Hoy en día se ha convertido en un espacio ajardinado que es aprovechado para diferentes actividades. En Navidades se instala frente a las murallas el belén de la ciudad. En julio sirve como plaza de torneos durante el Mercado Medieval y a lo largo del año se realizan conciertos, exhibiciones, bailes… Sin ir más lejos, durante el Mundial de Fútbol pasado, se instaló una pantalla gigante que hacía que los melillenses pudiéramos juntarnos para disfrutar de la Selección Española y su juego.

Plaza de las Cuatro Culturas
En la Plaza, si uno quiere tomarse un pequeño descanso y un tentempie, puede hacerlo sin ningún problema. Encontraremos una tetería, una cafetería y dos bares: la vinotera y la taberna andaluza, cuyos propietarios son conocidos como “los padres de Mimi”, la participante melillense de Operación Triunfo en 2008, que comenzó cantando allí. También podemos encontrar una galería de arte árabe y una farmacia a parte de un comercio de comestibles.

Detalle del monumento a las Cuatro Culturas
En la actualidad, si Melilla es la ciudad de las cuatro culturas, esta plaza vendría a representar el símbolo de la misma. Cuatro Culturas, para una ciudad multicultural.

domingo, 3 de octubre de 2010

Fuerte de las Victorias

Fuerte de las Victorias
Vamos a comenzar nuestra visita a Melilla La Vieja y para ello seguimos el orden dado por los planos que encontramos en las oficinas de turismo de la ciudad. En la Plaza España, frente al Casino militar, podemos encontrar una oficina de turismo, abierta durante todo el día y en la que nos pueden ayudar amablemente en nuestra visita a la ciudad.

Parece como si la ciudadela finalizara en el foso de los Carneros, donde se ha querido conservar hasta la saciedad con un cuidado exquisito, separándolo del IV Recinto a partir de esta divisoria por la Carretera de la Alcazaba y los chaletes o pareados construidos en la parte opuesta de la misma.

Pero yo animo a seguir subiendo y girar a la izquierda camino del parador bien por la escalera o por la cuesta. En el recodo encuentras el Fuerte de Victoria Grande y su entorno. El Fuerte antes presidio, está ya mal conservado, con ventanas tapiadas con pared de ladrillos, para que no entre los indigentes, que siguen entrado subiendo por los salientes de la pared hasta alcanzar el techo, por donde se introducen.

A la derecha se encuentra una pared semidestruida con una tronera que conduce a la poco que queda del interior de fuerte. En la misma pared junto al suelo hay una abertura perteneciente a los túneles de comunicación que tenía el fuerte con la ciudadela. El agujero esta abierto con el consiguiente peligro.

Pero lo que más me ha llamado a atención es la parte izquierda. Hay un caminito de tierra que conduce a lo más alto de montículo donde encuentras una plataforma con asentamiento de cañón que dispone de un eje metálico con base alta de hormigón y un carril metálico semicircular para el asentamiento y deslizamiento de una pieza de artillería.

Desde este asentamiento, se divisa toda Melilla en su total extensión, y aunque creo que el asentamiento del “Caminante”, estaba más o menos, en el lugar donde se halla el parador, este asentamiento de cañón, es de forma exacta al otro y te da la convicción de por qué se disparó desde este lugar privilegiado por su altura.

Del cañón que sabemos llamaron “El Caminante” no se sabe a ciencia ciertas que fue de él, algunos dicen que fue fundido. De esto nunca más se supo.

Ruinas del Fuerte de las Victorias
Además este lugar es la localización del “Cubo” del que tanto se habla en la historia de Melilla y que se hubo de conquistar para la seguridad de la plaza, porque desde allí los lugareños lo empleaban para hostigarla con armas de medio alcance...

Me imagino que mantener ese lugar en buen estado debe de ser costoso, pero al igual que la ciudadela también es parte fundamental de la historia de Melilla, y debemos mantenerla viva como forma de conservar las raíces de nuestra tierra y de nuestra historia. Creo que se podría hacer algo por este lugar, al menos ayudar a su conservación histórica, cerrándola al paso de la gente que mantienen ese lugar en un estado lamentable utilizándolo como vertedero.

El Fuerte de la Victoria, también conocido como el Fuerte Grande, se construyó sobre el año 1736. Su finalidad era dominar la altura del Cubo. Es un baluarte destacado. Es considerado parte del Cuarto Recinto y desde el que se realizaron los disparos que demarcaron las fronteras de Melilla.

Nos situaríamos fuera de lo que es la Ciudad Vieja de Melilla propiamente dicha, pero desde aquí la vista de la misma es espectacular. En sus orígenes fue un fuerte militar con forma triangular y que tenía la finalidad de vigilar y controlar, precisamente por su altura, toda las demás obras exteriores de la ciudad. En 1936 fue reconvertido en cárcel para mujeres, albergando a todas las presas detenidas por entonces. Allí vivió Carlota O’Neill sus experiencias narradas en su obra: Una mujer en la guerra de España.

Junto al Fuerte del Rosario y al de la Victoria Chica forma el conjunto histórico de Melilla. En el Fuerte existían 10 cañoneras. Cada cañonera estaba rematada con un arco de ladrillos, coronado en sus merlones por cubrecabezas aspillerado que servían como parapeto para los fusileros y los que manejaban los cañones.

El interior se encuentra abovedado a prueba de bombas que se reparten perpendicularmente a sus paramentos alrededor de un patio triangular. La puerta principal se encuentra en la gola y se salva el foso por medio de un puente levadizo sin pértigas.

Aquí dejo un enlace en el que podemos ver todo el recinto y las maravillosas vistas desde el mismo: http://www.youtube.com/watch?v=rK6nQkbbaQk

sábado, 2 de octubre de 2010

Melilla hispánica





Ciudad Vieja de Melilla fortificada



Continuando con nuestro pequeño recorrido histórico, llegamos a 1497, cuando al duque de Medina Sidonia, los Reyes Católicos le encomiendan la ocupación de Melilla. Pedro de Estopiñán, que era contado mayor de la Casa de Guzmán, viajó hasta allí y pudo comprobar que la población musulmana había abandonado la ciudad y las murallas y baluarte de defensa se habían destruido para que no pudieran servir a los nuevos ocupantes. Muy sigilosamente, Estopiñán preparó un ejército de 5.000 peones, con algunas fuerzas de caballería y los embarcó en las naves que se preparaban para el tercer viaje de Colón, que por lo tanto hubo de ser demorado por esta causa. Añadió a la expedición gran cantidad de víveres, pertrechos, cal y materiales de construcción.

En la noche del 17 al 18 de septiembre de 1497 los soldados desembarcaron sigilosamente en la península que constituye la vieja Melilla. Estaba absolutamente vacía. Sin esperar a que amaneciese comenzaron a construir un entramado de madera que les sirviera de resguardo. Los musulmanes trataron de reaccionar, pero era demasiado tarde: con la piedra procedente del desmantelamiento de la anterior muralla y los materiales traídos en los barcos españoles levantaron defensas y repelieron con facilidad el ataque: dueños del mar, tampoco podían ser dominado por medio de un asedio. Recurriendo a términos del derecho romano los monarcas españoles afirmaron que se trataba de una ocupación sin dueño anterior. Pues los emires de Fez la habían abandonado.

Isabel y Fernando concedieron mucha importancia a Melilla. Cuando se produjo la muerte del infante don Juan, ordenaron al duque de Medina Sidonia que no acudiera a la Corte, porque su ausencia podía poner en peligro la Plaza. Ésta quedó incorporada al patrimonio de la Corona y no al señorío de la Casa de Guzmán; por eso hubo de ser compensado de los gastos que en la empresa asumiera. Los musulmanes intentaron, en noviembre de 1497, un ataque, pero fueron rechazados y no repitieron el intento. Desde entonces, hasta hoy, Melilla ha permanecido dentro de los límites territoriales españoles sin solución de continuidad.

Mantener Melilla supuso fortificarla desde el primer momento, y fortificarla frente a un enemigo distinto al de otras fronteras, que era el norteafricano, no un gran ejército armado de artillería. Melilla es una fortificación que protege una pequeña población, en la que se instala una guarnición o presidio para proteger una frontera.

Las luchas fueron continuas con el sultán, cediendo o ganando terreno constantemente. Definitivamente, en 1859 se firmaba un convenio con el sultán, para la ampliación de los términos jurisdiccionales de Melilla, que quedó pendiente de ratificación, y en esta situación se estaba cuando dio comienzo la llamada Campaña de Tetuán.

La ciudad, tal y como la conocemos hoy, tiene forma de abanico. Un cañón llamado “El Caminante”, dispara y su alcance máximo es de 2 kilómetros 900 metros. El alcance de ese cañonazo, se usa como radio de ese abanico, que dibuja una línea con la que se traza la frontera. Esto se acuerda a principios del siglo XIX, y desde entonces se mantiene hasta ahora. Lo que hay dentro es una ciudad atípica y netamente fronteriza. El mapa sobre el que se estableció la frontera, aún se conserva.

El establecimiento del protectorado de Marruecos tuvo efectos muy positivos en la economía de la ciudad, que se convirtió en la capital económica de la parte oriental. La explotación de las minas del Rif propició el desarrollo de una industria derivada de éstas y el tráfico de mercancías y la pesca aumentaron junto con los beneficios derivados del aprovisionamiento del ejército.

Fue en Melilla donde se produjeron los primeros acontecimiento de la sublevación militar de 1936 contra la II República y que daría lugar a la Guerra Civil y el establecimiento del régimen franquista.

El Gobierno español reconoció la soberanía de todo Marruecos, comprometiéndose a respetar la unidad territorial del reino. En este reconocimiento oficial es en el que se basan las reclamaciones territoriales de Marruecos sobre Melilla y Ceuta.

viernes, 1 de octubre de 2010

Orígenes de Melilla

Restos encontrados en Melilla
Vamos a visitar la Ciudad Vieja de Melilla. Pero antes es necesario que nos remontemos en la historia de los orígenes de esta ciudad del norte de África y rifeña. Melilla fue conocida antiguamente como Rusadir. Todavía hoy quedan muchos vestigios de este nombre de la ciudad, como tiendas, centros de estudios… Limita con la región del Rif de Marruecos, concretamente con Farhana al norte y al oeste y con Beni Anzar (al sur), ambas pertenecientes a la provincia de Nador. Además está próxima a Argelia.

Presenta diversas particularidades en la composición de su población, en sus actividades económicas y en su cultura. Quizás sea el mejor ejemplo de convivencia entre cristianos, musulmanes, judíos e hindúes. Y en la actualidad tendríamos que añadir chinos, que también poco a poco, y como en el resto de España, se han ido instalando en esta ciudad.

El patrimonio arquitectónico de Melilla está considerado como uno de los mejores del estilo modernista de principios del siglo XX en España. Si bien este patrimonio se encuentra en la parte de ciudad nueva, el patrimonio de la ciudad vieja es quizás uno de los mejores conservados, llegando a tener unas murallas del siglo XVI, en perfecto estado.

Melilla, asentamiento fenicio en el siglo VII a C.
Aunque en 1995 se constituyó en ciudad autónoma, su derecho de autonomía fue reconocido en 1978 en la Constitución española. Aún así, Marruecos reivindica la ciudad como parte de su territorio y esta es la batalla que de vez en cuando aflora en la frontera. Es evidente que la mayoría de la población de Melilla se siente y es española y por lo tanto no son favorables a una negociación con Marruecos para la entrega de esta ciudad.

Si nos remontamos en la historia al siglo VII a C, podemos encontrar ya un primer emplazamiento de comerciantes fenicios que, aprovechando la situación de Melilla cercana al estrecho de Gibraltar y las rutas comerciales del Mediterráneo, se instalaron en esta ciudad. Su mayor esplendor estaría situado hacia el siglo II a C. En la actualidad se han encontrado multitud de restos fenicios, hasta el punto de que se ha montado un museo arqueológico en la Ciudad Vieja, que hace un bonito recorrido por la historia con ellos.

A partir del 680 llegan los árabes y llegan a Hispania cruzando el Estrecho en 711. Hasta el 732, Melilla se mantiene con cierta vida, pero será tras la guerra entre Fez y Tremecén cuando se convierta en ruinas abandonadas hasta el siglo X. En el 927 llega una flota desde Málaga enviada por Abderramán III para recuperar la ciudad e integrarla al Califato de Córdoba y por lo tanto al famoso Al-Ándalus.

Desde este momento hasta que en 1497, cinco años más tarde de la caída del Reino de Granada en manos de los Reyes Católicos, Melilla o Rusadir, se mantuvo perteneciente a los reinos musulmanes hispanos. Pero esta segunda parte de la historia la veremos en otro capítulo.

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